Nos planteamos inicialmente este artículo, con los compañeros de Le Puncheur, como el clásico “lo mejor y lo peor”, pero, argumentando en nuestros grupos, observé que lo peor para unos no lo era para otros, y viceversa; por lo cual pensé que, al final, esto es como la vida misma: no hay negros ni blancos, sino múltiples escalas de grises. Así que vamos a ir identificando diferentes puntos clave del Tour Femenino (espero que en la edición de 2026 se le ponga su correspondiente epíteto al masculino) y analizar su impacto en la edición actual (magnífica en balance).
1 – El recorrido
Recorrido que, en la previa, ya calificamos como poco agraciado, por no decir algo insulso. Encontrábamos a faltar una CRI, demasiadas etapas poco resolutivas y una etapa de montaña con más puertos encadenados y más puertos de leyenda.
Pero, en la parte positiva: nueve etapas. La cosa se va poniendo más en la línea masculina de duración, donde se supone (aunque hoy en día no está tan claro) que es un deporte de gran fondo.
2 – Pauline Ferrand-Prévot y Visma | Lease a Bike
Teníamos serias dudas sobre sus posibilidades de ganar, no de hacer incluso un top diez, ya que, como evoca el punto anterior, se habían puesto nueve etapas y era una incógnita si podría aguantarlas al mismo nivel, viniendo como viene de la BTT, donde los esfuerzos son intensos pero cortos.
En sus entrevistas posteriores, ella convirtió este hecho en la clave para ganar, ya que argumenta que se conoce muy bien en esfuerzos máximos de una hora o una hora y media de duración, y eso lo aprovechó en su favor en la Madeleine (lo que parecía un hándicap se convirtió en una ventaja), lo que la condujo al éxito.
El hecho de pertenecer a Visma ha sido clave en esta victoria; posiblemente sea el equipo que utiliza mejor la tecnología a su favor. El control exhaustivo de condiciones físicas y nutricionales ha permitido a Pauline adelgazar 6 kg, estando al límite pero perfectamente controlada.

En la parte negativa, su victoria no deja de ser un mazazo para las demás corredoras: alguien que vuelve después de muchos años sin competir en carretera está realizando un comeback increíble, que deja en evidencia al resto y a sus métodos de preparación. Particularmente, hubiese preferido que esta victoria se hubiese dilatado uno o dos años más, pero no queda más que felicitarla. Insistir en que su equipo en global (coéquipières y staff) ha sido fundamental en esta victoria; no creemos que la hubiese obtenido en la mayoría de equipos de este Tour.
No podemos olvidar a la incombustible Vos, por su victoria en la primera etapa, sus lideratos en la GC y los dos segundos puestos tras Lorena Wiebes, la reina indiscutible actual del sprint. Y si todo eso no es suficiente, su contribución impagable a la victoria de Pauline Ferrand-Prévot.
No lo olviden: hay que saber aprovechar las oportunidades cuando aparecen.
3 – UAE
Elisa Longo Borghini, la vencedora del Giro de la presente temporada, estuvo desaparecida, oficialmente por enfermedad, hasta su abandono, dejando a su equipo —que tampoco había alineado a Silvia Persico— huérfano de líder y de objetivo en este Tour.
Una vez más, lo que en principio aparece como negativo puede tornarse en positivo, y aquí surgen oportunidades para otras corredoras que las pedían a gritos. Maeva Squiban nos dio dos lecciones magistrales en sendas etapas que se calificaban para puncheuses: una viniendo desde la escapada y aguantando los envites de las favoritas por detrás, y la siguiente escapándose directamente en la parte final, con una demostración de fuerza de la cual éramos totalmente ignorantes. A seguir de cerca su progresión futura.
Por otra parte, en las dos etapas finales apareció, desde nuestro desconocimiento (aunque ya había vencido este año la Picto Charentaise), Dominika Wlodarczyk, clasificando séptima en la penúltima etapa y quinta en la etapa final, obteniendo así la cuarta plaza en la general final.
Dos corredoras a seguir, y esperemos que gocen de oportunidades a su nivel en el futuro.
4 – Sarah Gigante, Justine Ghekiere y Kimberley (Le Court) Pienaar
Ella fue el detonante del enfoque de este artículo: ¿se puede considerar que lo peor de este Tour, aparte del recorrido, sean sus descensos? O, por el contrario, ¿nos quedamos con su excelsa forma de escalar y, sobre todo, cómo aguantó la diferencia en solitario contra un grupo de seis favoritas por delante?
Pues otra vez tenemos la escala de grises: estamos ante una corredora excelente (que no hace dos días que corre). ¿Se imaginan lo que podría haber conseguido sin ese hándicap? Nos quedamos con cómo les mantuvo el pulso a las seis corredoras de punta que llevaba delante, relevándose contra ella en solitario; el tiempo en las zonas que no eran bajada se mantuvo y en muchos momentos se redujo. Es urgente que en su equipo trabajen este aspecto de manera seria; si no, estarán perdiendo un potencial increíble.
