Luis Ángel Maté, conocido como «El Lince», es mucho más que un ciclista con 17 años de carrera. A lo largo de su vida en el pelotón, ha recorrido un camino lleno de sacrificio, pasión y evolución. Desde sus inicios en Andalucía hasta sus años en Cofidis y su actual etapa en Euskaltel-Euskadi, Maté ha sabido adaptarse a cada reto, disfrutando del ciclismo desde una perspectiva única. En esta entrevista, nos abre las puertas a su experiencia en el mundo del ciclismo profesional, y reflexiona sobre la vida tras la competición y su amor por el gravel, una forma de reconectar con la bicicleta sin la presión de los resultados. Su historia es un testimonio de la dedicación y el espíritu de lucha que lo han acompañado durante casi dos décadas.
Le Puncheur (LP): Te saludo por segunda vez, ya que nos conocimos en la presentación de la Vuelta a España con Ander. La idea de entrevistarte surgió porque en Le Puncheur te admiramos mucho, y el otro día Ander insistió mucho: ‘Tenéis que hacer una entrevista con Luis Ángel’. Así que aquí estamos, encantados de que hayas aceptado nuestra invitación.
Luis Ángel (LA): «Encantado yo también.»
LP: Vamos a hablar un poco de tu trayectoria y de los equipos por los que has pasado. Me interesa mucho conocer de primera mano tus experiencias en dos equipos tan especiales para mí como el de Gianni Savio y Euskaltel, aunque también abordaremos tu paso por Andalucía, Cofidis… Luego, también hablaremos de Euskaltel y la separación con Orbea, algo que personalmente me toca mucho. Finalmente, hablaremos del gravel, que sé que te gusta. Así que comenzamos felicitándote por tus 17 años de carrera, que entiendo ha sido como un sueño hecho realidad, vivir de esto, aunque ganar solo ganen unos pocos. Entonces, ¿cómo se plantea una temporada sabiendo que ya no habrá competición?.
LA: «Es algo nuevo para mí, porque como bien dices, a estas alturas ya estaría pensando en la siguiente temporada, pero esta vez no va a haber una siguiente, al menos no como ciclista profesional. Cualquiera que me conozca sabe que ciclista seré toda la vida, pero por primera vez no habrá una próxima temporada a nivel profesional. A nivel personal, estoy asimilando el cambio, porque dejar de ser ciclista profesional implica un cambio muy grande. El ciclismo profesional conlleva sacrificios: todo gira en torno a cuidarte, entrenar, descansar, estar pendiente de no enfermar, de lo que puedes comer… y ahora todo eso cambia.«
LP: Debe ser un cambio mental importante. ¿Cuentas con algún tipo de ayuda psicológica?.
LA: «No, en el profesionalismo no hay mucha ayuda en ese sentido, y es algo que se echa de menos. Llevamos toda la vida dedicados a esto, y el cambio es complicado. Yo, por suerte, he podido decidir cómo terminar mi carrera, algo que no todos han podido hacer, así que he tenido la oportunidad de ir preparándome para esta transición. He diversificado mi atención en otras cosas, como los estudios, y eso espero que haga que el cambio sea menos traumático. Ahora se trata de vivir sin la presión constante que implica la vida profesional, donde estamos constantemente monitorizados. Esa presión vendrá ahora de otro lado, de otro trabajo, pero lo bueno es que el ciclismo te prepara mentalmente para enfrentar otras facetas de la vida. Espero aplicar lo que he aprendido a mi futura vida laboral.«
LP: Totalmente, la disciplina y la capacidad de sacrificio que te da el ciclismo es invaluable. Estoy seguro de que seguirás siendo ciclista de otras formas, como en tu pasión por explorar, hacer rutas o el gravel. En ese sentido, creo que somos bastante parecidos: consideramos la bicicleta no solo como ocio, sino como una herramienta de exploración y diversión desde pequeños.
