Indurain – Echávarri: El final de lo que fue (parte 3)

Continuamos con la tercera parte de este serial sobre el desencuentro entre Miguel Indurain y José Miguel Echávarri.

Parte 1

Parte 2


A las pocas horas del fallido intento por asaltar el récord de la hora en Bogotá, parece ser que el staff técnico de Banesto planeó un nuevo ataque que se llevaría a cabo en el velódromo de Cali. ¿Y por qué en Cali? ¿No era acaso un implícito reconocimiento de que el intento de Bogotá había sido algo totalmente precipitado?

Otro punto muy a tener en cuenta en ese crucial momento, al del fracaso del intento de Bogotá me refiero, fue la explicación oficial de ese fracaso: “Ha sido un mal día de Miguel”. ¿Qué había de verdad y qué había de mentira en esa explicación? Por un lado, la unanimidad de esa afirmación tanto del staff como del propio ciclista le daba un aire un tanto sospechoso. Diríamos que como un guión ya predeterminado y consensuado por todos los implicados en caso de fallo. Pero… también había algo de verdad.

Como prueba de esto, el que se plantease un nuevo intento en Cali, confiando todavía en el momento de forma de Miguel. Y el intento casi secreto de Induráin de nuevo en el velódromo de Burdeos, el de su éxito un año antes. Un hecho muy poco conocido y que próximamente relataremos a los y las lectoras.

Entre otras cosas, Miguel declaró tras el fallido intento que “las piernas no me iban. No sé lo que ha podio ocurrir, pero no iba, sin más”. Y Miguel hablaba de un viento que había soplado más intensamente que los anteriores días a esa misma hora. Sobre su estado de ánimo son esclarecedoras estas afirmaciones:”No estoy hundido, pero sí un tanto preocupado y desmotivado. Este fracaso es una de las peores cosas que me ha ocurrido en mi carrera profesional, aunque no creo que empañe mi trayectoria”. Y aclaraba que la decisión de parar había sido suya.

Por su parte Echávarri decía que “el motor no funcionó. Miguel no tuvo su día y además nada le acompañó. Las plusmarcas están para batirlas. Nosotros lo hemos intentado y no lo hemos conseguido debido a un montón de circunstancias adversas”. Pero esas circunstancias adversas, ¿eran absolutamente imprevisibles…. o se podían prever en buena lógica?

El alavés Juan Fernández, entonces director de Rominger en Mapei-GB, se sumaba a la opinión del “mal día de Miguel”, pero ya introducía otros elementos de análisis: “Lo que sucedió es que Induráin no estaba como debía. Tuvo un día malo. Opino, de todos modos, que una semana de preparación en pista es muy poco tiempo. Induráin se merece otro intento, sobre todo después de la gran preparación que llevó a cabo (en referencia al entrenamiento en altitud llevado a cabo en Colorado). Pero para ello deberán probar muy bien el material y no hacerlo en dos días”. Refiriéndose a un posible nuevo intento de Rominger en mejorar su plusmarca, Fernández señalaba: “Aún no hemos elegido el lugar, pero será en un velódromo cubierto. No entiendo cómo no se cubrió la pista de Bogotá en el intento de Induráin con lonas o algo parecido. Hay suficiente tecnología como para olvidarse del viento”. Rominger, no sabemos si con ingenuidad o ya con un intento de hacer sangre en el “enemigo” deportivo, se descolgaba con la siguiente afirmación: “No se puede atacar un récord de la hora levantándose a las tres de la mañana”.

A las pocas horas o minutos del fracasado intento se produce en una habitación de un hotel colombiano la discusión que marcaría el antes y el después en la relación tanto personal como profesional de Induráin con Unzué y Echávarri. Como ya hemos relatado más arriba, los dos jefes de Banesto le comentan a Miguel la posibilidad de repetir intento en Cali. Miguel está muy cansado. Además de los días seguidos de madrugones, lleva 41 días en América. Tiene ganas de volver a casa. Se niega a otro esfuerzo de esas características.

La discusión se torna muy fuerte y al parecer Miguel ya comienza a cuestionar algunas cosas. Sabino Padilla se pone del lado de Induráin. Una circunstancia que le supondría en unas semanas su salida del staff técnico de Banesto cara a la temporada 1.996. Sin embargo, Miguel Induráin lo mantendría como su médico particular. ¡La guerra civil dentro de Banesto estaba declarada! Por lo menos para quienes no quisieran ponerse una venda en los ojos. Es decir, la mayoría de la prensa española.

Se renunciaba a un nuevo ataque al récord de la hora. Al menos de momento. Pero Miguel todavía no viajaría a casa. Tomaba un avión con escala en Miami. Su destino no era España. Su destino era París. El martes 17 de Octubre se presentaba en la capital francesa un nuevo Tour de Francia. El Tour que podía significar su sexta victoria consecutiva. Un récord que hasta entonces ningún ciclista había conseguido. Un Tour que incluía una etapa que iba a pasar por la puerta de la casa de sus padres en Villava-Atarrabia. Su casa de toda la vida. A sólo cuatro kilómetros de la meta final en Pamplona.

Una monstruosa etapa de casi 270 kilómetros que incluía los ascensos al Col D’Aubisque, al Marie- Blanque y al Soudet. Pero sobre todo incluía al terrible Larrau. Un puerto que jamás había sido ascendido en un Tour de Francia y más duro indudablemente que cualquiera de los míticos. Una etapa concebida en principio como homenaje a Induráin… y que luego resultó ser una grandísima trampa para él. Su presencia en París era por tanto casi ineludible.

Por fin, el 18 de Octubre Miguel llegaba a Navarra. Se había tirado mes y medio fuera de casa. Su esposa le esperaba a falta de dos meses para dar a luz.

No sabemos exactamente qué pensamientos pasarían por la mente de Miguel. Era una situación totalmente nueva para él. Había discutido con las dos personas que más habían influído en sus últimos quince años de vida deportiva. Lo que nunca había sucedido o, al menos, nunca había trascendido ¿Cómo se sentiría en aquellos días? ¿Quizás le asaltase algún sentimiento de arrepentimiento, de culpabilidad? Pero lo que cuesta mucho entender, y es un tema del que apenas se conocen datos, es saber qué le llevó a Miguel a plantarse el domingo 22 de Octubre, (sólo siete días más tarde del fallido asalto de Bogotá, sólo cuatro después de haber retornado a casa), en el velódromo de Burdeos dispuesto a realizar una nueva prueba. Lo podréis seguir leyendo próximamente en Le Puncheur.

 

Continuará…

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