¿Qué decir de Justine Ghekiere? Coéquipière increíble para Sarah: vimos cómo la tensión de llevarla hacia delante en el descenso del Granier la condujo a una explosión de lágrimas en la séptima etapa e incluso sacrificó sus posibilidades de una mejor GC. Con compañeras así, si tu equipo consigue ayudarte a mejorar la técnica de bajada, quédate ahí.
Como lo negativo para unos (etapas iniciales de poca dificultad) es positivo para otros y hay que saber identificarlo y aprovecharlo, AG Insurance-Soudal lo hizo de forma rápida y eficaz, jugando con Kimberley —sí, aquella corredora sin equipo que tuvo que suplicar para ser contratada—, obteniendo el segundo puesto en la primera etapa, el tercero y liderato general en la segunda, y la victoria en la quinta etapa recuperando el maillot amarillo; pero, aun encabezando la clasificación, supo identificar que su momento había pasado y ponerse al servicio de Gigante, la líder real del equipo para la GC, en la séptima etapa, la primera real de montaña.
Chapeau para AG Insurance-Soudal, que supo identificar sus oportunidades y sacar el máximo rendimiento de ellas… excepto en las bajadas.
5 – Mavi García
He de reconocer que no tenía ninguna esperanza en Mavi al principio de este Tour, y creo que ella misma era consciente de que no iba a realizar una gran clasificación. Por ello, el jugar su carta a una etapa y saberla jugar en el momento oportuno solo puede considerarse como un hecho plausible, y más a sus cuarenta y un años.
Si sabemos distinguir nuestras debilidades y aceptarlas, podemos aprovechar mucho mejor nuestras fortalezas (paisano Enric, hay que aprender de ella).

6 – Demi Vollering, Labous con FDJ Suez
Demi se presentaba en este Tour como la máxima favorita y con un equipo que ya ha demostrado ampliamente esta temporada estar dispuesto a luchar por y únicamente para ella.
Las etapas iniciales no decidían su clasificación y esperábamos mucho de ella en la subida de la Madeleine; quisimos creer al principio que estaba controlando su ritmo, pero no tardamos en ver que no era así. Sacando savoir faire y fuerza de flaqueza, consiguió salvar la etapa. En la última tampoco la vimos en su plenitud y, como siempre, Labous hizo una vez más una labor encomiable para dejarla descansar lo más posible hasta la subida final, donde pudo afianzar su segunda plaza en la general.
He de reconocer que Demi, en el post-Tour, me ha resultado algo decepcionante: no la he visto felicitar a Pauline y, en cambio, aprovechó la gran contribución de Cedrine Kerbaol (que también ha realizado un Tour magnífico) al siempre espinoso tema de nutrición y peso para declarar que ella no iba a sacrificar su bienestar y peso por una victoria, en clara alusión a Pauline Ferrand-Prévot. Creo que no procedía, y sí procedía el reconocimiento a los méritos de su contrincante.
En la vida no siempre se sabe perder, y mucho menos ensalzar los éxitos de los demás.
7 – Movistar y Marlen Reusser
Realmente, el ADN de Movistar (femenino y masculino) es siempre tener un líder muy sólido para el cual trabajar y proteger, pero cuando se pierde el líder, el equipo desaparece. Vamos, todo lo contrario de lo que sucedió en este Tour con UAE y con una filosofía totalmente opuesta a la de AG Insurance-Soudal.
Esperábamos mucho de Marlen, pero llegó al Tour enferma y tuvo que abandonar en la primera etapa (¿nos recuerda eso a la edición masculina de 2023 con el mismo equipo?). El equipo no supo rehacerse y, excepto algunas escapadas memorables de Sara y Tota, estuvo desaparecido.

Cuando una filosofía demuestra que no funciona, ¿no deberíamos intentar cambiarla lo antes posible? Hay personas que se empeñan en hacer siempre lo mismo y esperan resultados diferentes.
8 – SD Worx, Anna van der Breggen y Lotte Kopecky
El estado actual de SD Worx nos recuerda a la misma evolución de Ineos: ganar todo en el pasado, ser el equipo más potente y perder su elevado estatus sin encontrar el camino de regreso.
El comeback de Anna no ha sido el más exitoso, sobre todo al compararlo con el de Pauline (sí, la segunda seguía compitiendo en otras disciplinas y la primera no), comparación que todos los aficionados van a hacer aunque no sea lo más justo. Sin lograr entrar en el top ten de la presente edición, los aficionados y su equipo tendrán que esperar a ver su progresión.
Creíamos que el dúo Lotte–Anna se iba a complementar, ayudándose mutuamente en un perfecto quid pro quo. La temporada empezó así, con Lotte, por ejemplo, beneficiándose de la ayuda de Anna en el Tour de Flandes, ganando por delante de una tal Pauline. Pero las cosas ya se torcieron en el Giro y Kopecky no pudo demostrar las esperanzas que había en ella.
