Ha acabado un Tour de Francia raro, muy descafeinado, con un Tadej Pogačar que ha dominado la carrera a su antojo. Ya no solo ganando, sino dejando ganar a Del Toro y ayudándole a conseguir el podio. Si bien es cierto que, con la desafortunada caída de Jonas Vingegaard, todo se fue al traste demasiado pronto, tampoco parecía que el danés fuese capaz de ponerle en demasiados aprietos. Esa mano de hierro del esloveno ha hecho que hayamos tenido un Tour de Francia muy poco disputado.
Así que llama la atención que lo más memorable y legendario de este Tour haya pasado en París.
Voy a dejar claro que esta patochada de no contar los tiempos en meta no me gusta una mierda. Pero también digo que, si eso nos da los dos carrerones que nos ha dado, bienvenido sea. Por mí, que se jueguen el Tour con tiempos solo en una etapa y el resto sean criteriums como este. Porque menudo espectáculo nos han dado los que han decidido jugar a las carreras.
Y no, no estaban todos los que deberían. Porque Quinn Simmons, Tom Pidcock o Isaac del Toro hoy se han tomado la etapa como un día más de vacaciones. Pero, habiendo hecho los tres un Tour más que digno, tampoco vamos a criticarles por ello.
Ahora bien, ellos no estaban… ¿pero sabéis quiénes sí? Tadej Pogačar, Mathieu van der Poel, Mads Pedersen, Remco Evenepoel, Jasper Philipsen y los Decathlon intentando por todos los medios que se llegase al sprint.
Así que teníamos el recorrido, teníamos los nombres… solo faltaba que tuviesen ganas. Y vaya si las tenían.
Mathieu van der Poel tenía esta etapa marcada desde que no pudo disputarla el año pasado. Y ya sabemos que, cuando el neerlandés tiene una carrera entre ceja y ceja, o da al palo o mete gol. Salvo que sea una carrera de XCO, donde suele fallar siempre. A ver si este año hace las que quedan hasta el Mundial y le vemos de verdad sobre las piedras y las raíces.
Con Van der Poel enchufado ya sabíamos que Tadej también iba a estar. El esloveno nunca se borra y, además, yo creo que le encanta medirse de tú a tú con Mathieu. Mads Pedersen, por supuesto, tampoco podía faltar. Siempre está. Aún recuerdo la sorpresa que nos causó su victoria en el Mundial, pero el tiempo ha demostrado que no fue ninguna casualidad. Luego estaba Remco, algo más gris hoy, pero siempre ahí. Y, además, un montón de outsiders y sprinters dispuestos a pelear.
La subida a Montmartre no defraudó. En las tres pasadas hubo jaleo, pero el hecho de coronar a diez kilómetros de meta dejaba claro que llegar desde allí iba a ser muy complicado. En las dos primeras se formaron grupos que nunca llegaron a consolidarse. Y sabiendo que delante iban Van der Poel, Pogačar o Pedersen, parecía todavía más difícil que les dejaran marcharse.
Pero también era imposible llegar del Poggio a meta… y ahora es casi la nueva normalidad.
Así que en la última subida todo empezó igual que en la anterior: UAE endureciendo el ritmo para que Tadej atacase. Solo que esta vez no fue así. El genio neerlandés se anticipó y subió a Pogačar al borde del colapso. No debió de sobrarle demasiado al esloveno para poder seguirle.

Y una vez más coronaron con una exigua renta de cinco segundos. Insuficiente a todas luces. Pero delante solo había dos corredores. Dos corredores que no entienden de reservarse un relevo: si están delante, lo dan absolutamente todo. Y allá que se fueron.
La renta aumentaba respecto al segundo grupo, pero disminuía frente a un pelotón lleno de sprinters. Mathieu y Tadej no se guardaban absolutamente nada. Se relevaban con todo lo que les quedaba. Pero la suerte parecía echada. A falta de un kilómetro, el pelotón estaba a apenas unos metros de echar abajo la gesta imposible, confirmando el adjetivo que yo mismo le había puesto.
Pero Van der Poel tiene algo diferente. Algo que le hace especial y que, cuando aparece, hace que todo nuestro fanatismo por este deporte tenga sentido.
Y apareció.
A falta de unos 800 metros arrancó, dejando a Pogačar clavado, pedaleando con todo lo que tenía para hacer posible lo imposible. La renta apenas se mantenía y el pelotón estaba literalmente encima. Parecía que no iba a llegar. Pero volvió a levantarse sobre la bicicleta y lanzó un último sprint con el vacío que le quedaba. Por detrás, Mads Pedersen y Jasper Philipsen sprintaban para arrebatarle la victoria.
Nervios. Incertidumbre. Nadie sabía si llegaría.
Si lo conseguía, sería algo legendario. Y es que, además, la forma de lograrlo lo haria todavía más grande.
Entró justo por delante del pelotón, con Jasper Philipsen cubriéndole las espaldas de manera magistral. No tengo claro si llegó a frenar para dejarle ganar o simplemente no pudo pasarle, pero fue precioso verle levantar los brazos señalando a Mathieu, como diciendo:
«¡¡Has ganado tú!!»
Se veía a Jasper francamente feliz. Era plenamente consciente de que había sido parte de algo histórico y su actitud contribuyó muchísimo a ello. Incluso tuvo que ayudar a Van der Poel a bajarse de la bicicleta para después abrazarle en el suelo.
Mientras tanto, Pogačar cruzaba la meta en solitario celebrando su quinto Tour, después de haber sido protagonista de un espectáculo mayúsculo.
Ahora bien, pensará: segundo año consecutivo formando parte de algo legendario… y segundo año sin ganar esa etapa.
Pero creo que está bien que Tadej Pogačar tenga como únicos rivales capaces de derrotarle a Wout van Aert y Mathieu van der Poel. Es justo que los dos ciclistas que han construido una rivalidad histórica sean también los únicos capaces de vencer al mejor corredor de todos los tiempos en determinadas circunstancias.
Como me dijo mi amigo Ibai:
«Hasta hoy iba a decir que era uno de los peores Tours que recuerdo. Lo de hoy lo cambia todo.»
Y aquí aun no había ganado Mathieu. Lo que si queda claro es que hoy ganamos todos los que disfrutamos del ciclismo.

Loco de esto de las bicis desde los 5 años. Pantani, Ullrich, Euskaltel y Van der Poel me guiaron en mi camino… Amante de todo lo que tiene que ver con el offroad, ya sea pavés, CX o MTB. Cuando me propusieron colaborar con Sergio y Jorge en LePuncheur y cumplir mi sueño de escribir sobre ciclismo, no lo pensé, ¡no dejaría pasar esta oportunidad! Adicionalmente, también soy un paquete más compitiendo en Mountain Bike.