La Copa del Mundo 2025/2026 de ciclocross no ha sido una campaña más, ha sido el invierno donde el tiempo pareció detenerse ante la tiranía de las leyendas Lucinda Brand y Mathieu Van der Poel, mientras, por debajo, se gestaba una rebelión silenciosa. Desde las campas belgas hasta los trazados más técnicos de la Copa del Mundo, el barro nos ha dictado una sentencia clara: las leyendas siguen grabando su nombre en oro, pero el rugido de los que vienen por detrás ya no es un eco lejano, es una amenaza real que ya respira en el cuello de la élite.
I. El Trono de Barro: El Balance Femenino.
Con el arcoíris ya descansando sobre los hombros de Lucinda Brand, es momento de limpiar las gafas y mirar hacia atrás. La Copa del Mundo de ciclocross femenino no ha sido solo un monólogo neerlandés, también una guerra de desgaste donde la técnica se ha impuesto a la potencia bruta y donde la veteranía ha tenido que defenderse, con uñas y dientes, del descaro de la nueva hornada.
Lucinda Brand: La dictadura de la constancia.
Si alguien personifica la resiliencia en este deporte, es ella. Lucinda Brand no corre, oposita a la perfección en cada trazado. En una Copa del Mundo donde las jóvenes parecen volar, Lucinda ha recordado al mundo que el oficio se construye a base de golpes, sufrimiento y una lectura de carrera impecable. Su capacidad para gestionar los esfuerzos y su incombustible y poderosa pedalada tras una hora de agonía la mantienen como el faro absoluto del pelotón internacional. No es solo una ciclista, es una institución sobre el barro.

Las Damas de hierro: Alvarado, Pieterse, Fouquenet y Van Alphen.
Aquí habita el talento puro. Ceylin del Carmen Alvarado nos ha mostrado retazos de la chispa que la hizo reina, demostrando que su técnica sigue siendo manual de escuela. Puck Pieterse, por su parte, aporta el espectáculo, su agresividad es el motor que revoluciona las carreras. Mención especial para Hélène Fouquenet y Aniek van Alphen, corredoras que han dado ese paso adelante necesario para dejar de ser acompañantes y convertirse en protagonistas en los días de carrera.
La zona noble: El motor del circuito.
En este bloque encontramos la diversidad táctica y la solidez que sostiene la competición. Shirin van Anrooij sigue demostrando que es una perla de quilates, mientras que Blanka Vas y Sara Casasola han confirmado que fuera de las fronteras de los Países Bajos hay vida (y mucha). A ellas se suman la clase eterna de Jolanda Neff, la combatividad de Inge van der Heijden (campeona de Europa), Marion Norbert Riberolle que se ha abonado al ‘top 10’ a base de una regularidad envidiable y Manon Bakker con talento pero intermitente. Son el motor que mantiene viva la llama cuando las favoritas se vigilan.
El futuro ya está aquí: El rugir de las herederas.
Atentos a este apartado, porque aquí están las dueñas de la próxima década. Zoe Bäckstedt y Leonie Bentveld ya no solo compiten, sino que condicionan carreras con su calidad. Por su parte, la checa Kristýna Zemanová ha demostrado una madurez táctica asombrosa para su edad. A ellas se suma el talento puro de las más jóvenes Célia Gery, Fleur Moors y Viktória Chladonová, corredoras que han dominado sus categorías y que ya no sólo incomodan a las élites en las salidas. El relevo internacional va a tener, por fin, una oposición real y feroz.
Las sombras: Perfiles que no han brillado.
Esta temporada que finaliza nos deja otros nombres que se han quedado lejos de las expectativas generadas y de las posiciones acostumbradas. Annemarie Worst, una corredora que hace no mucho peleaba en la copa del mundo de tú a tú y que esta temporada ha parecido estancada en una segunda unidad, Denise Betsema, la veteranía esta vez no ha sido un grado, ha estado lejos de la pelea por los podios, sufriendo en circuitos donde antes dictaba sentencia, Marie Schreiber, a pesar de sus salidas explosivas, se ha desinflado sistemáticamente, demostrando que aún le falta fondo para aguantar el ritmo de las mejores, Laura Verdonschot, se esperaba que diera un paso definitivo hacia el podio en las grandes citas, pero su rendimiento ha sido demasiado plano para inquietar a la élite neerlandesa.

