Semanario del ciclismo español: 11 al 17 de mayo

Durante todos los años de mi niñez el verano era sinónimo de Casar de Cáceres. El Casar es un pueblito situado a 10 km al norte de Cáceres capital y hoy en día famoso en todo el mundo por su queso de torta.

El Casar de Cáceres es el pueblo donde nació mi madre y donde vivían mis abuelos, tíos y primos. Para mí, sinónimo de vacaciones de verano, bicicletas, lagartijas, pozos, calor, vacas, cigüeñas, charcas, piscina y cine. Porque puede que el pueblo no llegase a 5.000 habitantes, pero tenía un cine de verano que hoy en día sería la envidia de cualquier gran ciudad.

En ese cine de verano recuerdo haber visto mis primeras películas: “E.T.”, “Loca Academia de Policía”, “Robin Hood” y, sobre todo, “Indiana Jones y el Templo Maldito”.

El Templo Maldito” se convirtió instantáneamente en la película favorita de mi corta vida. Se me quedó grabada a fuego y estuve años deseando volverla a ver. Los más jóvenes que hayan crecido con internet formando parte de sus vidas no creo que lleguen a entender lo que suponía esperar años para poder ver una película en la televisión (sobre todo, como era mi caso, cuando no eras miembro de un videoclub).

En “Indiana Jones y el Templo Maldito” se me quedó grabada una escena. Indy sale de la mina para encontrarse a un guerrero de la secta de los adoradores de la diosa Kali. No un guerrero cualquiera, no, el guerrero más feroz de entre los guerreros feroces. Indy no pierde la calma y se lleva la mano a la cartuchera para sacar su pistola descubriendo, con horror, que la había perdido. Este momento era un guiño a otra escena que ocurría en la película “En busca del Arca Perdida”, pero como yo no la había visto, en ese momento no lo entendí.

El caso es que Indy amenaza con disparar sin tener pistola del mismo modo que Enric Mas soñaba con el podio del Giro de Italia sin tener piernas. En ambos casos, catástrofe asegurada.


MOVISTAR TEAM

En episodios anteriores del “Semanario del ciclismo español” habíamos dejado a los telefónicos abandonando Bulgaria y dirigiéndose a la Italia peninsular para proseguir con su participación en el Giro.

Tras las tres primeras jornadas búlgaras, la moral del equipo no podía ser más alta. Habían conseguido salir indemnes de las caídas y se habían visto muchas “M” en los grupos de cabeza. El 9.º puesto en la clasificación general provisional de Enric Mas unido al abandono prematuro de varios ciclistas llamados a pelear por el podio final en Roma, hacía volar la imaginación de la hinchada navarra.

Así pues, todo eran sonrisas cuando la Corsa Rosa se reanudó en Catanzaro, en plena Calabria. Y más aún cuando Orluis Aular llegó segundo ese día. Y más todavía cuando Lorenzo Milesi se coló en la fuga del día siguiente llegando cuarto a Potenza. El ánimo no decayó ni siquiera cuando Orluis se fue al suelo en la subida al Castillo Real de Nápoles en la 6.ª etapa cuando marchaba perfectamente colocado para pelear por el sprint.

Y así llegamos a la 7.ª etapa. 240 km para unir Formia, en la costa del Lazio, con el monte Blockhaus, en los Abruzos, cruzando prácticamente toda Italia de oeste a este.

El Blockhaus, la montaña más feroz entre las montañas feroces. Y Enric Mas sin pistola en la cartuchera.

El día en el que Jonas Vingegaard dio el primer paso hacia la entrada del selecto club que aúna a los ganadores de las tres Grandes Vueltas por etapas, Enric dijo adiós a todas sus aspiraciones de podio al perder casi seis minutos.

Con la pelea por la general deslizándose por la mejilla de Movistar Team como una lágrima arrastrada por la lluvia, tocaba aferrarse al plan B, la pelea por las victorias parciales. Y así parecieron entenderlo Lorenzo Milesi y Juanpe López, quienes se infiltraron en la escapada de la 8.ª etapa llegando a Fermo entre los diez mejores del día.

Se completó la primera semana subiendo al monte más alto de los Apeninos, el Corno alle Scale, en donde, en una nueva victoria de Jonas Vingegaard, Enric puso el clavo definitivo a su ataúd rosa perdiendo otros cinco minutos más y descendiendo hasta el 28.º puesto de la clasificación general.

Continuará…

Mientras todo esto ocurría en Italia, un grupo de galos resistía ferozmente a los avatares de la temporada ciclista acantonados en la siempre irredenta Bretaña Francesa. Emboscados entre dólmenes y menhires, los Jon Barrenetxea, Carlos Canal, Jefferson Cepeda, Nathnael Tesfatsion y Pelayo Sánchez esperaban su oportunidad para saquear al resto de equipos franceses y hacerse con el Tour du Finistère y con los Boucles de l’Aulne.