LA: «Sí, es una forma de vida. Y comparto esa misma visión de la bicicleta. De hecho, creo que la bici, en otra de sus facetas, me va a ayudar mucho a soportar este cambio. La bicicleta será mi refugio en muchas cosas, como lo ha sido hasta ahora. Y voy a aprender a disfrutarla de otra manera, que es ir despacio también. No es que se pueda ir despacio, es que se DEBE ir despacio.»
LP: Vamos a hablar de tu carrera, de los equipos por los que has pasado. Si no me equivoco, has pasado por Andalucía, el equipo de Gianni Savio, Cofidis y luego Euskaltel. Cuéntame cómo fue cada etapa. Andalucía, por ejemplo, era el equipo de casa, ¿no?.
LA: «Sí, Andalucía fue un proyecto muy bonito, respaldado por la Junta de Andalucía. Nos dio la oportunidad a muchos chicos andaluces de ser profesionales en una región que no siempre tiene tantas facilidades como otras partes de España. Además, el equipo realizaba una labor social extraordinaria, con corredores en todas las categorías, dando oportunidades y enseñando valores a los jóvenes a través del ciclismo. Me permitió ser profesional y guardo un recuerdo muy especial de esa etapa. Ojalá se pudiese recuperar este proyecto…«
LP: No conocía tanto esa labor social del equipo, pero es algo muy importante. Luego hablaremos más sobre el ciclismo base, que es un tema clave. Me gustaría que nos contaras cómo fue el paso de Andalucía al equipo de Gianni Savio. Es un personaje curioso y del que nunca he oído hablar mal.
LA: «Es imposible hablar mal de Gianni. Es un apasionado del ciclismo sobre todo. Si algo define a Savio, es su pasión por este deporte, lo que le ha permitido luchar durante tantos años para sacar adelante equipos, dando oportunidades a muchísima gente y realizando un trabajo espectacular con el ciclismo venezolano y colombiano, abriéndoles las puertas de Europa. En ese sentido, Gianni fue una figura clave durante muchos años, y eso es algo que debemos agradecer. Hoy en día, el ciclismo está muy globalizado, pero cuando Gianni empezó a atraer talento, no era necesariamente así. Solo tengo buenas palabras hacia él. Entré en el equipo de Gianni de la mano de Davide Rebellin. Sus equipos nunca fueron homogéneos en ningún aspecto, ni en los nombres ni en nada. Era un auténtico equipazo: Davide Rebellin, Gilberto Simoni, Michele Scarponi… Recuerdo que en mi primer año, todas las carreras a las que fui, ganamos, ya fuera alguna etapa, la general o las clásicas. No hubo carrera en la que no ganáramos, y eso fue increíble. Allí aprendí a ser ciclista, a entender el oficio. Fueron dos años muy bonitos, conviviendo en un hotel con los sudamericanos, como José Serpa, Jackson Rodríguez y Carlos Ochoa. Además, gracias a ese tiempo, conocí a una de las personas más importantes de mi vida: Michele Scarponi.«
LP: Otro del que nadie habla mal, Michele Scarponi.
LA: «Sí, era una persona maravillosa. Pero ahora ya no están ni Michele Scarponi ni Davide Rebellin.«
LP: Y luego diste el salto a Cofidis, un equipo más grande, con otra infraestructura. ¿Cómo fue ese cambio?.
LA: «Sí, después de dos años en Italia, me fui a Francia, a Cofidis, y pasé 10 años de mi vida en ese equipo. Diez años que, como puedes imaginar, son una parte muy importante de mi vida. Ser español en un equipo francés no era fácil en esa época; había prejuicios sobre los ciclistas españoles, y cambiar esa imagen llevó tiempo.»
LP: En esa época también estaba Egoitz García, ¿verdad?.
LA: «Él llegó un poco más tarde, cuando ya se había avanzado algo. Cuando yo fui, era muy difícil que los equipos franceses contrataran a ciclistas españoles por esos prejuicios. Poco a poco, eso ha ido cambiando. En aquella época, me tocó la responsabilidad de abrir esa puerta. Ahora, muchos otros corredores españoles están en equipos franceses. Esos 10 años me dieron la oportunidad de correr las mejores carreras del mundo: las clásicas, el Tour de Francia, la Vuelta a España. Cofidis era un equipo muy profesional, con otra cultura, otro idioma y gente maravillosa. Como digo, fueron 10 años muy importantes de los que me siento muy orgulloso.«
LP: Cofidis siempre me ha gustado mucho. Tenía especial debilidad por David Moncoutié. Luego estuvieron Egoitz García, los hermanos Izagirre, tú… Parece que elegiste bien tus equipos.
