Etapa 1 | Barcelona – Barcelona | Contrarreloj por equipos
El Tour de Francia 2026 levantará el telón desde Barcelona con una contrarreloj por equipos corta, explosiva y bastante más exigente de lo que sugieren sus cifras. Los primeros kilómetros invitarán a los grandes trenes a rodar a velocidades altísimas, pero el verdadero filtro llegará en el tramo final con el doble ascenso a Montjuïc (0,9 km al 5,5% y 0,7 km al 7,9%), una subida breve pero lo suficientemente dura como para castigar cualquier mala gestión del esfuerzo. No será una jornada que sentencie nada, pero sí ofrecerá una primera fotografía muy reveladora del estado de forma de los bloques aspirantes al amarillo.
Etapa 2 | Tarragona – Barcelona | Puncheurs
La segunda jornada ya rompe con la idea de una primera semana plácida. Desde Tarragona hasta Barcelona, el pelotón afrontará una etapa nerviosa, con terreno quebrado y final de clásica. El paso por la Côte de Begues (6 km al 5,9%) endurecerá el tramo central antes de entrar en una ciudad que volverá a convertirse en juez de la carrera. El triple paso por Estadio olímpico (700 metros al 7,9%) y, especialmente, la exigente Côte du Castell de Montjuïc (1,6 km al 8,8%), prometen un final explosivo donde los puncheurs y los hombres de la general con buena punta de velocidad tendrán mucho que decir.
Etapa 3 | Granollers – Les Angles | Hombres de la general/Escapada
La tercera etapa traerá el primer contacto con la alta montaña y el primer final en alto de esta edición. Tras una aproximación progresivamente ascendente, el recorrido comenzará a endurecerse con Sant Feliu de Codines (8,2 km al 4,5%), antes de afrontar la larga Collada de Toses (9,4 km al 6,6%), primer gran puerto del Tour. Después llegará el paso por Col du Calvaire (11,5 km al 4,2%), antes del desenlace en Les Angles (1,7 km al 6,7%).
Etapa 4 | Carcassonne – Foix | Escapada/Sprint reducido
Etapa de media montaña pirenaica, de las que suelen ofrecer espectáculo incluso cuando no estaban llamadas a ello. Desde Carcassonne, el terreno nunca permitirá relajación, con una sucesión de cotas y puertos de desgaste que pueden hacer mucho daño si la carrera se endurece. El pelotón deberá superar el Col de Bedos (3,4 km al 4,4%), el Col de Paradis (5,6 km al 4,3%), el más exigente Col de Coudons (10,9 km al 5,5%) y, ya en la parte final, el Col de Montségur (6,9 km al 6,1%). La llegada a Foix invita a pensar en una fuga de nivel. No será el día más duro, pero sí uno de esos en los que se puede perder el Tour por despiste.
Etapa 5 | Lannemezan – Pau | Sprint masivo
Sobre el papel, esta etapa parece una jornada de transición. Entre Lannemezan y Pau, la carretera será una sucesión de repechos y cambios de ritmo capaces de ir minando las piernas. La principal dificultad llegará con la Côte de Baleix (1,3 km al 7,5%), aunque el verdadero peligro puede estar en el nervioso final urbano. Día propicio para velocistas a estas alturas de carrera.
Etapa 6 | Pau – Gavarnie-Gèdre | Hombres de la general
Aquí sí. Primer gran examen pirenaico y primera jornada donde la general puede saltar por los aires. La etapa arrancará desde Pau, ciudad inseparable de la historia del Tour, para dirigirse hacia un menú de alta montaña que impone respeto. Tras superar la Côte de Loucrup (1,8 km al 7,2%) y la Côte de Mauvezin (3 km al 6,4%), comenzará la verdadera batalla con el histórico Col d’Aspin (12 km al 6,5%). Después llegará el coloso: el Col du Tourmalet (17,2 km al 7,3%), uno de esos puertos capaces de destrozar piernas, estrategias y sueños de podio. Desde su cima todavía restará el ascenso final a Gavarnie-Gèdre (18,7 km al 3,7%), una subida irregular donde el desgaste acumulado puede marcar diferencias notables.
Etapa 7 | Hagetmau – Bordeaux | Sprint masivo
Tras el desgaste pirenaico, el pelotón encontrará una tregua relativa camino de Burdeos. La séptima jornada apunta claramente a una resolución al sprint, con un recorrido favorable para que los equipos de los velocistas controlen desde lejos. Sin grandes dificultades montañosas y con un perfil amable, el principal enemigo podría ser el viento, siempre capaz de dinamitar etapas aparentemente sencillas en carreteras abiertas del sudoeste francés.
Etapa 8 | Périgueux – Bergerac | Sprint masivo
La octava jornada aparece como una de esas etapas que, en teoría, deberían resolverse al sprint, aunque el recorrido incluye suficiente terreno quebrado como para impedir cualquier relajación excesiva. Entre Périgueux y Bergerac, el pelotón afrontará un trazado de desgaste continuo, con cotas como la Côte de Domme (3,6 km al 3,3%) o la Côte du Buisson-de-Cadouin (2,9 km al 4,3%), ascensiones que no deberían romper el grupo por sí solas, pero que sí pueden ir sumando fatiga. Si los equipos de los velocistas mantienen el control, todo apunta a una llegada masiva, aunque el desgaste de la primera semana podría abrir la puerta a sorpresas.
