Reflexiones sobre el fichaje de Nairo Quintana por Movistar

Como prácticamente todo el aficionado al ciclismo sabrá a estas alturas, Nairo Quintana ha sido anunciado de forma oficial como nuevo ciclista de Team Movistar para la próxima temporada. Se cierra así dos círculos. Uno, el capítulo de fichajes de cara a 2024 por parte de los telefónicos. Y dos, el culebrón en torno al ciclista colombiano, repleto de fake news, de rumores infundados. Algunos de ellos con fundamento y declaraciones solemnes rellenas de vacío. Por fin el de Boyacá puede hablar de algo tangible y despertar así su entorno mediático, que ha envuelto su carrera desde el #sueñoamarillo al #tramadol, con el nombre más inapropiado (o no) de la historia en un producto presuntamente dopante en la práctica ciclista.

Se acabó también el presunto veto de los equipos World Tour y el más que comentado de la UCI. Comentario que goza de mayor sentido que nunca en el reconocimiento de los contactos de Movistar con el máximo organismo ciclista internacional con el fin de consultar la disponibilidad del ciclista. Lo recoge Marca. Y de ser cierto confirma la sospecha incluso en el seno del pelotón de que Nairo Quintana, pese a no encontrarse sancionado en ningún momento, podría haber estado sufriendo el veto de la UCI. Con la luz verde de ésta, Movistar dio el paso. Todo en palabras de Nacho Labarga en Marca, insisto. Nada nuevo bajo el sol, cierto es. A nadie habrá pillado por sorpresa el comentario.

«Nairo vuelve a casa», reza el titular que el propio equipo ha utilizado para anunciar la incorporación de su hijo pródigo, quien se marchó tras la temporada 2019 después de un importante desgaste en las relaciones entre ambas partes, aunque ahora haya que vender la versión contraria. Las propias cámaras del famoso documental delataron varios momentos de tensión y enrarecimiento del ambiente y contradicen algunas versiones que han aparecido a raíz del anuncio oficial. Anuncio que muchas personas daban por fake, una vez más, tal ha sido el desgaste de noticias relacionadas con el colombiano ante un regreso que nunca sucedió.

Esta vez el agua sí llevaba piedras y la cascada de reacciones no se hizo esperar, como era, por otra parte, de esperar ante la trascendencia de este fichaje. Junto al de Primoz Roglič por Bora Hansgrohe, uno de los más relevantes de la presente ventana de incorporaciones ciclistas. El anuncio de incorporaciones y bajas dejó a los aficionados con el cuerpo frío y la adquisición de un corredor como Nairo ha sido una jugada maestra dentro del contexto. Por repercusión mediática no va a ser. Por pasar desapercibida, tampoco. Se piensa que el acuerdo económico ha tenido que ser beneficioso para los españoles. Seguramente a un precio a la baja dada la situación del colombiano. Quintana tenía ahí su puerta al regreso del World Tour. Movistar la opción de revertir los comentarios e ilusionar mínimamente con el nuevo aire que se le ha querido dar a la plantilla.

Al menos el recuerdo del último Quintana, en el top ten del Tour, retrotrae a momentos positivos, históricos para Movistar y da la sensación de que las combinaciones y posibilidades dentro de las alineaciones clave en las carreras más importantes vayan a ganar trascendencia y enjundia. Sí, no será el Nairo de 2013. Pero mejorará la prestación de muchos otros ciclistas que han dejado el equipo entre anónimos esfuerzos, aunque no faltos de mérito.

Se habla de liderazgo en una gran vuelta de 2024. Simplemente con eso realiza un gran servicio en favor del equipo, liberando a Enric Mas de la presión que tanto le atenaza. Compartir carga con ambas espaldas en el mismo bando les hará más fuertes. Lo predecible es que ambos se vean las caras con la pléyade de candidatos al podio del Tour en el mes de julio. Pero no es descartable que este fichaje permita estratégicamente maniobrar los calendarios de otros pilares del proyecto con mayor tranquilidad. El encallamiento de Mas con la dupla Tour-Vuelta es evidente y sólo por abrir la posibilidad a novedades en ese aspecto ya insufla aire de positividad y rearme. Muy necesario por otra parte.

No se puede negar lo que Quintana ha hecho por Movistar. Tampoco lo que Movistar hizo por Quintana, claro. Ambos resucitaron de forma total al ciclismo colombiano del letargo, recuperando logros y victorias que parecían olvidadas e inalcanzables. Después del Tour de Óscar Pereiro nunca después los Movistar estuvieron más cerca de tocar la gloria en París. La última Vuelta ganada por el equipo de casa se remonta a 2016, en manos (o en piernas) de Nairo. Es mucho lo vivido en compañía de una parte con la otra como para hacer pesar las desavenencias del pasado. Es entendible.

También que hablamos de una situación que de haberse producido el esperado fichaje de Carlos Rodríguez nunca habría llegado a término. Los 5 millones de euros que parece que Ineos Grenadiers habría desembolsado para retener al granadino, no hay que engañarse, provienen de la voluntad del corredor de romper el preacuerdo con Movistar. Buena operación económica, muy mala deportiva, porque denota muchas lecturas, y no todas precisamente positivas. Aunque esos apartados los dejaremos para futuras entregas.

Fotos: Sirotti