II. El Reinado del Arcoíris: El Balance Masculino.
En el apartado masculino la historia de la Copa del Mundo 2025/2026 se escribe bajo la dictadura absoluta de Mathieu Van der Poel. No ha habido espacio para la insurgencia ni lugar para la duda, el invierno ha sido el tablero de juego de un solo hombre que ha decidido cuándo, dónde y cómo se rompían las carreras. Mientras el resto peleaba por el honor del segundo cajón, el arcoíris se encargaba de recordar que, a veces, el ciclismo no es un deporte de equipo, sino una exhibición individual de proporciones históricas.
Mathieu van der Poel: El coleccionista de récords.
Hablar de Mathieu van der Poel esta temporada no es hablar de un ciclista, sino de un fenómeno meteorológico que ha arrasado todo a su paso. Con su octavo título mundial bajo el brazo en Hulst y una campaña de Copa del Mundo donde ha pulverizado los registros de Sven Nys (alcanzando las 51 victorias), el neerlandés ha corrido contra la historia. No ha ganado por fatiga de sus rivales, ha vencido por aplastamiento técnico y físico. Desde su exhibición en solitario en Benidorm, rompiendo el grupo en la primera vuelta, hasta su paseo triunfal en Hoogerheide, MVDP ha demostrado que su nivel actual es, sencillamente, inabordable para el resto de los mortales. No es solo que sea el más fuerte, es que corre con una confianza que anula psicológicamente a cualquiera que intente seguir su estela. Hoy por hoy, el ciclocross masculino es Mathieu y unos invitados que esperan a que él decida el final de la película.
Sosteniendo el pulso a la leyenda: Nys, Del Grosso, Vandeputte y Verstrynge.
Tras la estela del arcoíris, este cuarteto ha sido el verdadero motor de las carreras. Thibau Nys ha confirmado que el apellido no es una carga, sino un plus, su regularidad en el podio de la Copa del Mundo lo sitúan como el heredero natural al trono. A su lado, Tibor del Grosso ha sido la gran sensación, un corredor que ha saltado del barro sub-23 para tutear a los referentes con una desvergüenza técnica envidiable. No podemos olvidar a Niels Vandeputte, el hombre que siempre está ahí, aprovechando cada resquicio para asomar el tubular en el podio, ni a Emiel Verstrynge, cuya solidez en los circuitos más pesados y su capacidad de sufrimiento lo han mantenido como una pieza indispensable en la zona noble de las clasificaciones.
La clase media-alta: El muro de contención..
En este peldaño se libra la verdadera guerra de guerrillas del ciclocross. Toon Aerts (campeón de Europa), ha demostrado que su hambre competitiva sigue intacta, siendo capaz de agitar el avispero cuando la carrera parece adormecida. Junto a él, Michael Vanthourenhout, ha vuelto a hacer gala de su maestría técnica, aunque este invierno le haya faltado ese punto de punta de velocidad para rematar más a menudo, Laurens Sweeck, el indiscutible monarca de la arena, cuya maestría técnica se vio truncada por una lesión que nos privó de su mejor versión en el tramo decisivo, Joris Nieuwenhuis, ha confirmado su madurez con una solidez envidiable que le ha permitido estar siempre en la pomada. Cerramos este grupo con Gerben Kuypers y Mees Hendrikx, dos corredores que pese a un debut tardío en el calendario han sabido encontrar su sitio con solvencia, ambos han demostrado un gran nivel competitivo, logrando integrarse con rapidez en el segmento noble de la carrera y rindiendo a la altura de su estatus desde que se pusieron el dorsal.
El futuro ya está aquí: El asalto de la nueva guardia.
En este párrafo no hablamos de promesas lejanas, sino de corredores que, rondando ya los 25 años, han decidido que no quieren esperar más. Jente Michels, encabeza esta lista tras un invierno donde su potencia ha sido, por momentos, de las pocas capaces de agitar el árbol en las salidas. Junto a él, Witse Meeussen y el británico Cameron Mason, han demostrado que el barro tiene herederos con una capacidad de sufrimiento infinita. No podemos olvidar a Ryan Kamp, que ha sabido reinventarse con una casta envidiable, ni la frescura técnica de Filippo Fontana. Especial mención merecen los hermanos Agostinacchio, Mattia y Filippo, que aportan ese sello italiano de agresividad y técnica que tanto oxígeno da a la disciplina. Son ciclistas jóvenes con un grado de madurez que ya no se conforman con el ‘top 10’, han venido a por los cajones del podio.
