La trayectoria ciclista de Enric Mas tiene éxitos, no demasiados, pero ahí están sus 4 pódiums en La Vuelta. Sus victorias en el Giro dell´Emilia, Itzulia y Vuelta a España son las 3 mejores de su carrera, en la cual solo tiene 6. Tiene otros puestos de honor como los mencionados pódiums en La Vuelta y en todo un monumento como es el Giro de Lombardía. Pero no hemos venido aquí a hablar del palmarés de Enric.
De Enric, pesan más sus errores que sus aciertos. Vamos a ponerlos dichos errores en contexto: Su debut este año en el Giro de Italia llegó de forma precipitada tras los problemas que le apartaron de la carretera en 2025, por lo tanto, es comprensible su rendimiento. En 2025, solo estuvo en el Tour de Francia, el cual acabó abandonando por la dichosa tromboflebitis. Una tromboflebitis que se le provocó durante un frenazo en seco en una de las primeras etapas. Hasta ese momento, Enric estaba situado bastante delante en la general, habiéndose quitado la contrarreloj y sin haber llegado el terreno que mejor se le adapta.
En 2024, no tuvo excusa. Llegó al Tour en mala forma, pero, no obstante, se rehízo e intentó la victoria desde varias escapadas. En 2023, año fatídico de las caídas, abandonó en la primera etapa. Por último, en 2022, sus piernas subiendo eran de las mejores, pero sus problemas en las bajadas le hicieron bajarse de la bicicleta y abandonar. Valga la redundancia.
Excepto en 2024, donde no llegó bien, el resto de grandes vueltas, con los contextos en la mano, no deberían de tildarse como fracaso del corredor de Movistar Team, sino más bien fruto de la mala suerte. Nos guste o no, es así. Esta se ha cebado con él, ya que tras su mejor temporada (2022), empezó el año siguiente como un tiro y fue capaz de volver a plantar cara a Pogacar en la Vuelta a Andalucía, donde tuvo un par de mano a mano con él, que cayeron del lado esloveno.
Si estoy aquí, es para volver a creer. Para soltar varios tópicos en este artículo. Tópicos que, en su mayoría, serán verdad. Ni hace 3 meses Enric Mas era tan malo, ni ahora es tan bueno. Llevo años escuchando y leyendo, especialmente en redes sociales, que Enric Mas es un mal ciclista. Que es un triste, que no tiene carisma, que no sabe hablar con la prensa, que si es un paquete… Basta ya. Lo que ayer vivimos ya es historia de La Vuelta y del ciclismo.
Sin riesgo a equivocarme, estoy convencido de que es el ciclista español más maltratado por la afición. No sé si será culpa de que en su día Alberto Contador lo bautizara como su sucesor. No sé si es culpa de estar en un equipo español como es el Movistar Team y todo lo que eso conlleva detrás. O quizá sea de sus apariciones en El día menos pensado, que no generan demasiada simpatía. Pero es que Enric es un ciclista. Solo se tiene que preocupar de dar pedales y a la afición solo debería importarle cómo lo haga en carrera.
Siendo el mejor vueltómano español de los últimos años (4 de los últimos 7 pódiums en grandes vueltas son suyos hasta la fecha), ha tenido que lidiar con todo tipo de críticas. Si dice que va a por la general, palo, por flipado. Pero si dice que va a por un top 15, palo, por triste. Sin embargo, si dice que va día a día a ver qué pasa, palo, por no tener hambre de victoria. Diga lo que diga, esas declaraciones se acaban dando la vuelta o interpretando de la peor forma posible para dejar mal al balear. Es algo más grave de lo que parece y que lleva años sucediendo. Hay que ser muy fuerte mentalmente para aguantar semejante ola de odio, cuando además estás pasando por una mala racha deportiva.

Sí, hoy soy abogado defensor de Enric Mas, y necesitaba vomitar todo esto, pero es que creo que ya es hora de empezar a bajar los humos contra el corredor, que es el primer interesado en que todo le salga bien. Él mismo lo ha confesado: no es un ganador, es un corredor que sabe puestometrear, y cuando está bien eso se le da de maravilla, como hemos podido comprobar.
Escribo todo esto porque ayer, frente a un Tadej Pogacar que se está paseando en lo que llevamos de Vuelta a España, el «cohete» español fue capaz de recortar al esloveno la ventaja que perdía en la subida al Bartolo y darle caza justo antes de coronar (de hecho le robó hasta la bonificación). Esto puede parecer algo banal, pero no lo es. Cuando nos referimos al esloveno, hablamos del que será el mejor corredor de todos los tiempos a no mucho tardar. Hablamos de un extraterrestre, imbatible. Desde 2024, ningún corredor era capaz de hacer lo que ayer hizo Enric. En Le Liorán, aquel día en el Tour de Francia, Jonas Vingegaard le robaba la etapa en un sprint agónico.
Pero Enric Mas no es un neófito en esto de rivalizar con Pogacar. Puede presumir de ser uno de los pocos corredores del pelotón en haber ganado un mano a mano con el de UAE. En 2022, en el Giro dell´Emilia, le abrió de patas en la última subida a San Luca. Unos días después, estuvo a punto de birlarle un Lombardía que el español se merecía como nadie, pero ese día Pogacar se soldó a su rueda con maestría.
Se le puede acusar de no ser un corredor valiente, y esto es cierto. En ocasiones, es desesperante cómo tras los ataques mira hacia atrás demasiado rápido o pide el relevo a la mínima. Sus ataques de peseta ya son legendarios. Pero cuando tiene patas y se presenta la oportunidad, es un ciclista ofensivo, dentro de sus posibilidades. En La Vuelta es donde más le hemos visto esa faceta, ya sea frente a Primoz Roglic, Simon Yates, Superman López, Remco Evenepoel o Ben O´Connor. Repasando esas carreras donde consiguió el pódium, al menos en varios días intentó mover la carrera. Unos con más éxito y otros con menos, pero lo intentó, cosa que se le reprocha, yo creo que a veces injustamente.

De momento, en esta Vuelta a España, el del Movistar ya es segundo y con una amplia ventaja: 47 segundos con Roglic, tercero, y 1 minuto y 16 segundos con Carapaz, cuarto. Las sensaciones y lo visto hasta ahora no pueden ser más esperanzadores y positivos. Como dice el propio ciclista, hay que seguir día a día, que esto es muy largo y no ha hecho más que comenzar, pero se empiezan a ver brotes verdes en la sede de Abarca Sports tras un año complicado.
En resumen, y por no alargarme más, el de Artá parece que está de vuelta en La Vuelta. Disfrutémoslo, gocemos de tener un ciclista en esa posición. Solo espero que sigamos viendo esta versión suya encima de la bicicleta y nos regale algún día más como el de ayer. Tadej Pogacar es imbatible al 99,9%, pero el resto de corredores parecen un escalón por debajo. Recemos a Enric Mas para que nos dé un poco de interés a esta carrera y alegre las tardes de los aficionados españoles.

Alberto Rodríguez «Carreritas» aterrizó en Le Puncheur para escribir sobre ciclismo y a los pocos meses fue nombrado director de contenido de este proyecto. Actualmente, compagina esta labor con la de colaborador en el podcast de El Maillot. Antes de llegar aquí, dirigió otro rincón de atletismo «DesdeLosTacos». En lo deportivo se dedica a la marcha atlética, pero es un apasionado del ciclismo desde que tiene uso de razón. Este Toledano viene a darnos su punto de vista siempre desde el lado mas objetivo posible.