Arcoíris de campeones en E3 y Gante Wevelgem

Si a finales de febrero tenemos el famoso «Opening Weekend» que incluye Omloop Het Nieuwsblad y Kuurne-Brussel-Kuurne, a finales de marzo tenemos otro gran fin de semana, con otras dos importantes clásicas de pavés: E3 Harelbeke y Gante Wevelgem, que sirven de preludio para los dos monumentos de adoquines del año: Flandes y Roubaix.

E3 Saxo Classic

Era el primer enfrentamiento de la temporada entre Van der Poel y Van Aert. Y, al contrario del año pasado, quien salió victorioso fue el corredor de Alpecin. Lo hizo a lo grande: anticipando, controlando y dominando. Fue una «masterclass» de cómo ganar este tipo de clásicas. Desde hace varios años, Wout sufre un complejo de inferioridad bastante grande cuando coincide en alguna carrera con Van der Poel. Y no es cuestión de cambiar el calendario o no, se trata de un problema más mental que otra cosa. Sale a las carreras a hacer todo lo contrario que Van der Poel: no anticipar, no controlar, no dominar.

Van Aert va siempre contra corriente. Espera a que su archienemigo empiece a seleccionar la carrera y es ahí donde aparece, para cerrar huecos, para irse con él, para cualquier cosa menos ganar. Y sí, es cierto, el año pasado le ganó en esta misma prueba, pero fueron Pogacar y Van der Poel quienes seleccionaron los grupos y pusieron patas arriba la prueba, que es precisamente lo que se le pide a Van Aert, quien la mayoría de las ocasiones comete el error de pensar que corriendo «a la defensiva» tiene más opciones de victoria. Y está visto que no, ya se encarga Van der Poel de demostrarlo cada vez que se encuentran.

El ciclismo de esta época es ofensivo, arrollador, obsceno, atrevido. Y tiene mucho de ganar en solitario, apabullando al rival y demostrando un poderío de los que asustan y dejan huella en el aficionado. Van der Poel venció con un «solo win» de 43,7 km, registrando un nuevo récord y superando de esta manera a Cancellara, quien ganó en el año 2013 con un «solo win» de 35 km. Mathieu golpea primero porque la E3 Harelbeke es considerada por muchos como el mini Tour de Flandes. Y esta carrera suele ser un preludio de lo que veremos en tan solo siete días. Por cierto, un récord más: Van der Poel es el tercer ciclista, tras Jan Raas (1980) y Tom Boonen (2006), que gana la E3 con el maillot arcoíris de campeón del mundo.

Pero tenemos que hablar de Visma, porque una vez más se ven superados en una clásica donde tenían todo para ganar. Varios potenciales ganadores, corredores que en un momento dado se pueden sacrificar y secar los ataques. Corredores para tirar y poner un ritmo que convenga a su líder. En fin, es como jugar al póker y que en tu mano inicial siempre tengas una pareja de ases. Otra cosa es lo que sale luego en la mesa, pero de entrada Visma parte como el claro favorito a la victoria: Van Aert, Jorgenson, Van Baarle, Benoot… No puede ser que con todo esto se les vuelva a escapar la victoria.

Fueron los grandes perdedores de la jornada y hay que decirlo, aunque no fueron los únicos y os dejaré un nombre: Arnaud de Lie. Desaparecido en combate desde muy pronto, no mostró indicios ni siquiera de pelear por los puestos de honor hasta el final.

Gante Wevelgem

Nuevamente, el actual campeón del mundo fue el primero en poner patas arriba la carrera. Su ataque a 85 km de meta en el paso por el ‘Kemmelberg’ provocó la formación de la primera gran selección, con Pedersen y Milan a rueda. Un poco más atrás, se encontraban corredores como Pithie, Tiller, Stuyven, o un sorprendente Tim van Dijke representando a Visma, quienes también se alejaban del pelotón.

Ante esta situación, Lidl Trek hizo lo que se espera que haga Visma cuando corre Van der Poel, que es aprovechar la superioridad numérica. A Lidl le bastó con tan solo dos hombres. ¿Habrán tomado nota en Visma para las próximas pruebas de Flandes y Roubaix? Jonathan Milan hizo de anzuelo, atacó y cogió unos segundos de margen, lo que obligó al ciclista de Alpecin a tirar del grupo y dar caza. De lo contrario, la carrera estaba perdida a 70 km de meta.

Los ataques se alternarían varias veces entre Milan y Pedersen. Sería en el último paso por el ‘Kemmelberg’ donde se haría la selección definitiva, la de la victoria entre Pedersen y Van der Poel: dos corredores luciendo el arcoíris, uno en las mangas y el cuello del maillot, y el otro con el kit completo, claro, por ser el actual campeón del mundo. Sería Mads quien ganaría al sprint (como era de esperar) y quien sumaría a su palmarés una segunda Gante Wevelgem. Siendo únicamente el 13º ciclista de la historia en lograrlo. Merecido triunfo para uno de los mejores clasicómanos de los últimos años. Y exhibición de Lidl-Trek que puede haber marcado un antes y un después en la forma de correr de Mathieu van der Poel.

Fotos: Gante Wevelgem / Gaëtan Flamme (Sportpic Agency) / Jered Gruber