La verdad, el concepto de un Giro de menos a más empieza a no disgustarme… Pensándolo bien, antes eran más así, pero supongo que ahora manda el tener pelea siempre, como también se hacen canciones que son solo estribillo. He sido crítico, pero ha sido un acierto dejar todo para esa última semana, que ha sido absolutamente demencial.
Cuatro etapas cercanas o por encima de los 4.000 metros de desnivel y dos de transición han dado a la última semana más dura de la historia del Giro (el desnivel total ha sido el más alto jamás registrado en una semana en la carrera) un aire épico que los corredores no han dudado en honrar. Menuda semanita… Hemos tenido de todo, y vamos a analizarlo.
La semana empezaba con una etapa de montaña durísima que no decepcionó. Ya en Santa Bárbara hubo favoritos que cedieron, siendo Juan Ayuso el más damnificado. Se vio que este tampoco iba a ser su Giro: explotó, incapaz de seguir el ritmo del Education First. Pero la verdad es que se hubiera quedado en cualquier momento, porque las sensaciones que transmitía eran muy malas. Además de Ayuso, otro ilustre se bajó tras una nueva caída. Roglic ya había dicho que no iba a disputar la general y que se centraría en ganar alguna etapa, pero tras el enésimo revés, el esloveno puso pie a tierra. Ciertamente, nunca dio sensación de estar en carrera.
Este abandono nos deja la pregunta de qué habría pasado con un Pellizari peleando por sí mismo, ya que en el último puerto fue quien abrió el fuego aprovechando los cinco minutos de margen con los líderes. Pero este ataque también sirvió para animar a Simon Yates y Carapaz a moverse, siendo este último quien reventó la carrera saliendo como un misil hacia la meta. El ritmo del ecuatoriano era impresionante; de hecho, tardó poco en atrapar a Pellizari. Por detrás, Derek Gee iba a lo suyo, sin cambiar el ritmo, como un auténtico metrónomo. Yates, por su parte, demostró que no era el de sus mejores días. Faltaba ver cómo reaccionaría el jovencísimo líder, que en esta etapa naufragó, mostrando por primera vez debilidad en este Giro.
Al final, Carapaz pagó el esfuerzo y fue rebasado por Pellizari, y casi por Derek Gee. También minimizo la perdida de tiempo Simon Yates. Del Toro aguantó dignamente, perdiendo “solo” 1’46”, que vistas las sensaciones, fue un buen resultado. En cuanto a la victoria, el Astana XDS dio un auténtico recital, llegando a meta con dos corredores, donde Fortunato le regaló la victoria a Scaroni. Triplete italiano para deleite de los tifosi.
El segundo plato de la semana tampoco decepcionó. Se subía el Mortirolo por una vertiente no tan dura (pero que no es, ni mucho menos, un paseo… doy fe). Por delante, una escapada de 38 corredores que, contra todo pronóstico, se organizó razonablemente bien. Cabe decir que Del Toro intentó estar en la escapada, demostrando una valentía que luego no ha podido sostener.
En la subida al Mortirolo fue, de nuevo, Pellizari quien atacó primero. Pero, otra vez, fue Carapaz quien lanzó un estacazo que le permitió arrancar la bajada con algo de ventaja, con la esperanza de que la ayuda de Steinhauser le diera más renta. Pero el UAE, por detrás —y sin que sirva de precedente—, estaba bien armado, acabando con la valiente intentona del ecuatoriano, al que solo cabe aplaudir por su coraje.
En el último puerto del día, Del Toro nos hizo soñar con una defensa activa del liderato, ya que atacó en el segundo puerto, llevándose a Carapaz con él. Hicieron una bajada impresionante, sobre todo al final, donde Del Toro tomó una curva a todo o nada para llegar con 4” de ventaja sobre Bardet (que iba en la escapada) y Carapaz, y otros 15” sobre Yates. Había carrera. Del Toro, cuesta arriba, sufría menos de lo previsto.
Tocaba día de transición en el que una numerosísima escapada se jugó la victoria. No tuvo mucho más que eso. Me sorprendió la poca lucha que planteó Wout Van Aert. Ha hecho un Giro, en mi opinión, bueno, pero muy por debajo de lo que yo esperaba de él. En Siena demostró tener piernas para cualquier cosa, pero luego ha estado en varias escapadas sin especial interés en ganar. Al final, Nico Denz se llevó el gato al agua. Me alegro por él, me parece un gran ciclista.
Volvía la montaña, con 5.000 metros por el camino, y viendo cómo iba el Giro, las expectativas eran gigantescas. Puertos sin mucho nombre, pero con dureza para reventar la carrera. Pero… la nada. No pasó nada hasta el último puerto, donde atacó un favorito. ¿Adivináis quién? Sí, Carapaz. De nuevo arrancó violentamente, y de nuevo solo lo siguió Del Toro, que demostraba una vez más llegar a la tercera semana entero. Llegaron a meta (por detrás del ganador, Nicolas Prodhomme, otro que se lo merecía), con Del Toro sacando 2” más a Carapaz y 24” a Yates, que un día más, confirmaba que no era su mejor versión.