Imagen
@MovistarTeam

Con la siempre efectiva táctica de “Golpear y replegarse”, que tan buenos resultados le dio a la guerrilla española en la Guerra de Independencia, Movistar Team, comandado por Jon Barrenetxea, se hizo con ambas carreras. Dos nuevas victorias que elevan ya a nueve las conseguidas en la presente temporada.


CAJA RURAL – SEGUROS RGA

Los verdiblancos comenzaban la semana viajando a la Gran Llanura Magiar para participar en el Tour de Hungría. En un recorrido diseñado para la gloria de los sprinters (4 de las 5 etapas estaban reservadas para los más rápidos del pelotón), los chicos de Rubén Martínez se dedicaron en cuerpo y alma al objetivo de hacer que Fernando Gaviria inaugurase su casillero con el equipo. No pudo ser, Fernando rozó la gloria en dos ocasiones, pero en ambas Tim Merlier se interpuso en su camino.

El mejor navarro de la general fue Joan Bou, quien terminó 17.º a dos minutos de Jakob Söderqvist.

En las dos carreras bretonas, tampoco les sonrió la suerte. En el Tour du Finistère, Alex Molenaar se volvió a quedar a las puertas del triunfo al entrar medio tubular por detrás de Jon Barrenetxea. El top 10 de Fernando Barceló y Edu Prades redondeó una carrera notable.

Imagen
@CajaRural

Al día siguiente, en los Boucles de l’Aulne, la actuación fue más discreta, cambiando los top 10 por top 20: Fernando Barceló, 12.º, y Edu Prades, 20.º.


EQUIPO KERN PHARMA

Los farmacéuticos hicieron las maletas y, siguiendo las huellas de Marco Polo, acabaron a orillas del Mar Caspio, en Azerbaiyán. Hay carreras escondidas en el calendario como pequeños tesoros, joyas ocultas que apenas las descubres te dejan ciego con su brillo y esplendor. Sin duda, la Baku-Khankendi no es una de ellas.

En una sucesión de etapas a través de carreteras de cuatro carriles, los chicos de “La K” no terminaron de encontrar su golpe de pedal. Tan solo Íñigo Elósegui y Hugo Aznar asomaron la cabeza en un par de etapas. El 6.º puesto final de Urko Berrade y el 8.º de Diego Uriarte, sin poder ser considerados un mal resultado, no terminaron de dejar buen sabor de boca. Por lo menos se llevaron la alegría de ver a Íker Gómez en el podio final recogiendo el trofeo al mejor joven de la carrera.

Imagen
@KernPharma

Tampoco pueden volverse a Pamplona sacando pecho de lo ocurrido en Francia. Mikel Retegi fue el mejor tanto en el Tour du Finistère como en los Boucles de l’Aulne en unas discretísimas 23.ª y 17.ª plazas.

La nota positiva de la semana la puso Mats Wenzel. El chaval fichado de la factoría del Lidl-Trek fue segundo en la Fleche du Sud, modesta carrera por etapas en la que participó formando parte de la selección nacional de Luxemburgo.


BURGOS BURPELLET BH

¿Podríais imaginar una carrera en Azerbaiyán sin que los Morados estuvieran presentes? Yo tampoco. En la Baku-Khankendi, la Legión Extranjera burgalesa se presentó con aviesas intenciones. Al acabar las cinco etapas, habían arrasado con todo. La general se la llevó Josh Burnett, quien además se hizo con la última etapa y el equipo en su conjunto, tal y como ocurriera la semana pasada en la Vuelta a Grecia, con la clasificación de las escuadras.

Imagen
@BurgosBH

Sin duda, una muy merecida victoria para el neozelandés, quien llevaba cinco meses peleando en las fugas de cada carrera.


EUSKALTEL – EUSKADI

Los Naranjas de Euskadi se desplazaron a la única región de Europa que les puede hacer frente en lo que a pasión ciclista se refiere, a la Bretaña. Allí donde haya una carrera de bicis, habrá banderas blanquinegras en las cunetas, y en el Tour du Finistère y los Boucles de l’Aulne vimos muchas.

Lástima que la pasión por “la flaca” no siempre se vea traducida en resultados. Los chicos de La Marea no cumplieron con lo que se podía esperar de ellos.

En Quimper, Martín Gotzon fue 14.º y Xabier Berasategi 15.º. En Châteaulin, Martín Gotzon volvió a dar la cara por el equipo acabando el 25.º.

Vendrán más carreras y seguro volveremos a las dulces tierras armoricanas.

Hola 👋

Regístrate para recibir todo nuestro contenido en tu correo electronico

¡No hacemos spam! Lee nuestra política de privacidad para obtener más información.