LA: «Moncoutié era una gran persona, y sí, estuve en tres equipos muy diferentes entre sí.«
LP: ¿Tuviste alguna presión extra al estar en un equipo más grande?.
LA: «Sí, en equipos como Cofidis siempre hay presión. Se espera que obtengas resultados, lo que puede ser complicado a veces, especialmente cuando tienes que rendir al 100% en todo momento. Pero es parte de ser ciclista profesional. La presión te empuja a mejorar, aunque también debes aprender a manejarla.«
LP: Imagino que la estructura de Cofidis era más grande, con más personal y mejores condiciones, pero también más exigente en cuanto a resultados, ¿no?.
LA: «Exactamente. En Cofidis tienes todo lo que necesitas, pero con eso vienen mayores responsabilidades y expectativas. Cada carrera es importante, y siempre compites al más alto nivel. A mí me ayudó a mejorar como ciclista, pero también a lidiar con la presión.«
LP: Luego viniste a Euskaltel, que para mí es el equipo que me hizo amar aún más el ciclismo. Es el equipo de casa, un proyecto muy especial para mí. Si fuese fútbol, se podría decir que soy del Euskaltel. ¿Cómo surgió la posibilidad de ir a Euskaltel?.
LA: «Llevaba 10 años en Cofidis, donde viví los mejores años de mi carrera deportiva, pero en los dos últimos años sentí mucha presión con los puntos UCI. Estaba en una etapa diferente de mi carrera y necesitaba un cambio. Mi manera de ver el ciclismo ya no encajaba con lo que pasaba en el World Tour. La presión era muy alta y me planteé incluso dejarlo.«
LP: Y entonces apareció Euskaltel, que te ofrecía lo que necesitabas.
LA: «Así es. Quería correr sin tanta presión, volver un poco a los orígenes del ciclismo y disfrutar con cierta libertad. En Cofidis, sobre todo en los últimos años, solo me dedicaba a trabajar, sin tener siquiera la oportunidad de escaparme. Era un corredor de equipo, pero a la vez se nos exigían puntos UCI, lo que también está ocurriendo ahora. En Euskaltel compartían mi forma de entender el ciclismo, y eso fue fundamental. Pude alargar mi carrera deportiva cuatro años más gracias a eso. Me han permitido hacer bikepacking, viajes en bicicleta, correr carreras de gravel y mountain bike. Me dieron la libertad de vivir el ciclismo como a mí me gusta.«
LP: Ellos entendieron lo que tú querías, pero creo que también tú encajaste muy bien en esa filosofía. Has podido transmitir tu filosofía de vida al equipo y a quienes seguimos al equipo.
LA: «Es un equipo muy especial. Cuando paseo por el Paseo Marítimo de Marbella, la gente me señala y dice: ‘Mira, un Euskaltel’. La Marea Naranja es mundialmente conocida. Ser parte de este equipo y de ese sentimiento es algo que va más allá de lo deportivo. Es una de las cosas más bonitas que me ha pasado en mi carrera y estoy muy orgulloso de ello.«
LP: Debe ser increíble correr para un equipo tan querido.
LA: «Sí, la afición en el País Vasco es increíble. Cada carrera en casa era un espectáculo de apoyo. Te sientes como si estuvieras corriendo para tu propia familia. Es algo que no he vivido en ningún otro equipo.«
LP: Ahora estamos un poco decepcionados con la separación de Orbea y Euskaltel.
