Uno de los problemas más habituales de los deportes de rápido crecimiento es que el sistema no evoluciona al mismo ritmo que el deporte en sí. Los efectos a un nivel mayor los podemos ver en algunos aspectos del ciclismo femenino, aunque en ese charco no me voy a meter hoy. Estamos aquí para hablar de nuestro nicho: el ciclismo junior masculino.
Introducción
Vamos a situar el comienzo de nuestro relato en el año 1 P.R. (Post-Remco). Podemos catalogar a Remco Evenepoel como la primera gran estrella junior, lo que cambió por completo el ecosistema del ciclismo sub19. Siete años después, poco queda de lo que tocó Remco. Los filiales oficiales, el cuidado de la nutrición y el entrenamiento a un nivel casi profesional, unas organizaciones más competentes y la llegada de los grandes agentes son algunos de los grandes éxitos (o desgracias) relacionados indirectamente con la existencia de Remco Evenepoel. Volviendo a nuestro 2019, nuestro ciclismo podría presumir de dos talentos de la altura de Carlos Rodríguez y Juan Ayuso. El lector en 2025 puede decir claramente que ambos son escaladores exitosos pero uno debe preguntarse qué muestra teníamos por entonces. Ambos son ciclistas que en la práctica subieron directamente al WorldTour pero, ¿habían subido puertos de entidad a nivel internacional en sus años junior que demostraran sin temor a equivocarse de que ambos se trataban de escaladores dignos de apuestas tan arriesgadas? Por supuesto un experto podrá decirme que hay más indicadores de calidad a estas edades (y los hay) pero en esta pieza queremos destacar este tema. Para Carlos, aunque tuvo un nivel excelso que dilucidaba un futuro brillante, podríamos decir que su única prueba en montaña contra los mejores fue en el mundial de Innsbruck con la subida principal a Igls (7.9 kilómetros al 5.7%) y las más cortas Gnadenwald (2.6 kilómetros al 10.5%) y Gramartboden (11.5%). En cuanto a Ayuso, afectado enormemente en su segundo año por la pandemia, su subida más destacada a nivel internacional quizás sea el Côte du Pont-Neuf (1.5 kilómetros al 4.6%) típico de Plouay y que se utilizó ese año en el europeo. Para ambos la mayoría de su calendario era nacional pero, aunque sí son pruebas relativamente exigentes (Besaya es una carrera con una dureza al más alto nivel mundial), no podemos decir tampoco que aquí se suban grandes puertos.

¿Cuánta dureza hay realmente ahora en juniors?
Habiendo tocado ya los primeros ejemplos que sitúen al lector, vamos a volver al presente. Voy a poner el foco en un ciclista que ya ha brillado con luz propia en el Tour de los Alpes y que representa al ciclista propio de los tiempos actuales con su salto al WorldTour prácticamente asegurado con 16 años: el francés Paul Seixas (2006, AG2R). Esta es la lista de carreras con una alta dureza en las que participó en sus dos años juveniles: Tour d’Ambert Livradois Forez, Classic Région Sud U19, Classique Alpes, Valromey, Pays de Vaud, Giro della Lunigiana y ambos mundiales. El número parece alto pero, ¿realmente hay tanta dureza como parece? Vamos a analizarlo a través de sus subidas más destacadas en 2024.
Classic Région Sud U19 (La Montagne de Lure)
La Montagne de Lure, protagonista de la recién creada Classic Région Sud U19, es una subida exigente. Subida un par de veces por los profesionales en París-Niza y más recientemente en el Tour de la Provence, sus 17 kilómetros de ascensión a un porcentaje bastante constante al 6% son la única prueba en un puerto muy largo del calendario amateur de alto nivel. Sin embargo, por su creación en 2024, Seixas apenas tuvo rivales extranjeros y pocos de entidad (solo Daumas) por lo que no podemos catalogar la subida a La Montagne de Lure todavía como algo propio del calendario junior internacional. Dicho esto, este es el camino a seguir y es extremadamente interesante seguir cuál es la evolución de esta carrera.

