Ivan Gotti pertenecía a una hornada de ciclistas top italianos entre los que se encontraban Pantani, Bartoli, Belli, Noe, Guerini… Este fino escalador italiano que ya había apuntado maneras de amateur (siendo segundo en el Girino y ganando el Valle de Aosta), iba a ser reconocido como gran escalador en nuestro país en su paso por la Gewiss en las temporadas 95 y 96.
Sin embargo, uno de sus primeros grandes momentos, uno quizás desconocido por el gran público, se produjo en el Giro 94, en la Polti de Gianni Bugno, y en particular en la recordada etapa de Áprica. Y es que, tras ceder Bugno en el Mortirolo (Gotti coronaba tercero a menos de un minuto de Pantani), a Gotti lo paraban para ayudar a su jefe de filas y este se enfadaba, hasta el punto de dejarse cazar por el grupo de Bugno y quedarse de este sin trabajar para su líder… Gotti sentía que le habían privado de luchar con su coetáneo Pantani por una victoria mítica. Finalizaría aquel Giro en una más que meritoria 16° posición, y quién sabe si su salida al equipo Gewiss pudo venir provocada por este hecho.
Gotti, ciclista de GV, iba a estrenarse en el Tour en la edición del 95, y vaya si iba a destacar. La victoria en la CRE de la Gewiss y una desafortunada caída en la etapa siguiente del líder Jalabert hacían que el amarillo pasara a Gotti durante 2 jornadas, antes de «cederlo» a su compañero Rijs. Además su papel en las montañas no iba a pasar desapercibido para nadie, fundamentalmente en los Alpes, en los que iba a cimentar una rivalidad futura.
En plena etapa de Zulle en la Plagne, y con Indurain haciendo por detrás una subida estratosférica, la dupla Gotti-Pantani se mostraba la más fuerte hacia arriba quitando los mencionados (Tonkov intercalado entre Indurain y ellos no volvería a ser protagonista). Ambos cedían más de 4 minutos con Zulle y más de 2 con Indurain, pero aventajaban a los demás favoritos.
Al día siguiente, se vio que entre ellos había «algo». Etapón alpino con llegada al Alpe dHuez y escapada de nivel por delante (Escartín, Jalabert, Gotti o Virenque entre otros) y por detrás el Carrera controlando las referencias para que Pantani pudiera por fin estrenar su casillero de victorias en el Tour. Al llegar la subida final, Pantani atacaba desde abajo e iba cazando a los fugados, de los que se había destacado Gotti. A unos 10km de la cima Pantani lo cazaba y dejaba tirado en apenas instantes para volar a la cima y ganar su primera etapa de Tour.
Gotti acabaría 5° en la general final, tras unos menos brillantes pero buenos Pirineos, y una gran crono final en Lac de Vassiviere. Estaba preparado para ir al Giro en 1996 con galones, aunque el líder indiscutible del equipo era Eugeny Berzin.
Un Giro 96 que era vendido como un duelo entre Eugeny Berzin y el campeón del mundo Abraham Olano. Un Giro que salvo detalles (etapas de Pratonevoso y Briancon y algún picante en las primeras etapas) guardaba todo para las etapas finales con la única contrarreloj (eso sí, de 62km en Marostica) y dos etapones por encima de los 220km con llegadas al Pordoi previo paso por la Marmolada, y a Aprica previo paso por Gavia y Mortirolo.
Berzin se mostraba vulnerable durante todo el Giro cada vez que se empinaba la carretera, pero aun así ganaba la contrarreloj larga y afrontaba el doblete montañoso 3° y a apenas segundos del líder Tonkov y de Olano. Pero al llegar la Marmolada se vio que Berzin no contaba y que Zaina tenía su día, realizando un demoledor ataque que iba soltando a sus rivales uno a uno, hasta finalmente hacer ceder al líder Tonkov. Por detrás de Zaina, Ugrumov, Gotti, Tonkov y Olano iban de uno en uno persiguiéndose… se reagruparían en la subida final al Pordoi en la que Gotti sería 2° tras Zaina y Olano arrebataría el rosa por apenas 1 segundo a Tonkov.

Al día siguiente, en el Mortirolo, Zaina no estuvo tan fuerte pero aún así llegaría a meta con Ugrumov. Olano había cedido en el Mortirolo y perdía el rosa aunque salvaba por escasos segundos el tercer escalón del pódium con el letón. Por delante Gotti ganaba la etapa y Tonkov el Giro. Era su estreno como profesional, y lo hacía a lo grande, en el lugar donde Pantani 2 años antes había dinamitado el Giro y había hecho ceder al indestructible Indurain.
Un 2° y un 1° para Gotti en los dos «taponnes» y una meritoria quinta posición final, lo reafirmaban para futuros Giros y a saber si Tours (nunca más brillaría en Francia y sólo volvería a ser protagonista en el Tour 99 en la etapa de Sestriere, en su Italia). Gotti abandonaba la Gewiss para ir a la Polti, donde un ataque en Sant Panthaleon, con victoria camino de Cervinia y una gran etapa en Falzes y Aprica (cortes de manga mediante en la cima del Mortirolo) le daban el Giro 97 ante el favorito Tonkov.
Posteriormente ganaría el polémico Giro del 99, en el que se recordarían sus piques con Pantani en Gran Sasso y en Madonna del Coleto (en la etapa de las Fauniera), y la etapa de Aprica (con Pantani expulsado por hematocrito alto en Madonna de Campiglio), y victoria de Heras. Gotti ganaba el giro ese día a Savoldelli.
Se retiraba Gotti en 2002 con pocas pero sonadas victorias. Sobrevalorado por unos, infravalorado por otros, este menudo escalador pasará a la historia por pertenecer a una brillante generación italiana y por su facilidad para la escalada y su elegancia sobre la bicicleta en las grandes rampas. Un escalador clásico, de los que se echan en falta, y que perteneció a un no menos clásico equipo, como fue aquella controvertida y brillante Gewiss de mediados los 90…

De Sevilla, Pedro García Redondo es una auténtica referencia en cuanto a historia del ciclismo se refiere. Una auténtica enciclopedia de la historia ciclista, es toda una autoridad en la materia, siendo uno de los historiadores de ciclismo más certeros y respetados. Ahora dirige la sección histórica en Le Puncheur, además de escribir artículos que nos hacen viajar a épocas pasadas y revivir las gestas de ciclistas que ya no están en activo.