El Tour también ha acabado mal para ella y recientes declaraciones indican una fatiga física y, sobre todo, mental que debe tratar antes de definir nuevos objetivos. Como en cualquier trabajo, hay que saber identificar estos procesos y reaccionar a tiempo para reconducirlos.
SD Worx, aunque no logró sus metas en la GC, sí supo encauzar las etapas claramente destinadas al sprint, donde Lorena Wiebes es, sin duda, la mejor actualmente. Por fin Lorena se reencuentra con la victoria en el Tour, de donde se fue de vacío en la pasada edición.
Lo lamentable, como sucede en la vida misma, es que cuando eres el favorito para algo, si lo logras es lo esperado y, si no, es un desastre. Debemos aprender a valorar los logros y esfuerzos de aquellos que son favoritos.
9 – Fenix, Pauliena, Yara y Puck
Curioso caso el de Fenix: tiene a su disposición tres corredoras con gran potencial, pero no acaba de rematar; posiblemente porque son corredoras muy diferentes entre sí y sin un objetivo claro de equipo que les permita trabajar al unísono.
Puck Pieterse fue el pasado año la mejor joven, acabando en undécima posición. No realizó ningún plan de entrenamiento para ese Tour 2024 y fue un verso libre. Vistos estos resultados, cabía pensar que, con una preparación específica, los buenos resultados no tardarían en aparecer. Pero, como sucede en la vida real, no siempre el trabajo duro y bien dirigido da la recompensa esperada. Su mejor clasificación en una etapa este año fue la sexta, en la primera etapa, donde nos la prometíamos felices. Finalmente, solo ha logrado acabar decimocuarta en la clasificación final, sin haberse dejado ver en absoluto.
Seguramente podemos aplicar aquel dicho de que “quien mucho abarca, poco aprieta” y que, si realmente tienes un objetivo claro, hay que trabajar en la misma dirección, como hizo Pauline. Es joven y aún esperamos mucho de ella; hay que recordar que esta temporada ganó la Flèche Wallonne y terminó segunda en la Liège-Bastogne-Liège. Potencial hay, seguro.
Pauliena, Yara… Yara, Pauliena… ¿quién es la líder? En este equipo no está claro. Pauliena Rooijakkers acabó tercera en la pasada edición, tan solo a 10 segundos de la vencedora, pero esta temporada está dando siempre una de cal y otra de arena en las grandes vueltas: la vemos entre las mejores cuando el terreno se empina, pero después, en un día no tan brillante, pierde gran parte de lo conseguido. Su edad (32) puede ser un hándicap para ver una progresión más estable, aunque en el pelotón femenino tenemos muestras de sobra de que ese número no es un límite. Veremos si, con órdenes de equipo y jerarquías mejor establecidas, se puede ayudar a Pauliena a minimizar las pérdidas en los días más flojos.
Curiosamente, cuando Pauliena tiene el día “tonto”, Yara Kastelijn tiene el día bueno. No sabemos si es mera coincidencia o es que tiene algo más de libertad (no debería ser así si no hay órdenes de equipo claras) y, por ejemplo, en la Vuelta a España logró una mejor clasificación que Pauliena. Es una corredora cinco años más joven, su progresión debería ser más prometedora que la de Pauliena, pero, como en todos los aspectos de la vida, el talento y la genética cuentan mucho, y la juventud no es garantía de éxito.
10 – Canyon y Niewiadoma
Canyon SRAM Zondacrypto era, sobre el papel, el equipo más potente que se alineaba en este Tour. La consigna estaba clara: apoyar a Niewiadoma. Y, como en todas las ediciones del Tour desde la toma de poder por ASO en 2022, Katarzyna es una garantía de podio: sea por actuaciones directas o por carambolas, siempre está ahí. Nunca es la que más brilla, pero su trabajo y constancia la hacen parte perenne del podio final.
¿Vale la pena el sacrificio de Neve, Chloé, Ricarda o Cecilie? La respuesta es más que positiva. En el análisis inicial del Tour, y con la participación de Vollering, Kopecky, Longo Borghini, Reusser e incluso Ferrand-Prévot o Van der Breggen, no la veíamos en el podio, pero, una vez más, allí está. Katarzyna nos enseña que siempre hay que confiar en nuestras propias posibilidades.
¿La conclusión final?
El Tour Femenino nos ha encantado, y en la próxima edición, con un recorrido mejor, aún lo disfrutaremos más. Y si el recorrido es insulso… ¡siempre nos quedan las corredoras para hacerlo grande!
¡Larga vida al Tour Femenino!

Xavier Palacios es más que un aficionado al ciclismo. Su pasión por la bicicleta le lleva a restaurar, cuidar el aspecto mecánico y haber ejercido como tal para algunos equipos. Desde su Andorra natal nos transmite sus opiniones sobre varias categorías del ciclismo: masculino, femenino, cicloturismo, historia…