Classique Alpes (Mont du Chat)
El Mont du Chat es una de las subidas más destacadas del macizo del Jura y desde hace unos años también lo es del calendario junior. La Classique Alpes se ha convertido en la carrera de referencia para los escaladores de la categoría y su punto álgido está en la subida y la bajada de la mencionada subida. Y debemos decir que el Mont du Chat es el santo grial de las ascensiones a nivel de formación. Sus carreteras han visto pasar al Tour de Francia apenas dos veces (1974 y 2017) y al Critérium du Dauphiné aquel mismo 2017 pero más allá de eso solo la vemos en esta carrera de juveniles. A nivel estético es una subida preciosa y a nivel deportivo sus rampas del 10% sostenido durante casi toda la ascensión hacen que sea un puerto Hors Catégorie con todas las de la ley. Ni un solo «pero» a la Classique Alpes, que además tiene unos 132 kilómetros que bien podrían ser los de una etapa del Tour de Francia. Es el modelo a seguir.

Ain Bugey Valromey Tour (Col du Porte, Corniche du Valromey)
Esta carrera está siendo considerada durante los últimos años como el «Tour de Francia» de la categoría junior y así lo demuestra la preparación de los grandes corredores del pelotón. Al igual que ocurre con la ronda gala de «los mayores», este Valromey Tour es el objetivo de la temporada de algunos de los nombres más reconocidos de la categoría. Ponemos el ejemplo de Albert Withen Philipsen, que no estuvo en Pays de Vaud pero sí preparó en detalle esta carrera francesa.
Para encontrar el primer test importante nos vamos a la tercera etapa, donde nos encontramos con 3 subidas significativas, podemos decir que este encadenado, si es propio de una carrera internacional top, que se adapta al cambio que esta sufriendo la categoría.
Tras una cuarta etapa con poca dificultad montañosa, nos centramos en la última etapa de la carrera, que contaba con un puerto de 10 kilómetros con los últimos 4 bastante duros, donde un Seixas desatado se iba con Philipsen dejando al resto de los contendientes atrás. Además de cara a meta tenía los últimos 4,5 kilómetros en ascenso. Este Ain Bugey Valromey Tour es el perfecto ejemplo de hacia a donde deberían dirigirse las pruebas por etapas de la categoría juvenil, es más si Valromey quiere considerarse la gran carrera por etapas deberá ampliar las distancias de las etapas, pues la tercera y quinta etapa tienen 89 y 96 kilómetros respectivamente. El propio Albert Withen Philipsen estaría haciendo etapas de 4 horas a los 5 meses de ganar esta carrera, en el Santos Tour Down Under.

Tour du Pays de Vaud (Cote de Villars)
El final en Villars-sur-Olon a través de sus distintas subidas adyacentes se ha visto recientemente en el Tour de Suiza con victorias de Demi Vollering y Adam Yates. En Vaud han utilizado la Cote de Villars, que puede catalogarse como una subida muy exigente en cualquier categoría (10.2 kilómetros al 7.9%), se ve ligeramente deslucida en Vaud por ser una etapa unipuerto de apenas 88 kilómetros. Como el lector está apreciando, siempre nos falta algo. En este caso teníamos participación de gran nivel y una excelente subida pero nos faltó un kilometraje decente.

Giro della Lunigiana (Biassa)
Paul Seixas ganó en la pasada edición del Giro della Lunigiana una etapa de 83 kilómetros con protagonismo de la subida a Biassa, que estaba catalogada como una subida de 1ª categoría. ¿Por qué escojo esta etapa en concreto? Porque destaca el problema principal de la falta de kilometraje en Lunigiana (ninguna etapa pasa de 100 kilómetros) y porque tiene una comparativa con el Giro de Italia. Allá por 2015, Davide Formolo ganó una etapa desde la fuga con el mismo final exacto que la etapa de Lunigiana. En aquel Giro, aunque Biassa tiene una pendiente media del 7.9%, se la catalogó como una ascensión de 3ª categoría. En la perspectiva deportiva, la etapa llegó rota y por detrás de la fuga Fabio Aru puso un ritmo infernal junto a su equipo que prácticamente le dejó solo junto a Alberto Contador. ¿Es suficiente la subida para lo que estamos hablando? Lo es, pero no en una etapa de 83 kilómetros. Los números de Seixas aquel día se estimaron, cogiendo con pinzas estos datos, en 6.87W/kg en 9’34», que probablemente sea un mayor rendimiento que Aru y Contador en 2015. El ciclismo evoluciona y los recorridos deben hacerlo también.


