Pidcock y Del Toro: dos formas de crecer

No soy yo un fan de Tom Pidcock, más bien al contrario. Muchas declaraciones grandilocuentes suyas han hecho que no empatice con el como deportista. No puedes decir, por ejemplo, que tu objetivo es ganar los mundiales de CX, XCO y carretera el mismo año (que puede serlo, pero no puedes darlo como algo muy factible). No puedes decir que estás en el cyclocross al nivel de Wout van Aert y Mathieu van der Poel, la humildad en este caso ayuda a no caer mal. No puedes decir que algo raro tiene que pasar para que no ganes el Mundial de XCO (que no ganó, por cierto…). Me gusta otro tipo de ciclista, más humilde y considerado con sus compañeros.

Y creo que ha sido precisamente en el fracaso del inglés donde he empezado a apreciarle un poco mas. Ha empezado a ser más consciente de que hay más corredores con un nivel altísimo y de que no es tan sencillo destacar. Pero eso creo que le ha hecho sentirse menos divino, y eso me gusta mucho.

El Tour lo empezó a contrapié. No había tenido toda la preparación que hubiera querido y, en las primeras etapas, la realidad le relegó a pelear por el Top-10 y gracias. Pero este Tour me está gustando porque está jugando a ganar: constantemente en las escapadas, saliendo y entrando del Top-5. ¡Y me está encantando! Además, sus declaraciones han dejado de ser tan altisonantes, y eso también me gusta.

Y es indudable su calidad como ciclista. También creo que no sabe quién quiere ser como ciclista de carretera. Es muy bueno en todo, pero no es el mejor en nada. También es verdad que, con el nivel actual, o destacas en algo o estás jodido, porque muy pocos corredores canibalizan todo. Creo que a Tom Pidcock le falta definirse más en carretera para encontrar su mejor lugar para brillar, un lugar que yo sigo pensando que está en las clásicas.

Pero él mismo ha dicho que el objetivo son las grandes vueltas y, en este Tour, no ha dado ese nivel que él mismo atribuye a sus capacidades. Desde luego, no las ha demostrado. Sin embargo, no ha bajado los brazos y ha estado en todos los fregados. Es cierto que no ha obtenido una gran recompensa, pero estuvo cerca de ganar en dos ocasiones y ha llegado con opciones en otras tantas. Así que bravo por su Tour, porque aunque a nivel de resultados no haya estado donde le hubiera gustado, ha sido una maravilla verle correr.

Como punto negativo, que se haya borrado en la etapa de París no me ha gustado, pero bueno, necesitaría descansar, así que se lo perdonamos.

También me gustaría hablar de dos corredores con trayectorias similares: Isaac del Toro y Juan Ayuso. Al igual que Tom Pidcock, ninguno de los dos son santos de mi devoción, pero el mexicano va gustándome cada día más. El año pasado no entendí para nada su actitud en el Giro porque creo que perdió de la forma menos valiente del mundo. Creo que no lo entendió casi nadie.

Pero este año parece que ha aparcado el rol de estrella para asumir el de aprendiz del mejor corredor de la historia. Ha entendido que, más que plantarle cara y generarle problemas, le salía mucho más a cuenta coincidir con él lo máximo posible, ganarse su confianza a base de trabajo y aprender de él.

ASO

En el poco tiempo que lleva en el UAE ha compartido más carreras con Tadej Pogačar que Juan Ayuso en el doble de tiempo. Al contrario que el mexicano, el de Jávea compartió poco espacio con el esloveno y siempre hubo rumores de una gran rivalidad que impedía que la convivencia fuese realmente productiva. Visto lo que ocurrió cuando tuvo que trabajar para Tadej, creo que algo de eso sí que había. Y tampoco digo que sea culpa del corredor español, pero queda claro que hubo una gestión por parte del equipo que no se realizo nada bien.

La actitud de Isaac del Toro ha sido totalmente diferente y, cuando ha habido que trabajar, lo ha hecho sin problemas. Vale, sí, tampoco ha trabajado tanto, pero es que no lo han necesitado. No me cabe duda de que habría trabajado como el que más por su líder. Pero es que la superioridad de Tadej ha sido tal que, al final, se ha dedicado incluso a ayudar a Del Toro a entrar en el podio, en una situación algo surrealista, la verdad.

Juan Ayuso proclamaba que quería tener libertad para buscar sus opciones. Isaac del Toro ha decidido esperar y ganarse esa oportunidad. De momento, al mexicano le está yendo mucho mejor que al español, al que de nuevo se le ha atragantado una gran vuelta, algo que empieza a ser frecuente desde aquella Vuelta en la que hizo podio. Pero, además, al contrario que Tom Pidcock, tampoco le vemos luchar por otros objetivos y queda la sensación de pasar muy desapercibido.

Son dos formas totalmente opuestas de crecer como ciclistas, yo me siento mas cercano a Isaac Del Toro, que ha aparcado un poco sus ambiciones por aprender mejor el oficio con el que pretende ganarse la vida.

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