Etapa 9 | Malemort – Ussel | Escapada/Hombres de la general
Antes del primer día de descanso, el Tour propone una jornada muy traicionera, de esas que castigan más de lo que sugieren los números. La carretera entre Malemort y Ussel apenas concede respiro y acumula repechos, subidas cortas y cambios constantes de ritmo. El pelotón afrontará cotas como Suc au May (3,9 km al 7,1%), Côte de la Croix du Pey (4,8 km al 5,8%) y, especialmente, Mont Bessou (8,9 km al 6,4%), la subida más exigente del día. No parece una etapa diseñada para grandes diferencias entre favoritos, pero sí para generar desgaste, seleccionar por piernas y premiar a los corredores ofensivos. Día muy propicio para una fuga de nivel.
Etapa 10 | Aurillac – Le Lioran | Hombres de la general/Escapada
El 14 de julio rara vez decepciona y esta etapa tiene todos los ingredientes para honrar la fiesta nacional francesa con espectáculo. El Macizo Central volverá a ser sinónimo de dureza acumulada, con una sucesión de ascensiones que invitan a la batalla desde lejos. Tras un inicio engañoso, el recorrido se endurecerá con la Côte de Pailherols (3,1 km al 6,8%), el Col de la Griffoul (6 km al 6,7%), el explosivo Puy Mary – Pas de Peyrol (7,7 km al 5,9%) y el Col du Pertus (4,8 km al 8,3%), antes del desenlace en Le Lioran con el ascenso final a Font de Cère (3,5 km al 5,5%). Día perfecto para ataques lejanos, emboscadas y movimientos ambiciosos.
Etapa 11 | Vichy – Nevers | Sprint masivo
Tras la intensidad del Macizo Central, la undécima etapa representa una relativa tregua. El trazado entre Vichy y Nevers es favorable para los hombres rápidos, aunque el terreno ondulado impedirá que sea un paseo absoluto. La presencia de cotas como la Côte de Billomière (1 km al 4,9%) o la Côte de Billy-Chavannes (1,5 km al 4,4%) apenas debería alterar el guion principal. Todo apunta a una jornada de control para los trenes de sprint, salvo que el viento o los nervios introduzcan el caos.
Etapa 12 | Circuit de Nevers Magny-Cours – Chalon-sur-Saône | Escapada/Sprint reducido
La duodécima jornada se mueve en ese terreno ambiguo entre la etapa para sprinters y la fuga oportunista. El recorrido presenta una sucesión de cotas cortas pero constantes, con dificultades como la Côte de Lanty (2 km al 3,7%), la Côte de Cuzy (1,8 km al 4,9%) o la Côte de Montagny-lès-Buxy (2,5 km al 3,9%). Ninguna ascensión parece decisiva por sí sola, pero el encadenado puede convertir la etapa en algo más exigente de lo previsto. Mucho dependerá del control del pelotón y de cuántos velocistas sigan con piernas tras casi dos semanas de carrera.
Etapa 13 | Dole – Belfort | Escapada/Sprint reducido
Con más de 200 kilómetros, esta será una jornada de desgaste puro, una de esas etapas largas que erosionan lentamente las reservas del pelotón. El recorrido entre Dole y Belfort irá endureciéndose progresivamente hasta desembocar en el histórico Ballon d’Alsace (9,1 km al 6,8%), uno de los puertos emblemáticos de la historia del Tour. Antes, el paso por el Col des Croix (5,1 km al 4,8%) ya servirá para seleccionar parcialmente el grupo. Aunque no parece una etapa diseñada para una batalla total entre favoritos, sí puede abrir la puerta a ataques en el tramo final y generar diferencias si alguien llega con menos gasolina de la prevista.
Etapa 14 | Mulhouse – Le Markstein | Escapada/Hombres de la general
Los Vosgos volverán a aparecer como un escenario ideal para el desgaste y la ofensiva táctica. Desde Mulhouse, el pelotón afrontará una jornada sin apenas respiro, con encadenados que castigan piernas y obligan a gestionar esfuerzos con precisión. La ascensión al Grand Ballon (21,6 km al 4,8%) marcará buena parte del desarrollo, antes de superar el Col du Page (9,8 km al 4,9%), el Ballon d’Alsace (9 km al 6,8%) y, ya en la parte decisiva, el durísimo Col du Haag (11,2 km al 7,2%). La llegada a Le Markstein.
Etapa 15 | Champagnole – Plateau de Solaison | Hombres de la general
Si hasta ahora el Tour había ido elevando progresivamente la temperatura, la llegada al Plateau de Solaison amenaza con llevar la carrera a ebullición justo antes del segundo día de descanso. La etapa, de alta exigencia alpina, no concede tregua y va endureciéndose a medida que se acerca a su desenlace. El pelotón deberá superar la Côte des Rousses (6,7 km al 5,2%), el explosivo encadenado del Salève – Col de la Croisette (4,6 km al 11,1%) y la Côte du Mont (2,1 km al 8,1%), antes de afrontar una subida final que asusta por números y por contexto: Plateau de Solaison (11,3 km al 9,1%). Día grande para la general.