¿Dónde está la Carrera de la Paz?
Abrimos el gran melón de esta pieza. ¿Dónde está la Carrera de la Paz? ¿Dónde está la carrera que mencionan todos los que no siguen al detalle las categorías de formación? La Carrera de la Paz está, pero en tiempos de la Checoslovaquia del Telón de Acero. Hace tiempo que la carrera de categorías inferiores por antonomasia se ha visto superada por el paso del tiempo. Recorridos poco exigentes, una clasificación marcada por la contrarreloj y ediciones que se deciden por bonificaciones. Así podemos catalogar lo que estamos viendo en los últimos años con esta carrera que a priori siempre es uno de los platos fuertes de la temporada. Ya vemos incluso ausencia de grandes nombres como Lorenzo Finn en 2024 y Édouard Claisse en 2025 que no se ven con opciones en un recorrido que no permite separar el grano de la paja. Es cierto que usualmente ganan los mejores pero, más allá de la contrarreloj, pocas conclusiones importantes se pueden sacar de aquí.

El puerto más exigente de esta pasada edición ha sido Cinovec (8.2 kilómetros al 6.3%) pero se colocó a 80 kilómetros de meta y la resolución de la etapa fue, como es habitual, un sprint en un grupo reducido de 10 ciclistas. Podemos debatir que reducir las opciones a 10 ciclistas está bien pero tanto yo como otros expertos de la categoría esperamos un poco más de selección en una carrera como esta. Más allá de esa etapa, ni el circuito final con 4 pasos por Chudoslavice ni el inicial con 3 subidas a Ostré fueron capaces de abrir huecos con los velocistas.
Datos estadísticos relevantes
En el conjunto de la Copa de las Naciones junior, nuestro compañero Diego Martínez ha calculado que las carreras tienen una media de 1270 metros de desnivel positivo por cada 100 kilómetros
- La distancia promedio de estas carreras es de 108 kilómetros por lo que podemos concluir que en la mayor parte de los casos la dureza total en cuanto a metros ascendidos es similar a la que tendremos en la etapa 1 del Tour de Francia 2025, que consideramos llana

- Precisamente esta distancia, apenas 100 kilómetros de media, son uno de los puntos de mejora en la categoría junior. Debido al desarrollo exponencial de los más jóvenes del pelotón, la media de velocidad en una carrera llana suele estar entre los 42 y los 44 kilómetros por hora, lo que hace que estas carreras que apenas superan los 1000 metros de desnivel se completen en 2 horas y media. De cara al desarrollo de un ciclista que va a saltar directamente a un equipo profesional o, en su defecto, un filial resulta difícil de entender la necesidad de tener diferencias de hasta 3 horas de duración de las carreras entre un año y el siguiente en sus trayectorias.
- Volviendo al caso de Paul Seixas, hace tan solo unas semanas fue 2º en una etapa del Tour de los Alpes que llegó a las 5 horas sobre la bicicleta mientras que hace apenas 12 meses estaba ganando la etapa reina de Pays de Vaud (como hemos hablado, carrera de referencia) con un tiempo que superaba ligeramente las 2 horas de competición.
Conclusiones
El sabor de boca que puede dejarle al lector esta pieza es que hay muchos defectos en la categoría junior. Esto puede ser cierto pero también debemos quedarnos con lo positivo. Un experto no es experto por mirar mucho sino por saber dónde mirar y ahí es donde hemos querido entrar Diego y yo con este artículo. A la categoría le falta dureza en las carreras que, quizás, más publicidad tienen pero hay oasis de esperanza en países como Francia que mete en el territorio UCI recorridos especialmente atractivos e incluso nuestro país, España, que junto a Italia presenta a nuestros jóvenes valores puertos de gran exigencia para que los más fuertes puedan destacar. No quiero terminar sin destacar el valor precisamente de estos últimos dos países, España e Italia, que con recursos limitados ofrecen recorridos «rompepiernas» con puertos reconocidos como Laguna Negra (Ribera del Duero) o el Cordal (Montaña Central) en el caso de España; y Sestriere (Collegno-Sestriere) y Monte Corno (Sandrigo-Monte Corno), entre otros, en el caso de Italia. En el país transalpino, además, se ofrecen unas retransmisiones en directo que poco tienen que envidiar a las de categorías superiores. No todo está perdido pero necesitamos esfuerzo e intención de mejorar la categoría que tanto nos gusta.
Articulo realizado con la colaboración de Diego Martínez
A veces Alex, a veces ZipiZapismo. Durante gran parte de mi tiempo soy estudiante de informática, pero aquí escribo sobre chavales que montan en bicicleta. Tengo un blog, una cuenta de Twitter, alguna idea interesante y, sobre todo, una vida caótica. ¿Qué puede salir mal en una sección que dirige una persona de 22 años a la que nadie ha enseñado a escribir?


