Templaria, disfrutando del Valle de Mena

Desde el año pasado tenía pensado escribir sobre las marchas que me han marcado, que han supuesto algo especial para mí. El año pasado escribí sobre Euskobike y Pulmón de Acero, de la cual volveré a escribir la semana que viene. Me faltan por contar al menos Sendas de Isasa y la Templaria: la primera la escribiré en enero, y la segunda es esta semana. Como ya habrán adivinado la señora y el señor, el nombre de la marcha a la que me refiero es la Templaria.

No esperéis objetividad: es la marcha que se organiza en el Valle de Mena, donde me crié, en el que más feliz he sido y al cual siempre volveré. Además, en su organización trabajan varios buenos amigos de toda la vida. Ya escribí sobre las Merindades y mi infancia debido a la ruta que propuso la Vuelta hace años, acabando en el Picón Blanco; hoy me centraré en mi valle, el Valle de Mena. Lindando con Bizkaia y cerca de Cantabria, enclavado entre los Montes de Ordunte y los Montes de La Peña, este pequeño valle es la puerta de acceso al Burgos mesetario.

Bueno, lo de “Burgos mesetario” depende de cómo se mire, ya que para mí la meseta empezaba en el puerto del Cabrio, pero mi gran amigo Paul me dice que para él empieza en el puerto de La Mazorra. ¿Qué opináis? En cualquier caso, naturaleza desbordante que iremos desgranando en el resto del artículo.

La marcha tiene mucha historia, aunque ha sufrido varias transformaciones. Hace años ya existía una predecesora, la Ruta del Románico Menés. Me acuerdo de verla pasar y soñar con hacerla algún año, pero con una MTB de 100 € era complicado, así que quedó en el cajón de los sueños infantiles. Luego nació la Templaria, paisajísticamente maravillosa, aunque bastante alejada del MTB actual.

Poco aliciente técnico, pero la realidad es que el valle no era un paraíso para mountain bikers, así que el Club Ciclista Valle de Mena hizo lo que pudo con lo que tenía. Cabe aplaudir al pequeño club, que organiza muchas actividades sostenidas en el tiempo, como la Fiesta de la Bicicleta, las citadas marchas o las carreras de categorías inferiores.

Todo relevo es necesario, y en Mena empezaron a surgir inquietudes para convertir parte del valle en un paraíso del MTB. Eligieron Monte Redondo, curiosamente, para mí, el monte más feo del valle, y lo transformaron en un parque de atracciones. Crearon senderos variados y muy enlazables entre sí; era el primer paso de algo mucho más grande.

Foto: Mena Bikers

Pasó el tiempo y los Mena Bikers se hicieron visibles como la referencia del ciclismo en el valle, y el Club Ciclista decidió confiar en ellos para diseñar un nuevo recorrido de la Templaria. Según me dijeron, no sin miedo, ya que pasaban de un recorrido apto para todos a uno exigente técnica y físicamente. Lo confieso: yo también fui de los descreídos, hasta que vine a comprobarlo sobre el terreno y me quedé anonadado. Poco a poco, el trail building de calidad iba dejando su huella en Mena.

Después de cinco ediciones bajo los Mena Bikers, el recorrido ha cambiado, pero siempre bajo un guion similar: aprovechar la pista que atraviesa las faldas de la Peña, llegar a la fuente del Romero, pasar por Nuestra Señora de Cantonad y acabar en Monteredondo. Al principio, la pista de la Peña tenía más valor paisajístico que técnico, dividiendo la marcha en una parte pistera preciosa y luego Monteredondo, la fiesta final de senderos inagotables. Era como combinar un XCM con un XCO, pero poco a poco la importancia técnica se ha trasladado a la Peña, quitando pista y añadiendo senderos, que para mí superan lo que hay en Monteredondo.

Lo sé, soy un hereje, pero creo que la Peña ofrece más belleza y terreno, aunque Monteredondo sigue siendo una maravilla. Al sendero de Santa Cecilia y a los cercanos a la estación de Cadagua se suma uno nuevo al inicio, que nos obligará a subir más alto que antes para bajar por un sendero desconocido para mí, pero que aseguran que será espectacular. Lo dejaré para el día de la carrera.

Puede ser para todos los públicos, pero es exigente. Incluso en e-Bike, obliga a ir atento todo el tiempo. Es como un XCO de más de dos horas: sin descansos. Este año han cambiado el recorrido para no subir a Nuestra Señora de Cantonad, lo que permite casi 5 km de descenso pistero rapidísimo desde la Fuente del Romero hasta Monteredondo. Una decisión difícil, ya que Cantonad es el símbolo del valle, pero está bien variar.

Quitamos una subida durísima, aunque técnica, y la cambiamos por un tramo que permite disfrutar más de Monteredondo. Mi consejo: disfrutad de la zona de Cadagua, con un sendero de 3 km super variado, seguido de una bajada por un hayedo que nos lleva a una nueva subida hasta la fuente del Romero, donde, si vais tranquilos, podréis ver una bonita cueva y su riquísima fuente de agua. De ahí, a Monteredondo.

Foto: Mena Bikers

De nuevo, un currazo de los Mena Bikers, a quienes hay mucho que agradecer en el MTB reciente, no solo en el Valle de Mena, sino en general, por la visibilidad y porque son buena gente. Si lo dudáis, no lo dudéis: si no os gusta, me podéis escribir. Aquí tenéis las inscripciones:
https://www.avaibooksports.com/inscripcion/vii-templaria-mena-btt-2025/inscripcion_datos/

Y para terminar, tres recomendaciones que son mis preferidas en el Valle de Mena:

Hola 👋

Regístrate para recibir todo nuestro contenido en tu correo electronico

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.