La arriesgada decisión de Movistar y Enric Mas en la Vuelta’23

Como bien es sabido, el ciclista Enric Mas no pudo terminar la primera etapa del Tour de Francia. Su caída y posterior operación retrasaron su regreso a la competición al mes de agosto. Para entonces habría acumulado un total de 27 días de competición, cifra de días que le iban a llevar a su quinta participación en el Tour de Francia. El parón y rehabilitación que ha tenido que superar a lo largo de todo el mes de julio, tras el revés que sufrió camino de Bilbao en la primera etapa, hace que el cuentakilómetros vuelva a cero y aunque de forma muy diferente porque los márgenes son bien distintos y el momento de la temporada bien diferente.

Estaba previsto que el balear se dejase caer por la Vuelta a Burgos como toma de contacto con la competición. Desde Dauphiné, en junio, no compite de forma continua y era una forma lógica y tradicional de encarar la Vuelta, que arranca además más tarde, casi en septiembre. Al fin y al cabo, la ronda burgalesa es la tradicional ‘Dauphiné’ de cara a la gran vuelta española.

La idea del equipo Movistar y de su jefe de filas, Enric Mas, ha consistido en suprimir de su calendario la participación en carrera alguna, por lo que acudirá a la salida de la Vuelta en Barcelona sin haber competido desde el 1 de julio, lesión y recuperación mediante. Cualquier mente mal pensada o conspiranoica podría ver demasiada coincidencia en el posterior anuncio de Primoz Roglič de participar en Burgos con el del balear dando marcha atrás a su participación en la ronda burgalesa a última hora.

No por miedo a coincidir con el esloveno, al que se ha enfrentado en varias ocasiones de forma directa en duelos de poder a poder. Sino para evitar la comparación con un rival directo, el concederle la victoria psicológica de ganarle en un terreno más favorable al de Jumbo Visma, también en un momento donde el balear pueda ser más vulnerable. Sea por lo que fuere, el ciclista eligió continuar con sus entrenamientos en el norte de España. El resultado es que no hay margen de error y se presentará ante el objetivo clave de la temporada para él y, sobre todo, para su equipo con cero días de competición en sus piernas.

Ante otros corredores que sí han metido músculo de carreras a la preparación de cara a la Vuelta, que no han atravesado un proceso de recuperación como Enric, el de Movistar se puede encontrar perfectamente en inferioridad de condiciones. Las primeras nueve etapas de la Vuelta incluyen cuatro llegadas en alto que pueden pasar factura a aquellos corredores que lleguen cortos de forma. Varios favoritos acuden sin haber competido casi desde el final de Giro en el mes de mayo, como es el caso de Geraint Thomas.

El galés ha disputado únicamente la crono del Mundial, es cierto. No es menos cierto que la presión que soporta el ciclista de Ineos y la que soportará Enric como cara visible del Movistar serán muy diferentes. Sin una buena Vuelta, el Movistar acabará por cerrar un año para olvidar. La sensación es casi peor que el balance, que no es peor que los años anteriores a estas alturas del calendario en cuanto a resultados.

Se denota un equipo en construcción, más aún con las noticias que han ido y venido en verano sobre su plantilla para 2024. Por eso extraña un movimiento de tanto riesgo como evitar Burgos. Esperemos que funcione bien, pero siempre fue mejor idea mirarse al espejo ayer que mañana.

Fotos: Getty Sport / Movistar