Acaba la primera participación del vallisoletano Iván Romeo en el Tour de Francia. No, no se ha llevado victoria alguna, ni tampoco se ha traído ningún peluche de cuando luces el maillot amarillo. Sin embargo, el regusto que deja esta primera aventura de tres semanas es más dulce que agrio, pese al recuerdo aún dolorido de verle deslizar junto a las opciones de luchar por la victoria de etapa, carretera abajo. Pese al aguacero, papel mojado no parece su talento, mucho menos su personalidad, lejos de los caracteres afligidos, timoratos y empequeñecidos que veníamos escuchando procedentes de Movistar y otras fuentes: «atacar no ha servido para nada».
Motiva más escuchar mensajes positivos, enérgicos, que transmiten, que se rebelan contra el orden establecido. Por eso el español ha tenido lapas en fases de la carrera, bloqueos incluso por parte de sus némesis teóricas. Hasta en eso se ha doctorado un ciclista que sí sufrió por llegar a París, cuando nada hubiese cambiado de haberse quedado en el suelo. Pero Iván parece de los que se levanta.
Este Tour ha sumado muchos adeptos a su causa, que es enriquecer el ciclismo. Sí, algunos pensábamos que se iba a quedar en el limbo habitual en el que los ciclistas prometedores terminan. En cambio, ha alzado la voz trazando una línea, bastante discordante con la mediocre mentalidad pequeñista del ciclista profesional de hoy, y ha empezado a desmarcarse hacia un futuro prometedor, porque de irreverentes no está lleno el mundo. Por ello, siempre en mi equipo. Después, la carretera pondrá a cada uno en su sitio, como se suele decir en el argot. De momento, Romeo tiene púlpito, porque cuando habla, dice, no rellena. Dan gusto las ideas claras, que el contenido pueda más que el continente, y se agradece que encarne las ideas que otros no se atreven a expresar, aunque sea a costa de enemigos que aún no saben que lo son de sí mismos. Porque Romeo le viene de perlas al ciclismo español y, si apuramos, al internacional.
Le sigue faltando definición, brújula y orientación en sus pasos. Llegará con el tiempo, no hay que tener prisas, pero tampoco pausa, que el arroz hoy se pasa en un pestañeo. Es su momento, es su ventana al estrellato y tiene la posibilidad (que no la obligación) de enarbolar la bandera del ciclismo español. ¿Hacia dónde? Hacia donde quiera, no necesariamente las generales o las clásicas, los dos polos más comunes en estas tierras de meseta. El palmarés de un cazador puede vivir también bastante bien, como el de tantos que han hecho germinar hasta el cielo una mera expectativa. Los moldes previos no valen, porque Iván pinta a estar elaborando uno propio, una senda que después seguirán otros. Incluso hasta él.
En cuanto al Tour, más allá del día de Pontarlier, el de Movistar puede presumir de haber estado en el selecto grupo que se jugó la carrera después de tres semanas muy intensas. Eso no es casualidad, espero se tenga en cuenta donde se tenga que tener. Intentos, actividad y signos de vida ciclista, que ya es mucho. En la contrarreloj llana calentó la silla del mejor tiempo durante un buen tiempo. Después, el escalón de Evenepoel, algo lejano todavía, lo recluyó a la séptima plaza. Sí, no es ganar, pero es proclamar a los cuatro vientos que en el día en el que todos dan lo mejor de sí mismos, finaliza como el séptimo más fuerte. Para ser el más joven de la carrera, pas mal.
En definitiva, un ciclista que ha probado el modo difícil y se ha pasado el videojuego. Está hecho para esta cita, para batirse el cobre con los mejores porque, si todo va como se espera, dentro de nada será de los mejores. Las miradas de reojo que hoy son para Van der Poel o Van Aert serán mañana para él. Habemus ciclista.

Nacido en Madrid el 2 de abril de 1986, Jorge Matesanz ha pasado por ser fundador y director de proyectos como Revista Desde la Cuneta, Tourmalet Magazine o High Cycling, además de colaborar en otros proyectos como Palco Deportivo, Plataforma Recorridos Ciclistas o Con el Plato Pequeño. Tras más de 15 años dentro del mundo del ciclismo, llega el momento de fundar Le Puncheur junto a Sergio Yustos y seguir acercando artículos de opinión, casi siempre sobre ciclismo profesional.