Las dudas sobre el futuro de Julian Alaphilippe

El conocimiento sobre los contratos de los ciclistas es exiguo y en multitud de ocasiones faltan páginas. Pero todo apunta a que la temporada 2024 será la última de Julian Alaphilippe en el Soudal-Quick Step, colores en los que ha residido desde el principio de los días. Desde que en 2014 la inercia encendió una llama espoir que más tarde se transformaría en la élite realidad. Los días de competición se han sucedido hasta convertir a ‘Loulou’ en una de las caras más conocidas del ciclismo internacional. La niña bonita desheredada. Como sucede a menudo en el universo Lefevere, un día te levantas y es de noche, el crédito se ha terminado y lo que pensabas que era blanco termina por ser negro tizón.

Tiras y aflojas que han ausentado de sus carreras predilectas al bicampeón mundial y buque insignia de la formación belga durante más de una década. Diez años son demasiados cuando la comunicación se ha vuelto indirecta y pública. Mil y un intentos de fuga de Alcatraz planeados, ninguno fructífero. Que el francés forme parte de los planes del Giro de Italia responde a dos circunstancias: la ambición y curiosidad natural por debutar en él, y una forma de colocarse la venda antes de la herida. Vistas las relaciones entre corredor, entorno y patrón, se hace complicado vislumbrar un horizonte más allá de diciembre. Enric Mas sufrió las consecuencias de sus decisiones. Alaphilippe no será una excepción.

Difícil imaginarse a D’Artagnan en el barco del Tour con tanto antecedente y munición previsible. Y eso que el inicio ha prometido. De haber interpretado mejor las líneas de meta, quién sabe si el bueno de Julian no hubiese estrenado palmarés en el continente austral. La entrada en las piedras no fue tan bien, teniendo reciente el último de los incidentes, caídas y declaraciones mediante. Con un jefe tan territorial, es difícil encajar a un genio de la inspiración como Alaphilippe. Con una querencia tan abrumadora por el suelo, es difícil enlazar momentos.

Capa en ristre, florín en mano, buceará en el laboratorio del espectáculo con un fin: encontrar novia que ayude en su argumentario de venganzas en plato frío. Tiene meses para sumar pretendientes a la subasta. Sonó el interés de (Decathlon) AG2R en los mentideros. Total Energies seguro fantaseó con sustituir un plato fuerte como Sagan por otro aún más célebre. El mercado interior tiene interés en Francia. Y Alaphilippe es una estatua nacional.

El reto continúa teniendo más que ver con lucir por fin en el palmarés de un monumento que con habitar en territorios que le son prohibidos. No han sido demasiadas victorias para un ciclista de tanta calidad. La coincidencia con el grupo de monstruos del que antes formaba parte le ha reducido el protagonismo y las balas. En una generación medio normal y arropado incondicionalmente en todo momento por un conjunto top, Julian podría haber lucido un historial a la altura de su talento. Pasan los minutos, las horas y los días, y allí sigue, esperando recuperar las sensaciones y la fuerza que le condujeron a catorce barras arcoíris. Nadie ha dado por enterrado al francés, tal es el respeto que se tiene a sus condiciones clasicómanas en el pelotón.

Pero ahora se viene el momento del cambio. Tras una década agotada, nuevos horizontes, nuevos escenarios y nuevos planos son necesarios en casa de los Alaphilippe. Camino a los 32, es tiempo de encontrar una buena fórmula contractual que le relance. Hay muchos World Tour que se interesarían, pero seguro que no tantos que mantengan las posibilidades intactas de hacer realidad la incorporación. La margarita deshojando pétalos, las abejas revoloteando el néctar y lo que un día fue un sueño convirtiéndose en un mal trago constante. Los caminos tendrán direcciones opuestas, no exentos de minas en la parte más débil, que es la del corredor.

El perfil de gracia empieza a parecerse más a Mikel Landa, aporte calórico y energético en las montañas de Francia. En favor de la idea general, que ha pasado del cacareado Wolfpack a una manada de napoleones en busca del éxito de tres semanas. En la transición de la guerra a la paz habrá bajas. Alaphilippe espera saber en qué bando luchará y con qué ejército acabará sumando sus balas. Aux armes! Allez, Julian!

Fotos: ChrisAuldPhoto

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