El firmamento de estrellas y encrucijadas del Tour de Francia 2024

La edición 111 guarda una curiosidad, y es que esos tres números 1 estarán encarnados en los tres títulos a los que aspiran Jonas Vingegaard y Tadej Pogacar. Al danés líder del Visma y el reciente ganador del Giro d’Italia se le suman dos vencedores en activo del Tour de Francia más: Geraint Thomas y un Egan Bernal que parte en la recámara de INEOS, aunque su expreso deseo ha sido el de centrar esfuerzos en la Vuelta a España. Para ello, el gran rival del vencedor, por aplastamiento, del Giro de Italia, se rodeará de lo mejor que tiene en casa: Jorgenson, Kuss, Kelderman, Laporte… y sobre todo Wout Van Aert. No irá mal equipado el UAE de Ayuso, si acaba llegando, Almeida y Yates, con Marc Soler y Pavel Sivakov en un ocho que, por nombres, debería sembrar el terror.

Los estados de forma de los dos principales candidatos a la presidencia del mundo ciclista son una incógnita. Se prevé que Vingegaard alcance la forma después de su grave accidente en la Vuelta al País Vasco. Se supone que Tadej Pogacar también lo alcanzará, pero el doblete Giro-Tour ha generado dudas en el pasado y fracasos hasta el presente. Una dupla que por varios motivos se atraganta incluso a los campeones más famosos del ciclismo. Si el esloveno logra la machada, será una machada doble también por reconquistar el título en París, si bien será en Niza donde el ganador será coronado. La mejor competición ciclista del mundo en juego y los dos favoritos con plumas arrancadas de batallas anteriores por muy diferentes motivos.

Al acecho un ciclista deseando pescar en río revuelto: Primoz Roglic, flamante vencedor en Dauphiné hace unos días, no sin sufrimiento. El equipo, tras un buen Giro, desea seguir recortando distancias con los considerados dos mejores equipos del panorama internacional. Con alas o sin ellas, los futuros Red Bull de Bora Hansgrohe luchará con todo por beneficiarse de las dudas que los dos favoritos unánimes generen. Si se descuidan, ahí estará el otro esloveno, con una deuda histórica del Tour y esa última crono esperando ser domada. Junto a él, un outsiders con el que nadie cuenta y que tiene ante sí un gran trazado: Remco Evenepoel. Si salvamos la altísima montaña, de corto kilometraje, sólo la explosividad de sus máximos rivales podría con él. ¿El problema? Es el que más dudas genera de todos, especialmente viendo como le fue a él en Dauphiné y como le ha ido casi siempre que se enfrenta a 3 semanas de competición. Si esas incógnitas se resuelven y son en cierta medida favorables a estos dos hombres, cuidado con ellos.

Eso sí, tampoco hay que descuidarse de una batalla escondida en el escalón inmediatamente inferior. Está la necesidad de confirmar un ariete español para acudir a próximas citas siendo la alternativa a la alternativa. Carlos Rodríguez, en ventaja, se enfrenta en este terreno por primera vez a Juan Ayuso, al que habrá que ver como se recupera de su última caída. Ambos tienen a tres veteranos esperando reverdecer laureles como Pello Bilbao, Enric Mas y Mikel Landa. Todos escaladores y todos supeditados a circunstancias. Carlos a la presión, Juan a las órdenes de equipo, Enric a las dudas que su propio equipo le provoca y Mikel a los superpoderes que le dan no tener la presión de portar el dorsal uno del Soudal. Porque Pello va por libre. Todos ellos con piernas para el Tour, con opción de encontrar un camino diferente que les aúpe a la siguiente pantalla. ¿Sorpresas? Si las buscan, ¿por qué no?

A partir de ahí, los demás cuentan bien poco. Nadie cree que David Gaudu tenga nivel para imponerse a todo esto. Tampoco Giulio Ciccone, aparente estandarte del Lidl Trek. Felix Gall es una incógnita. Richard Carapaz tiene galones, equipo y tradición en las vueltas de tres semanas. Pero sus últimas decepciones en el Tour y en la Vuelta siembran dudas a su alrededor. Calidad y valentía no le faltan. La sal y la pimienta la pondrán otros nombres con objetivos bien distintos como Van der Poel, Philipsen, Cavendish, Pidcock, Pedersen o De Lie, que debuta en vuelta grande. Todos a por etapas, todos a por la conquista de París, si bien no es el Tour su interés máximo, sino los Juegos Olímpicos en muchos casos, que roban la capital parisina a la carrera gala.

Cuando hay un pronóstico tan claro, lo normal es que se cumpla (Ockham dixit). Pero también que por el camino surjan ciclistas inesperados que den aún más candor a un verano que pide a gritos una gran batalla multilateral de ciclismo. Y que por fin los grandes del pelotón internacional decidan coincidir para regalarnos uno de los mayores espectáculos posibles en el mejor escaparate que ha inventado el ciclismo profesional: el Tour de Francia.

Fotos: ASO