Podría haber utilizado palabras con un encanto sonoro mayor: transformación, cambio, evolución, metamorfosis… Pero si atendemos al significado biológico de la palabra ‘mutación’, se trata de un concepto que le viene absolutamente al pelo al Soudal-Quick Step. Una mutación es una alteración en la secuencia del ADN de un organismo, que se transmite por herencia. Y es precisamente lo que está sucediendo con la estructura belga. Una alteración de un ADN tradicionalmente clasicómano, una idiosincrasia heredada desde los tiempos de Mapei cuya composición se basaba en velocistas, rodadores y expertos en las clásicas primaverales, tanto en cotas como, sobre todo, en pavé. No en vano, ocho Tour de Flandes y seis París-Roubaix tiñen de trofeos empedrados las vitrinas de la sede de Quick Step.
Cierto es que la formación belga ha ido salpicando sus plantillas con perfiles diferentes, perfiles capaces de pelear por puestos de honor y victorias en la montaña de las grandes vueltas y carreras por etapas: Juanma Gárate, Daniel Martin o incluso Joao Almeida y Julien Alaphilippe, que habían sido los corredores de Quick Step que más cerca se habían quedado de hacer podio en una gran vuelta. De hecho, con el francés ya hubo un ‘amago’ de cambio que no resultó del todo positivo, ni para el ciclista ni para el equipo. Todo ello cambió con la irrupción de Remco Evenepoel.
Remco Evenepoel, un superclase capaz de cambiar una filosofía
Fue en 2019 cuando el ciclista de Aalst arribó a la formación flamenca para, ya desde el inicio, convertirse en un gran líder, especialmente en las clásicas de cotas y en las vueltas de una semana. Poco a poco, Lefevere y compañía fueron moldeando a la nueva joya de su genética para provocar una transformación que iba mucho más allá de llevar a Evenepoel a ganar en las grandes vueltas; iba encaminada a transformar por completo el ADN de un equipo legendario.
Viendo el potencial que tenía Evenepoel, en Soudal-Quick Step iniciaron una transición histórica de la que aún no estamos seguros si, con un triunfo en la Vuelta a España y el brillo en el Tour de Francia frente a los dos mejores vueltómanos del mundo, Pogacar y Vingegaard, ha llegado a su punto culminante. Será complicado que la formación belga pueda ir un paso más allá y hacer frente no solo a las mejores individualidades del mundo, sino a presupuestos y estructuras mayores como Visma-Lease a Bike, UAE Emirates o Red Bull-Bora.
Para ello, además de desarrollar el potencial de Evenepoel en montaña y mejorar sus ya elevadísimas prestaciones en cotas y su potencia en llano y crono, Quick Step ha buscado rodear a su estrella de un perfil de ciclista que no había tenido hasta ahora, salvo en contadas ocasiones. Hablamos de gregarios para la montaña, de escaladores puros que puedan acompañar a su líder hasta los momentos clave en las etapas decisivas de las grandes vueltas.
En este sentido, la lista comenzó por ciclistas ‘asentados’ como Mattia Cattaneo, Dries Devenyns o Louis Vervaecke, así como corredores más jóvenes tales como James Knox, Fausto Masnada, Mauri Vansevenant o Ilan Van Wilder, que se unían a un Pieter Serry, el clásico ‘climber’ del equipo. Cierto es que no todos eran ni son escaladores puros pero, de esta manera, Lefevere y su equipo técnico fueron creando, desde cero y con la desventaja presupuestaria, una estructura para apoyar a Remco en la montaña.

2024, el gran cambio llega desde Vitoria
Y en la temporada 2024 llegó el gran cambio, el paso clave dentro de la mutación de la estructura belga: la llegada de Mikel Landa fue un cambio absolutamente esencial. Y es que, si bien la compañía de Evenepoel era mucho mejor que en años anteriores, faltaba un hombre capaz de acompañarle hasta los momentos decisivos, un ciclista con el nivel necesario para apoyar a su líder en momentos de ataque y defensa y, sobre todo, un deportista experimentado que ya sabía lo que era pelear, tanto de líder como de gregario, por la victoria en una gran vuelta.
Y aunque en el Tour de Francia, Remco se quedó lejos —como todos, por cierto— de pelear por el triunfo, la sensación es que tanto la figura de Evenepoel como la de Quick Step en su conjunto es muchísimo más sólida ahora que hace un par de años, incluyendo, incluso, en la Vuelta a España que el ciclista de Aalst se llevó con autoridad en 2022.
Un ‘intercambio’ que pone ‘en jaque’ una herencia genética
Por eso decimos que la mutación de Quick Step sigue avanzando. Una muestra de ello es este ‘intercambio’: Valentin Paret-Peintre por Kasper Asgreen. El francés, escalador puro, llega a la formación belga para formar parte de la guardia pretoriana de Evenepoel en las grandes vueltas. Y visto su nivel en 2024, se trata de un refuerzo con presente y muchísimo futuro. Por contra, un ciclista que ha sido esencial para Quick Step en la consecución de Monumentos, de clásicas primaverales y de victorias parciales en grandes carreras como Kasper Asgreen, correrá en el conjunto Education First en 2025.
Lefevere sigue empeñado, quiere hacer historia y volver a poner a un ciclista y a un equipo belga en lo más alto del podio del Tour de Francia. Para ello, hace unos pocos años inició una arriesgada alteración del ADN de su equipo. Una mutación, criticada por muchos y que ha pasado por momentos delicados, pero que avanza y sigue su curso. ¿Lograrán en la estructura belga modificar su secuencia genética por completo? ¿Será ‘mejor’ el nuevo Quick Step que el antiguo? Una pregunta difícil de contestar y que únicamente el tiempo puede responder.

Adrián González Blanco es cántabro, periodista, y amante del ciclismo. No, no tiene relación con el mítico ex-futbolista del Real Madrid. Sí tiene que ver con unos análisis audaces e infalibles sobre la actualidad ciclista a través de radiografías exactas y siempre interesantes.