Decía la actriz Juliette Binoche que a todos nos gusta cuando algo no nos gusta. Hay algo de satisfacción en ese hecho. Satisfacción que se multiplica exponencialmente cuando lo que no nos gusta es adorado por el resto de personas de nuestro entorno. Imaginaos estar en una cena en la que se habla de cine y soltar: “A mí, El Padrino no me gusta”. Imaginad las caras de estupefacción del resto de comensales. Y tú ahí, echándote para atrás en el respaldo de la silla, sintiéndote la persona más especial de toda la mesa.
Solo hay una cosa comparable a esa sensación: cuando te gusta algo que el resto detesta. “El Corazón del Guerrero” es una de las grandes películas de la historia moderna del cine español y, parafraseando a Steve Earle cuando defendía la superioridad compositiva de Townes Van Zandt sobre Bob Dylan, me subiré en la mesa de desayuno de Pedro Almodóvar con mis botas de cowboy para decírselo.
A veces se puede llegar a una combinación de ambas situaciones. En estos casos podemos llegar al paroxismo. Despreciar una novela que todo el mundo aplaude para salvar justo esa parte que todo el mundo odia. Fuegos artificiales.
Yo detesto las Ardenas, pero si tuviese que elegir una sola carrera del Tríptico que componen la Amstel Gold Race, Flecha Valona y Lieja-Bastoña-Lieja, sería, sin duda, la Flecha.
MOVISTAR TEAM
Tras el desastre vivido en la Amstel Gold Race el domingo, los chicos de Eusebio Unzué se presentaban el martes en Herstal, ciudad natal de Carlomagno, con todas las esperanzas depositadas en Cian Uijtdebroecks, Iván Romeo y Roger Adrià para hacer un buen papel en la Flecha Valona.
Analizando con frialdad las características del recorrido y las virtudes y estado de forma de los ciclistas que conformaban la expedición navarra, esperar brillar era un acto de fe ciega sin base científica en donde apoyarse. Pero esto es deporte. Aquí no venimos a analizar con frialdad nada; aquí venimos a emocionarnos y a enfadarnos, con base empírica o sin ella.
En una carrera en la que todo se decide en la subida final al Muro de Huy y en los cinco kilómetros previos, en donde los equipos intentan dejar lo mejor posicionado posible a su líder, buscar la escapada solo tiene sentido desde el aspecto publicitario 0 el de justificar una invitación. Por lo tanto, los ataques a 70 kilómetros del final por parte de Raúl García Pierna y de Iván Romeo, más allá de gastar unas fuerzas que hubieran venido bien para dejar bien colocado a Cian Uijtdebroecks a pie de muro, carecieron de cualquier sentido táctico.
Pese a todo, Cian coronó la Cota de Cherave, a 6 kilómetros del final, en los puestos cabeceros. Poco duró la alegría: en el descenso perdió todas las posiciones ganadas, entrando en Huy muy retrasado. En el show de Paul Seixas, el ciclista de Abolens llegó en 31.ª posición.
Días más tarde, en el cuarto de los cinco Monumentos, la Lieja-Bastoña-Lieja, las cosas no resultaron mucho mejor. Davide Formolo y Pavel Novak estuvieron tan dispuestos a meterse en la escapada del día como a cortarse a la menor dificultad. Cuando el grupo inicial aún contaba con 40 integrantes, las M ya habían desaparecido. Cian, de nuevo Cian, fue el mejor al acabar en 23.ª posición.
Simultáneamente, en las montañas asturianas, se estaba fraguando una revuelta. Desde la cueva de Covadonga, Don Pelayo (Sánchez) tenía un plan: esperar emboscado a que la vanguardia del ejército de la UCI, formado por las grandes carreras del World Tour, pasase de largo para abalanzarse sin piedad sobre la retaguardia, sobre las carreras de tercera categoría.
Plan sin fisuras. En la batalla de Pola de Lena, Nairo Quintana se alzaba con la victoria de etapa y dejaba la clasificación general sentenciada. En un solo golpe de mano, el colombiano colocaba el casillero de victorias de Movistar en siete. Diego Pescador, fiel escudero del boyacense, consiguió subir al podio de Oviedo como tercer clasificado. El equipo en su conjunto fue galardonado como la mejor escuadra de la competición.
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Los verdiblancos afrontaban la tercera carrera ardenera y segunda del Tríptico, la Flecha Valona, con la intención de seguir aplicando la táctica que tan buenos resultados les dio en Brabante y en Maastricht: cada uno a lo suyo y todo por el equipo.
No les fue mal. Fernando Barceló llegó a ir en cabeza, codo con codo con Paul Seixas, hasta la mitad del Muro de Huy para terminar en 19.ª plaza.
La Lieja eran palabras mayores. Pese a conseguir filtrar a Jakub Otruba en los primeros cortes, el equipo navarro no pudo brillar del mismo modo y tuvo que conformarse con el puesto 73.º de Joan Bou.
Mientras tanto, en La Vueltina asturiana, Samuel Fernández intentó por todos los medios subirse al podio de Oviedo. El asturiano estuvo especialmente motivado en la carrera de casa y acabó en 5.ª posición, llegando a rozar la victoria de etapa en Benia de Onís.
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Esta semana llevaba marcada en rojo en el calendario farmacéutico desde hacía meses. La semana de La Decana, de la Lieja. Poca broma. La actuación del equipo no decepcionó.
Primero, metiendo en la numerosa escapada inicial a Íñigo Elósegui, a Diego Uriarte y a César Pérez; después, con Mats Wenzel aguantando con los mejores hasta La Redoute, acabando en 47.ª posición.
La Vuelta a Asturias no será una de esas carreras que recuerden los navarros. Urko Berrade siempre estuvo un paso por detrás de los hombres que se jugaron la victoria final y acabó en 13.ª posición.
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Los Morados tuvieron una semana muy tranquila para lo que son sus estándares. Tan solo la Vuelta a Asturias puso algo de picante a su día a día. Y tampoco demasiado. La caída y abandono de Hugo de la Calle ya anunciaba malos presagios. En las siguientes etapas, ni Sergio Chumil ni José Manuel Díaz estuvieron demasiado finos cuesta arriba. En el arrebato final en Oviedo, el jienense, ganador en Torres de l’Ebre, logró apañar su semana acabando tercero en la etapa y 7.º en la clasificación general.
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La Marea Naranja desembarcó en Asturias con el buen sabor de boca de O Gran Camiño y encomendándose al buen nivel exhibido por Txomin Juaristi en todo este mes de abril.
El ciclista de Markina no decepcionó. Un puntito por detrás de Nairo Quintana, Adrià Pericas y Diego Pescador, Txomin peleó la 4.ª plaza hasta el final, arrebatándosela a Samuel Fernández en el último suspiro.
Jonathan Lastras, muy sólido, terminó 8.º en Oviedo.
Llegamos a mayo; ya se vislumbra el Giro de Italia en el horizonte. A mí me encanta el Giro. ¿No seréis de esos que dicen que no les gusta el Giro por hacerse los interesantes?

Natural de Alcalá de Henares pero afincado en Vigo desde hace 20 años, Luis López se aficionó al ciclismo jugando a las chapas. Esa pasión por las bicis nunca le ha abandonado desde entonces. Conocido en X como @ADescenso, donde se encarga de recordaros diariamente la situación del equipo Movistar en la clasificación por equipos de la UCI.