Mads Pedersen, el campeón sigiloso

Como os podéis imaginar, no vamos a descubrir aquí el talento y el palmarés del ciclista danés Mads Pedersen. Pero lo que sí vamos a hacer es analizar cómo el joven de Tølløse (no confundir con nuestra querida Tolosa), se ha forjado un nombre dentro de un pelotón en el que otros ciclistas de su generación como Mathieu Van der Poel o de su propio país como Jonas Vingegaard se llevan gran parte del protagonismo.

Los inicios de Mads fueron, cómo no, en el Roskilde Junior, club ciclista a tan solo 30 kilómetros de su ciudad natal. Cuna de grandes ciclistas de la generación danesa que a día de hoy compiten en World Tour como Mattias Skjelmose, Mikkel Bjerg o Soren Kragh Andersen. Su calidad pronto salió a relucir y ya dominó grandes carreras junior como su victoria en Roubaix, la general de la Carrera de la Paz, entre otras.

Pero como siempre ha sucedido en la carrera de Mads, sus logros en ocasiones se veían eclipsados por un motivo u otro. Tras su proceso de formación llegó su salto al World Tour en uno de los equipos punteros y con una regeneración por llevar a cabo: el Trek-Segafredo.

Fabian Cancellara y Devolder a finales de 2016 dejaban paso a jóvenes ciclistas para poder liderar el equipo en las grandes clásicas. Degenkolb y Stuyven  debían asumir ese rol y Pedersen aprender y ayudar a la espera de su oportunidad. Tras un inicio con dudas y problemas físicos y una “pobre” primavera buscó alegrías en su tierra y consiguió los triunfos en los nacionales en ruta y en la Vuelta a Dinamarca (etapa, general y maillot verde). De nuevo el joven danés mostraba señales de ser un ciclista diferente. Pero siempre a la sombra de otros durante su primera temporada en el Trek.

En 2018 llegó su primera gran irrupción como ciclista, su segundo puesto en Flandes tan solo superado en la fuga por Terpstra y siendo el gran animador de la propia escapada. De nuevo, eso sí, eclipsado por la victoria sorpresa del neerlandés. Había un gran danés capaz de conquistar un monumento después de más de 20 años y todo indicaba que iba a ser él. El 2019 parecía que podía ser el año de su explosión con 24 años. Pero una mala temporada de clásicas de primavera  en la que no pudo estar cerca de los mejores le alejaban del sueño mientras un compratiota, Jakob Fuglsang, se adelantaba y conseguía el primer monumento en 22 años para el país escandinavo, venciendo en la “Decana”.

El año estaba siendo muy decepcionante para él y sin competir en ninguna de las grandes. Con los monumentos ya pasados, se enfundó el maillot nacional para disputar un Mundial de Yorkshire muy abierto y en el que su propia selección presentaba alternativas a la victoria como Valgren o Fuglsang antes que el propio Mads. El resultado final ya lo conocemos todos… El de Tølløse se impuso bajo la lluvia en un Mundial épico, dándose a conocer al gran público y consiguiendo por fin acaparar merecidamente todos los focos. El maillot arcoíris llegaba a Dinamarca por primera vez en la historia y él era el pionero.

Tras su gran gesta, llegó el 2020 y el azote de la pandemia a nuestras vidas. Ese factor de mala suerte volvía a Mads Pedersen y no pudo disfrutar de la lucidez del arcobaleno por todas las carreras. Debutando, eso sí, en el Tour, y volviéndose a quedar con la miel en los labios en la primera y última etapa de la ronda gala.

De nuevo, la sombra de la mala suerte y de ciclista poco ganador volvía a estar sobre el danés. Tras otro 2021 manchado por la COVID y de poco relumbrón para él, todo cambió con el 2022. Un calendario más cargado, pero más selecto en las carreras, su rol de ciclista rápido y valiente y su nuevo estatus en el Trek, sirvieron de mezcla perfecta para que Mads diese el salto definitivo al estrellato en el pelotón internacional. Victorias desde principio de temporada, un Tour de Francia sensacional con victoria incluida (en fuga) y siendo el dominador de los hombres rápidos en la Vuelta le pusieron definitivamente entre los ciclistas mejor valorados y más valientes de la actualidad.

2023 fue el de su confirmación consiguiendo de nuevo victorias en el Tour y esta vez en el Giro de Italia y una primavera, por fin, digna de un corredor capaz de ganar en casi cualquier clásica que se proponga.

El inicio de la temporada actual no ha podido ser mejor (6 victorias y estamos en febrero todavía). Augura un gran año de nuevo para el de Lidl-Trek, apoyado además por un gran bloque dispuesto a pelearle las carreras a los UAE, Ineos o Visma. La perseverancia y la valentía de Mads han demostrado que en el ciclismo moderno en el que nos encontramos ser valiente y tener talento es sinónimo de grandes resultados.

Fotos: Lidl-Trek / Getty