Primavera sombría en Movistar Team.

No tengo muy claro por dónde empezar. Quizá adelantando a todos los lectores que me considero un seguidor del Movistar Team. Así, los más desconfiados no pensarán que escribo desde la inquina o que soy un «hater» como los «trolls» que podemos encontrar en Twitter (me niego a dejar de llamarlo así).

Como digo, me considero seguidor del equipo y siempre quiero lo mejor para ellos. Escribo desde la rabia y la decepción tras los últimos resultados. Tener simpatía por el equipo no puede ocultar la realidad. No significa que no vaya a criticarles cuando considere que están haciéndolo mal, puesto que por el cariño que les tengo, creo que es justo ser objetivos, sin ir a hacer sangre ni ensañarme.

Siendo francos, corren tiempos duros en la sede de Abarca. Tras un comienzo de temporada prometedor con 4 victorias en apenas 30 días de competición, los brotes verdes que se presuponían en el equipo de repente se han convertido en flores marchitas. Estamos ante una de las peores primaveras del otrora Banesto, que tantas alegrías daba allá por los 90.

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El pasado viernes 12 de abril se cumplieron 2 meses desde la última victoria de la «M», a manos de Oier Lazkano en la Clásica de Jaén. Por entonces, los aficionados al ciclismo español nos las prometíamos muy felices. Y de pronto, el vacío. Desde entonces, el bagaje del equipo es muy pobre y lo que parecía que iba a ser un año en el que veríamos al equipo competir en cualquiera de las pruebas en las que participaran, se ha convertido en algo sonrojante.

Los resultados distan mucho de lo que debería ser este equipo. Así, no van a conseguir un segundo patrocinador para competir de tú a tú con los mejores, como han repetido durante años. Alejandro Valverde comentaba en una reciente entrevista para Relevo que cree que puede haber cierta falta de motivación, algo que visto desde fuera puede encajar perfectamente con la situación actual de la escuadra Navarra. Se nota en algunos momentos cierta desidia o relajación, todo esto visto desde fuera, repito; probablemente cualquier miembro que conviva con ellos o los conozca me dirá que no estoy en lo cierto, pero es lo que se percibe por parte del aficionado cuando les vemos competir.

Siendo justos, es cierto que en estos meses se han producido una concatenación de malas noticias para el equipo que lo han afectado negativamente. Primero fue la rotura de clavícula de Aranburu nada más iniciar la temporada. Posteriormente vinieron problemas físicos de Nairo, Romeo y Gaviria, quien a su vez ha sido recientemente padre; Oier Lazkano con un proceso gripal importante cuando debería estar preparando las clásicas de adoquines; y más caídas duras de Romo, Guerreiro, Serrano y Barrenetxea. Una larga lista de infortunios que, de no haber ocurrido, podrían haber cambiado la dinámica del equipo, pero esto no es el cuento de la lechera. La situación va más allá de las caídas, porque como estamos viendo últimamente, todos los equipos están padeciendo este mal.

Si nos centramos en lo meramente deportivo, podemos observar cómo desde aquella victoria que comentamos en Jaén, únicamente se ha conseguido estar 3 días en el top 3. Oier Lazkano en la Kuurne-Brussel-Kuurne, Davide Cimolai en la última etapa de la Tirreno-Adriático y Alex Aranburu en la etapa 3 de la Itzulia. El dato es demoledor y muy doloroso. En la parte negativa, los ejemplos más recientes están, sin ir más lejos, en la pasada Amstel Gold Race, donde el primer Movistar en meta fue Formolo en el puesto 46, los demás fuera del top 70. Otro ejemplo, en el GP Miguel Induráin, prueba de casa por excelencia y donde es obligado más que nunca ganar o al menos hacerlo bien, el primer Movistar en meta era Rubén Guerreiro en el puesto 23. Y así podríamos seguir con numerosos ejemplos.

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Habrá quien saque el tema del presupuesto y diga que esto afecta al bajo rendimiento del equipo. No puedo estar más en desacuerdo con este argumento. Viendo la clasificación de estas y otras carreras recientes, encontramos a corredores de la categoría ProTeam por encima de los ciclistas telefónicos, equipos que están a años luz del presupuesto del Movistar Team. Y el problema es que la situación no tiene visos de mejorar a corto plazo. El equipo parece, en ocasiones, perdido y no sabemos si lo que se busca son victorias parciales, generales o simplemente puntos UCI.

Y en alusión a los «malditos» puntos, parafraseando al Bala, en las últimas 4 semanas los de Unzué han conseguido 593. Por ponerlo en perspectiva, otros equipos españoles como Burgos BH o Caja Rural, que no tienen categoría WT, han conseguido en este mismo periodo 632 y 453 puntos respectivamente. A día de hoy, no tienen nada que envidiar al que se presupone que debe ser el mejor equipo español por plantilla y presupuesto, insisto.

Los únicos destellos positivos más allá de los podios citados anteriormente han sido la actuación de Cortina y Lazkano en el Tour de Flandes, las buenas sensaciones en Paris-Roubaix de Jacobs que se vieron truncadas por un problema mecánico; el ataque de Enric Mas en Cataluña o los intentos de victoria fallidos con Alex Aranburu en País Vasco, estos, al menos, le sirvieron para conseguir el maillot verde y en algunos momentos demostraron unión y trabajo en equipo. Pero nada más que poder rescatar.

Quizá ha llegado el momento de hacer autocrítica, intentar ampliar calendarios y horizontes, replantear objetivos con tus líderes… ¿Por qué no plantearse correr más pruebas de un día en Francia? Sería momento de apostar por gente joven y con ganas y así de paso dejarles libertad para que puedan tener sus días de lucimiento personal. Gente como Canal, Romeo, Milesi, Vinicius o incluso el local Cavagna, que no ha iniciado su etapa con las mejores sensaciones. Seguro que podrían aprovechar ese calendario para seguir cogiendo experiencia, ganar fuerza en el equipo y confianza en lo personal.

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Todo esto son elucubraciones; muchos pensarán que me equivoco y que la temporada no es tan mala, o que las competiciones que faltan son muchas hasta octubre y hay tiempo de sobra para revertir la situación, pese a que empieza a escucharse de nuevo hablar del tan temido descenso. No cabe duda de que lo expuesto aquí es el pensamiento generalizado de una gran parte de la afición española. Si me leen Muriel, Velasco y compañía, pensarán que no estoy cuerdo, pero este loco solo quiere lo mejor para el equipo y volver a disfrutar con ellos.

Imagen portada: Dani Sánchez.