Estrellas en penumbra: El invierno de las cuentas pendientes.
Esta Copa del Mundo 2025/2026 nos deja varios señalados que, por lesiones o falta de gas, han rendido muy por debajo de su estatus. Wout van Aert es la gran sombra del invierno. Su temporada se cortó de forma dramática tras esa durísima caída en el Zilvermeercross de Mol, que le provocó una fractura de tobillo y le obligó a pasar por el quirófano. Un final amargo para un corredor que venía con ganas de plantar cara a Mathieu y que nos dejó con la miel en los labios. Pim Ronhaar con un inicio prometedor, el neerlandés se ha ido diluyendo como un azucarillo, su irregularidad en el bloque central de la Copa del Mundo y sus problemas para rematar carreras donde salía como favorito le sitúan en este apartado. Joran Wyseure y Toon Vandebosch los “capos” del Crelan-Corendon no han terminado de dar el zarpazo esperado, se han quedado en un terreno de nadie, asomando a veces pero sin esa chispa necesaria para inquietar a los grandes bloques como el Alpecin. Lars van der Haar el viejo “zorro” ha tenido un invierno extraño, aunque su técnica sigue siendo de videoteca, su falta de consistencia en las grandes citas y varios problemas mecánicos en momentos clave le han alejado de la pelea por la general de la Copa del Mundo que solía disputar.

III. Felipe Orts: El ídolo que derribó el muro.
No podemos cerrar este balance sin ponernos en pie para hablar de Felipe Orts. Lo que el alicantino ha logrado en esta Copa del Mundo 2025/2026 no es solo una cuestión de resultados, es la consolidación definitiva de un corredor español en la aristocracia del barro.
Su podio histórico en la Copa del Mundo de Benidorm (3º), peleando cara a cara con Thibau Nys ante su público, y su soberbia séptima plaza en el Mundial de Hulst (su mejor resultado histórico en una cita mundialista) son la prueba de que Felipe ya no es una excepción exótica, sino una amenaza real para el bloque belga-neerlandés. A esto hay que sumar su octavo título nacional consecutivo, que lo eleva al altar de las leyendas del deporte español. Orts ha demostrado una madurez táctica y una confianza técnica que le permiten tutear a los Nieuwenhuis o Vanthourenhout en cualquier escenario. Si este invierno ha sido de oro para las leyendas, para Felipe ha sido el de su consagración como uno de los grandes especialistas del planeta.
Epílogo: Calendario Copa del Mundo 2026/2027.
El barro no descansa y el camino hacia el Mundial de Ostende 2027 ya tiene su hoja de ruta oficial. La próxima edición de la Copa del Mundo apuesta por bloques geográficos muy marcados, empezando con un “doblete” checo a finales de noviembre en Ostrava (27/11) y la mítica Tábor (29/11) que servirá para medir las fuerzas tras el primer mes de competición, seguidas por una sede aún por confirmar (13/12).
El plato fuerte llegará con el Kerstperiode, un maratón de barro en Bélgica con citas ineludibles en apenas una semana: Antwerp, Koksijde, Gavere y Namur (del 19 al 27 de diciembre), antes de cerrar el año en la francesa Besançon.
Para enero, la tensión subirá de nivel con el paso por la arena de Zonhoven (03/01) y la esperadísima cita en casa de Benidorm (17/01), que volverá a ser el termómetro definitivo antes del cierre en Hamme y Hoogerheide (23 y 24 de enero). Un calendario compacto, exigente y diseñado para que solo los más fuertes lleguen con opciones al arcoíris. En LePuncheur estaremos allí para contarlo.

Procedente de Jerez de la Frontera (1983), se une a LePuncheur con una gran ilusión y ganas de aprender. Destaca por ser un trabajador perfeccionista, amante de los datos y analista riguroso de estadísticas. Experto en Fantasys y habitual de los pronósticos de ciclismo, comparte su visión en X a través de su cuenta @AgenteMartineli.