En Le Puncheur debatimos sobre por qué no hubo pelea en esta etapa. Para mí, los puertos eran duros y bien encadenados. Pedro, que sabe muchísimo, dijo que ninguna etapa en el Valle de Aosta ha funcionado nunca… y si él lo dice…
Llegábamos al final: la etapa de la Finestre. Porque tampoco había mucho más. Todo se iba a jugar ahí, en uno de los puertos más duros de las tres grandes, icónico además por su sterrato. Y menuda etapa… Si esta semana hubo dos etapas sublimes, esta fue algo más.
Hasta Finestre, lo único reseñable fue la formación de una escapada numerosa, que llegó con más de 10’ a los pies del puerto. Pero abajo, otra vez, Carapaz puso al Education First a romper la carrera desde la primera rampa, al más puro estilo Armstrong en el Alpe d’Huez. En el kilómetro 2, Carapaz arrancó, y cuando miró hacia atrás, Del Toro estaba a su rueda… pero no así Yates ni Gee. La táctica del de UAE era buena: seguir a Carapaz y desquiciarlo. Pero Carapaz no iba a hacer todo el trabajo, y Yates, desde atrás, arrancó también, hasta pillarles. Segundos después llegó Derek Gee, que no tenía ninguna intención de parar. Es impresionante cómo pilla su ritmo y va hacia delante, ajeno al contexto.
Y ahí empezó la fiesta: atacaban tanto Carapaz como Yates, pero Del Toro no se inmutaba. Saltaba a por Carapaz, que a su vez saltaba a por Yates. Pero Richard se estaba cansando. Hubo una arrancada de Simon a la que Carapaz no respondió, esperando que Del Toro diese la cara. Pero eso no pasó… y a partir de ahí, eso fue lo único que hizo: seguir a Carapaz, olvidándose completamente de Yates.
Una táctica incomprensible. Porque si bien poner nervioso a Carapaz era buena idea, no puedes regalarle la carrera a Yates. Así, Simon se fue por delante a su ritmo (batiendo el récord de la Finestre, por cierto, para los que decían que no estaba tan fuerte), y por detrás, Carapaz atacaba mientras Del Toro no colaboraba.
Hubo un momento en que Carapaz arrancó y se pusieron a menos de 10” de Yates. Carapaz pidió ayuda a Del Toro… y ahí acabó la carrera. A partir de ahí, nada tuvo sentido. Carapaz bajaba el ritmo buscando colaboración, pero Del Toro no quiso tirar. Así, la distancia con Yates crecía. A 8 km de coronar, Carapaz volvió a tirar, y Del Toro otra vez a rueda. Sorprendía que estuviera dejando ir así la victoria.
Yates seguía a lo suyo. Encima, tenía a Wout Van Aert delante, y les cuadró perfecto: Van Aert coronó poco antes que Yates, y de ahí al inicio de Sestriere, el belga se salió. Por detrás, Del Toro seguía negándose a trabajar, y Carapaz ya estaba de vuelta de todo. En mi opinión, Carapaz no tuvo culpa alguna.
Así, la distancia creció hasta los tres minutos al principio de Sestriere. Por detrás, Del Toro esperando a sus compañeros… Al final, Yates se coronó —contra pronóstico— ganador del Giro. Del Toro fue segundo, y Carapaz, quien más lo mereció, tercero.
Incomprensible la falta de lucha por conservar el liderato que mostró Del Toro… y el UAE. Parecía que su único objetivo era que no ganase Carapaz (ni que fueran Movistar), y al final se les fue el caballo. Es curioso, porque días antes Del Toro iba escapado con Carapaz y esa escapada la tumbó el propio UAE… dándole alas a Simon Yates. Y darle alas a Yates es una malísima idea. Es increíblemente bueno, no necesita presentación.
Como leí a un colaborador de Le Puncheur:
“En realidad tiene mérito lo del UAE: llevan 20 días queriendo perder la carrera y casi la ganan.”
– Puncheur anónimo
Finalizó el Giro con una victoria de Olav Kooij, que no empezó bien pero acabó dominando los sprints.
En definitiva, un Giro de menos a más, pero que ha funcionado de maravilla, con bastantes etapas interesantes en su desenlace y una última semana de lucha por la general. Además, hay que agradecer que no hayan decidido no competir las etapas llanas, como sí pasó el año pasado (salvo la de la lluvia). Para mí, un 9/10 este Giro… y eso que no tenía muchas esperanzas.

Loco de esto de las bicis desde los 5 años. Pantani, Ullrich, Euskaltel y Van der Poel me guiaron en mi camino… Amante de todo lo que tiene que ver con el offroad, ya sea pavés, CX o MTB. Cuando me propusieron colaborar con Sergio y Jorge en LePuncheur y cumplir mi sueño de escribir sobre ciclismo, no lo pensé, ¡no dejaría pasar esta oportunidad! Adicionalmente, también soy un paquete más compitiendo en Mountain Bike.