Remco Evenepoel gana la Clásica de San Sebastián 2023 y alcanza a Marino Lejarreta

En la tierra en la que la lluvia suele ser la protagonista durante gran parte del año. El tiempo, como si supiera lo que estaba por venir, decidió dar tregua durante unos días. Junto a la fotogénica bahía de La Concha y bajo un sol que comenzaba a calentar las cabezas de los allí presentes, los ciclistas cumplían su rutinario control de firmas entre los carteles y aplausos de la afición.

Todos los ojos estaban puestos en él, Remco Evenepoel. Vestido de blanco, como en las grandes ocasiones, se disponía a comenzar la que sería su última carrera antes de intentar revalidar ese maillot arcoiris. Quién sabe si sería la última ocasión en la que vestiría esta preciada prenda. Pero lo que tenía claro era que iba a exprimir al máximo esta última oportunidad.

La jornada comenzaba algo accidentada con una salida neutralizada en la que el propio Remco sufría una caída. No obstante, parecía que todo estaba bien, el belga podía continuar sin mayores problemas. No era la mejor manera de comenzar una prueba en la que buscaba la victoria, pero le tocaba cambiar el chip y volver a concentrarse.

Tras la formación de una fuga en la que destacaba la presencia de Romain Bardet y el paso por el más que conocido puerto de Jaizkibel, llegaba el turno de Erlaitz.  Soudal Quick-Step ponía un duro ritmo que comenzaba a provocar estragos en el pelotón. Mauri Vansevenant comenzaba a hacer gala de sus característicos chepazos y eso solo podía significar una cosa: la pelea había comenzado.

Llegaban a los últimos metros de la subida y el campeón del mundo no se lo pensaba dos veces y buscaba marcharse en solitario. A diferencia de las dos últimas ocasiones, esta vez no volaría solo, con él se iban Pello Bilbao, Alberto Bettiol y Aleksandr Vlasov. Un trío que acabaría cazando a los dos supervivientes de la fuga, Nathan Van Hooydonck  y Romain Bardet. Un grupo con grandes nombres que haría diferencias con el resto de favoritos y en el que se iniciaba una prueba de supervivencia de la que saldría el ganador.

Llegaba Mendizorrotz y Remco ponía un pasodoble que provocaba que el grupo de cabeza se redujera a tres integrantes: él, Pello Bilbao y Alexander Vlasov.

Los tres colaboraban y llegaban al alto de Murgil (última subida). El campeón del mundo se ponía al frente y encendía la locomotora. Intentaba emular aquella espectacular actuación en Lieja en la que, sin siquiera levantarse del sillín, reventó a todo un campeón olímpico como Tom Pidcock. Al igual que el británico, Vlasov caía. Sin embargo, Pello, jaleado por una afición que se volvía loca a su paso, resistía. Finalmente, ambos coronaban Murgil y se lanzaban hacia San Sebastián para buscar una victoria que se decidiría al sprint.

Entraban en el corazón de la ciudad y enfilaban el paseo de La Concha. Pello pasaba al relevo, Remco se apretaba las zapatillas. Ambos relevaban, pero lo justo, tenían que guardar las máximas fuerzas. Curva a izquierdas y última recta. Pello, en primer lugar, vigilaba constantemente y a 200 metros de meta Remco no se lo pensaba dos veces y lanzaba su sprint. El vasco le cogía la rueda pero la arrancada de Remco había sido demasiado para él.

El belga revalidaba su victoria en una prueba en la que parece que no se cansa de ganar. Tercera victoria en San Sebastián (segunda de manera consecutiva) y empatando con Marino Lejarreta como máximo vencedor de la prueba.  Sin duda, listo para defender el título de campeón del mundo la próxima semana.

Foto: RTVE