Etapa 16 | Évian-les-Bains – Thonon-les-Bains | Contrarreloj individual
La única contrarreloj individual del Tour 2026 no será una crono para especialistas puros. Entre Évian-les-Bains y Thonon-les-Bains, el recorrido obligará a combinar potencia sostenida, capacidad de recuperación y buena lectura del esfuerzo. El trazado se endurece con la ascensión a L’X (4,8 km al 4,6%), antes de afrontar la más exigente Côte de Larringes (9,6 km al 4,2%), cuya cima servirá para seleccionar definitivamente el esfuerzo.
Etapa 17 | Chambéry – Voiron | Escapada
Después de la tensión de Solaison y la crono, el Tour ofrece una jornada de media montaña que puede parecer de transición, aunque en realidad esconde más veneno del que aparenta. Desde Chambéry, el terreno se moverá constantemente, con subidas como el Col des Prés (3,5 km al 6,6%), la Côte de Saint-Jean-d’Arvey (1,2 km al 6,5%) o el Col de Couz (8 km al 3%), que irán seleccionando poco a poco. No parece un día diseñado para una batalla frontal entre favoritos, pero sí una oportunidad excelente para fugas de calidad.
Etapa 18 | Voiron – Orcières-Merlette | Hombres de la general
Los Alpes regresan con una etapa de desgaste continuo que puede ir vaciando depósitos antes de los días decisivos. La jornada entre Voiron y Orcières-Merlette acumula puertos sin pausa y obliga a gestionar cada esfuerzo. El recorrido incluye la larga Côte d’Engins (11,6 km al 5,5%), la Côte de Monteynard (9,9 km al 5%), la explosiva Côte des Terrasses (3,3 km al 6,7%) y la Côte de Saint-Léger-les-Mélèzes (2,5 km al 6,7%), antes del ascenso final a Orcières-Merlette (7,1 km al 6,7%). No es una subida monstruosa, pero tras casi cinco horas de desgaste puede hacer mucho daño.
Etapa 19 | Gap – Alpe d’Huez (128 km) | Hombres de la general
Pocas cosas generan más debate en el ciclismo que una etapa corta con alta montaña encadenada, y esta decimonovena jornada es un ejemplo perfecto. Con apenas 128 kilómetros, el ritmo promete ser altísimo desde la salida en Gap. El pelotón afrontará primero el Col Bayard (4,7 km al 7,2%), después el durísimo Col du Noyer (7,3 km al 8,4%) y más tarde el Col d’Ornon (5,5 km al 6,3%), antes del desenlace en el lugar donde tantos Tours se han escrito: Alpe d’Huez (13,8 km al 8%). Los 21 virajes volverán a ser escenario de gloria o de hundimiento.
Etapa 20 | Le Bourg d’Oisans – Alpe d’Huez | Escapada/Hombres de la general
La etapa reina. Sin matices, sin discusión y sin necesidad de adornos. El Tour 2026 ha reservado para su penúltimo día una auténtica barbaridad alpina con más de cinco mil metros de desnivel acumulado. Desde Le Bourg d’Oisans, la carrera se lanzará hacia el monumental Col de la Croix de Fer (24,1 km al 5,2%), antes de afrontar el Col du Télégraphe (12 km al 7,1%) y el coloso del día, el Galibier (17,7 km al 6,9%), uno de esos puertos capaces de romper cualquier equilibrio. Como si no fuera suficiente, la etapa todavía guarda el durísimo Col de Sarenne (13 km al 7,2%), previo al regreso a Alpe d’Huez.
Etapa 21 | París | Sprint reducido/Puncheurs
La última jornada recupera la magia de París, pero vuelve a hacerlo con un matiz que cambia por completo el guion tradicional. Ya no hablamos de un paseo ceremonial hasta el sprint en los Campos Elíseos, sino de una etapa con tensión real hasta el final. El circuito incluirá tres pasos por Montmartre, una subida corta pero muy incómoda de 1 kilómetro al 5,6%, suficiente para dinamitar el control de los equipos de velocistas y abrir la puerta a ataques tardíos. París seguirá siendo París, pero cada vez se parece menos a una simple celebración y más a una última oportunidad para cambiar la historia.

Nacido en Valladolid un 19 de Septiembre de 1994, Sergio Yustos Fernández, apasionado de las dos ruedas y triatleta en sus tiempos libres, comenzó su andadura en Zona Matxin allá por 2012. Poco tardo en crear un proyecto como Road & Mud que estuvo dirigiendo entre 2013 y 2018. Después de unos años escribiendo previas y análisis de carrera en sus redes personales, ahora lidera este proyecto. Lo podéis escuchar también en el conocido podcast de El Maillot.

























