Vuelta a Lanzarote: Etapa 2, el final de una experiencia única

Recordamos la etapa 1 para quien quiera volver a leerla


Continuamos con la Etapa 2 de la Vuelta a Lanzarote:

Con el descanso de la noche tras la etapa 1, tocaba ver como se había recuperado el cuerpo del esfuerzo al que lo llevamos el día anterior. Sonaba el despertador, 29 de septiembre, los ciclistas nos volvíamos a enfrentar a una etapa, aunque esta vez más corta, de 74 kilómetros, pero no faltos de exigencia.

La salida desde Puerto del Carmen no daba tregua, con una dura subida hacia Conil y su asfalto roto que hizo mella en más de uno. Desde allí, el grueso del pelotón nos dirigíamos hacia los paisajes únicos de La Geria, donde los viñedos protegidos por muros de piedra volcánica parecían sacados de otro planeta. Este tramo es un espectáculo visual, pero también físico, con el viento siempre presente como un rival más.

El tramo cronometrado del día, esta vez iba desde Uga hasta Femés y de nuevo fue una auténtica batalla. La subida final ofrecía unas vistas impresionantes del sur de la isla, e incluso al fondo en el mar se veía la isla de Fuerteventura. Todo esto nos servía de «consuelo» porque la subida castigaba a los ciclistas, que al llegar a la cima solo tenían un pensamiento: sobrevivir. Desde ahí, afrontamos una vertiginosa bajada con curvas traicioneras y un asfalto en no muy buen estado, que acercaba a los ciclistas hasta Playa Blanca, con una recta interminable que pedía a gritos prudencia.

El tramo final, los temidos 12 kilómetros de Playa Blanca a Yaiza, fueron una lucha constante contra el viento de cara. Por  suerte ya conocíamos este tramo, ya que coincide con el Ironman de Lanzarote. Pero eso no quita que igualmente sea un auténtico calvario, mas si cabe para aquellos que no encontraban grupo con el que resguardarse. Pero los que conseguimos aguantar, con bastante decencia, todo sea dicho, llegamos a Yaiza para reponer fuerzas antes del último tramo cronometrado: Timanfaya, el infierno de lava.

Aquí, el paisaje lunar ofrecía unas vistas de ensueño, pero el esfuerzo y el viento hacían vivir momentos de auténtico sufrimiento. Por suerte no fue en vano y la recompensa merecíó la pena: llegar al Club La Santa, tras un rápido descenso. Allí fuimos coronados con nuestra medalla de finisher. A esto sumamos además una fiesta, en la que a modo curioso nos pusieron de comer dos cerdos asados al estilo argentino, que nos sirvieron de «recovery», un verdadero lujo para cerrar la vuelta.

Solo podemos catalogar esta Vuelta Ciclista a Lanzarote 2024 como un éxito rotundo. No solo por el paisaje incomparable y la dureza de las etapas, sino por una organización impecable. A destacar también el ambiente y la camaradería. Eva, nuestra protagonista, terminó en 3ª posición en la categoría Máster 40 Femenina y en la 7ª posición en la General Femenina. En una carrera donde la competencia fue brutal, con incluso cuatro ciclistas profesionales entre las primeras plazas. Xavi, llegó justo detrás de ella en la clasificación, a solo medio segundo de diferencia. A pesar de haber pinchado dos veces durante la carrera, logramos terminar con buenas sensaciones, aunque esta vez ganó Eva.

Con una participación de 535 corredores, esta primera edición ha dejado huella. Visto el éxito todo apunta a que en las próximas ediciones el número de ciclistas se duplicará o triplicará. Lo que hace especial a esta vuelta no es solo el desafío del viento y las subidas, sino el entorno en el que se desarrolla. Lanzarote es una isla mágica, con paisajes volcánicos únicos y una belleza natural que te deja sin palabras. Además, la organización fue de diez, con avituallamientos generosos, detalles para los participantes y un ambiente que hizo que los ciclistas participantes nos sintiéramos parte de algo grande. Sin duda, volveremos el próximo año.

 

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