Mi historia de amor con la Bretaña comenzó en 1998, con un tren y una mochila.
Yo no había planeado enamorarme de la Bretaña, simplemente ocurrió. De hecho, ni siquiera debería haber acabado allí en aquel mes de julio. Pero acabé.
Recuerdo bajarme en la estación de un pueblito llamado Hennebont y sentir que estaba en el lugar adecuado. No es fácil encajar a la primera en un sitio nuevo, caer de pie, y mucho menos fácil si hablamos de un pueblito bretón en una tarde lluviosa de julio sin nadie por la calle.
A mí me encanta la lluvia, quiero dejar esto claro desde el principio.
Y lluvia fue lo que encontré durante esa primera semana en la región de Morbihan. Es importante fijarse en los detalles. He escrito primera semana. Hubo más.
También encontré puertos pesqueros, tabernas con mesas de madera que olían a cerveza, alineamientos de menhires, fiestas nocturnas, bailes con meñiques y la gente más acogedora que podáis imaginar.
También he dicho que aquel mes de julio de 1998 no debería haber acabado allí, debería haber acabado en Italia con mi amigo Diego. Pero mi amigo Diego tenía otros planes para el principio de julio, así que mientras esperaba a que él estuviera disponible, decidí irme por mi cuenta a Francia para, después, viajar a Italia y seguir juntos el viaje que debería haber terminado en Puglia.
El lugar de encuentro era Turín.
Llegué a Turín ya echando de menos todo lo que había dejado atrás. Busqué una cabina de teléfonos para comunicarle a Diego que ya estaba en Italia y para saber qué día iba a llegar. Me dijo que estaba enfermo. Le volví a llamar 4 días más tarde y la cosa no mejoraba. No podía venir.
Cuando colgué, fui al camping en el que me alojaba, que estaba situado en plena Collina Torinesa, la que en 2022 sería testigo de la victoria de etapa de Simon Yates en el Giro que acabaría ganando Jai Hindley; recogí la tienda de campaña, bajé hasta la estación de Porta Susa y cogí el primer tren en dirección a Francia. Turín – Lyon – París – Rennes – Questembert.
Volví a la Bretaña porque uno siempre acaba volviendo a los lugares en los que amó.
Cada año, por estas fechas, recuerdo aquel viaje que debería haber sido por Italia. Porque cada año, por estas fechas, da comienzo el Giro y, sin embargo, mi cabeza abandona Italia para volver a la Bretaña, al Grand Prix de Morbihan y a la Tro-Bro Léon.
MOVISTAR TEAM
La Grande Partenza de la Corsa Rosa se desplazó este año hasta Bulgaria, persiguiendo cierta promoción turística unos y engordar la billetera otros.
Así que hasta Bulgaria se desplazó la expedición navarra con dos objetivos claros: por una parte, sobrevivir a estas tres primeras etapas con las opciones de general de Enric Mas intactas y, por otra, intentar que Orluis Aular disputase la victoria en alguna de ellas.
El primer objetivo se cumplió con creces, más si cabe después de que las caídas se llevaran por delante a dos de los hombres que deberían haber estado en la disputa de dos de las plazas de podio más bajas (la primera se la adjudicamos ya a Jonas Vingegaard), Adam Yates y Santiago Buitrago. Enric vuela hacia la península itálica instalado en la 9.ª plaza de la clasificación general provisional.
El segundo objetivo no se pudo cumplir. El campeón venezolano no pudo hacerse notar en las dos “volatas” en las que Paul Magnier levantó los brazos.
Continuará…
CAJA RURAL – SEGUROS RGA
El equipo verdiblanco, tal y como hiciera el que aquí escribe hace 28 años, viajó hasta Plumelec, en plenas “Rías Baixas” bretonas, para tomar la salida en el Grand Prix du Morbihan, carrera de las ProSeries y que congregaba a la flor y nata de los equipos ciclistas franceses.
Edu Prades llegó en el grupo de 30 unidades que se jugó la victoria, aunque tuvo que conformarse con la 19.ª posición.
Al día siguiente, en Lannilis, en el departamento de Finisterre, se disputó “El Infierno del Oeste”, la Tro-Bro Léon, carrera famosa por sus tramos por pistas de tierra y por entregar un lechón al vencedor de la misma. El cerdito se lo llevó el ciclista de Visma Lease a Bike, Filippo Fiorelli; el barro y el frío se los llevó Gorka Sorarrain, quien entró en meta en 23.ª posición. A quien vimos fue a Joel Nicolau, quien estuvo en la fuga del día.
EQUIPO KERN PHARMA
Los farmacéuticos se montaron en el mismo vuelo chárter imaginario que Caja Rural y estuvieron en la Bretaña francesa para participar en las mismas carreras.
En el Grand Prix du Morbihan, Mikel Retegi y Mats Wenzel llegaron a la última subida a la Côte de Cadoudal con opciones de victoria, aunque finalmente terminaron 21.º y 24.º respectivamente.
En la Tro-Bro Léon, Nil Gimeno dio la cara por el equipo acabando 22.º a un minuto del ganador.
BURGOS BURPELLET BH
Los burgaleses contraprogramaron la 109.ª edición del Giro de Italia yendo a correr la Vuelta a Grecia, en un duelo por ver cuál de las dos civilizaciones tuvo mayor importancia en el desarrollo posterior de Europa.
En una carrera que fue de más a menos, Georgios Bouglas, ídolo local, estuvo a punto de adjudicarse la primera etapa. En las siguientes, Jesús Herrada y José Manuel Díaz fueron escalando puestos hasta llegar a Atenas dentro del top 10 final, lo que le valió al equipo violeta ser nombrado mejor conjunto de la carrera.
En Bretaña también estuvieron presentes los Morados, aunque con resultado dispar.
En la prueba del sur, el Grand Prix du Morbihan, Lorenzo Quartucci estuvo lejos de saborear las mieles del triunfo con un discreto 31.º.
En la prueba del norte, la Tro-Bro Léon, Clément Alleno, natural de Saint-Brieuc, demostró que conocía el terreno y llegó en un meritorio 15.º puesto.
EUSKALTEL EUSKADI
La Marea Naranja concentró todos los esfuerzos de la semana en su participación en la Vuelta a Grecia. Del optimismo que la presencia de Xabier Berasategi siempre genera, se pasó a la decepción por su temprano abandono. Duro golpe a las aspiraciones tanto parciales como de clasificación general.
Pero Euskaltel Euskadi nunca se rinde. Jordi López, Jonathan Lastra y Txomin Juaristi recogieron el estandarte del líder caído y dieron la cara por la escuadra en las cinco etapas restantes.
En el Pireo, Juaristi fue 11.º y Lastra 13.º.
Pudo ser mejor, sí, pero también mucho peor.

Natural de Alcalá de Henares pero afincado en Vigo desde hace 20 años, Luis López se aficionó al ciclismo jugando a las chapas. Esa pasión por las bicis nunca le ha abandonado desde entonces. Conocido en X como @ADescenso, donde se encarga de recordaros diariamente la situación del equipo Movistar en la clasificación por equipos de la UCI.