En un final así vuelvo a confiar bastante en Paul Magnier. Más allá de la velocidad pura, da la sensación de ser el sprinter que mejor está manejando el caos en este inicio de Giro y una llegada tan técnica puede volver a favorecerle muchísimo. Entre el pavés, la lluvia y ese giro final dentro de la Piazza del Plebiscito, la colocación va a ser casi más importante que las piernas.
Evidentemente, Jonathan Milan vuelve a aparecer como una referencia obligatoria en un sprint puro, especialmente si Lidl-Trek consigue organizar bien el lanzamiento esta vez. Pero sinceramente creo que un final tan nervioso y tan extraño puede abrir bastante el abanico y favorecer a corredores más acostumbrados a moverse en el caos.
Ahí tengo bastante fe en Madis Mihkels. Me parece un corredor muy interesante para una llegada así, con capacidad para sobrevivir a un sprint tremendamente desordenado y encontrar huecos donde otros dudan. Además, el tipo de final encaja bastante con él.
También espero delante a nombres como Tobias Lund Andresen, Orluis Aular, Dylan Groenewegen, Matteo Malucelli o Ethan Vernon. Y ojo también a corredores como Pascal Ackermann, Jensen Plowright, Davide Ballerini o Iván García Cortina, que en un final como este, podría tener sentido que fuese el elegido para sprintar.