LA: «Sí, es una pena. Orbea y Euskaltel siempre han estado de la mano. Juntos lograron cosas muy especiales. Son dos instituciones muy importantes en el País Vasco y en el ciclismo en general, y aunque ahora sigan caminos separados, estoy seguro de que ambos tienen un gran futuro por delante.«
LP: Esperemos que así sea. Pero siento que toda esta premura está perjudicando a Euskaltel. Muchos jóvenes, como Igor Arrieta o Markel Beloki, han pasado directamente al World Tour sin pasar por la etapa sub-23. Además, parece que se tiene poca paciencia con los corredores. A jóvenes como Xabi Isasa, con 23 años, ya se les exigen resultados, cuando en el ciclismo vasco muchos han explotado más tarde. Se busca al próximo Pogacar o Evenepoel, pero por cada uno de ellos, hay muchos que se quedan en el camino.
LA: «Tienes razón. Ahora prevalece un modelo de especialización temprana que no respeta los tiempos de maduración. Es un enfoque cruel porque no todos los corredores maduran al mismo ritmo. En este contexto, equipos como Euskaltel, Caja Rural y Burgos son cruciales, porque dan cabida a corredores que no tienen espacio en el World Tour. El modelo actual es muy elitista y excluye a muchos. La UCI debería reflexionar profundamente, porque no creo que este sea el mejor enfoque. Estamos perdiendo muchos equipos, carreras y corredores jóvenes. Espero que algún día cambie.«
LP: Es un tema importante. En ‘Le Puncheur‘ hemos escrito bastante sobre esto. Coincido contigo: el ciclismo debe formar personas e integrarse en sus vidas. En la Vuelta, fuiste una de las voces que más habló sobre el calor que estábais soportando, y propusiste opciones interesantes.
LA: «El calentamiento global es un problema urgente que afecta a toda la humanidad, no solo al ciclismo. La comunidad científica lleva años advirtiendo sobre sus efectos, y estamos en un punto crítico. La bicicleta puede desempeñar un papel clave en la lucha contra esta crisis, ya que necesitamos cambiar nuestro modelo de movilidad. Los ciclistas debemos ser embajadores de este mensaje. Pequeños gestos, como llevar a los niños al colegio en bici, pueden tener un gran impacto. Además, las ciudades deben hacer cambios respaldados por las instituciones para garantizar una movilidad segura. No es solo una cuestión de ciclismo, sino de un cambio global. La bicicleta es una herramienta crucial en esta lucha.»
LP: Con esto enlazamos la última pregunta: el gravel. Reconozco que no soy particularmente fan. Lo veo como una gran herramienta para hacer bikepacking, pero en mi día a día prefiero la MTB, que me permite meterme en senderos técnicos, que es lo que más disfruto. Pero bueno… ¿Me convences de que pruebe el gravel?
LA: «Bueno, tras mi etapa en Euskaltel, comencé a buscar nuevas formas de disfrutar de la bicicleta. El gravel me atrajo mucho porque representa un ciclismo más libre, sin la presión constante de competir al más alto nivel. Te permite explorar, disfrutar de la naturaleza y hacer rutas más largas sin obsesionarte con el rendimiento. Para mí, fue una manera de reconectar con la bicicleta de una forma más auténtica, más relajada. Prefiero el gravel por su aspecto recreativo, aunque entiendo que su vertiente competitiva está creciendo bastante. Personalmente, lo utilizo como una forma de desconectar y disfrutar del ciclismo sin la presión de los resultados. Es, en cierto modo, una manera de redescubrir el ciclismo.«
LP: Pues bien, nos despedimos aquí, felicitándote de nuevo por estos 17 años y deseándote toda la suerte del mundo en esta nueva etapa.
LA: «¡Muchísimas gracias!«

Loco de esto de las bicis desde los 5 años. Pantani, Ullrich, Euskaltel y Van der Poel me guiaron en mi camino… Amante de todo lo que tiene que ver con el offroad, ya sea pavés, CX o MTB. Cuando me propusieron colaborar con Sergio y Jorge en LePuncheur y cumplir mi sueño de escribir sobre ciclismo, no lo pensé, ¡no dejaría pasar esta oportunidad! Adicionalmente, también soy un paquete más compitiendo en Mountain Bike.



