La llegada a Pamplona del Tour de 1996 parecía el final. Un Miguel Indurain impotente y sin fuerzas, como nunca antes habíamos visto, cedía en una llegada prevista para homenajearlo, al lado de su casa.
Pero lo que era desazón y tristeza tornaba en esperanza en la contrarreloj final en Saint-Émilion, en la que solo un joven y descomunal alemán le batía. Indurain era muy superior al resto de rivales, y esto abría una puerta a la esperanza para los próximos JJ. OO. de Atlanta y más cuando se conocía que Jan Ullrich no iba a ir.
Se planteaba un reto bonito, y que podía sonar a colofón a toda una carrera para Indurain. Y, por si era poco para el ciclismo español, teníamos también en Abraham Olano a un firme candidato a medalla. Era esta contrarreloj de Atlanta, de una longitud de unos 52 km, con cuatro vueltas a un circuito de poco más de 13 km, revirado y ondulado.
Con todos los especialistas en liza (Rominger, Zülle, Berzin, Olano, Boardman e Indurain), excepto Ullrich, íbamos a ver una contrarreloj muy emocionante en el top 3. Las primeras referencias apuntaban a una sorpresa negativa en las esperanzas por el oro, ante un Boardman que volaba. Quedaba claro, por otro lado, que Berzin o el ganador del Tour, Rijs, no iban a contar.
Y ya al paso por la primera vuelta, las referencias dejaban claro que la lucha por las medallas iba a ser cosa de tres, salvo hundimiento que hiciera que Maurizio Fondriest pudiera colarse en la pelea. Boardman seguía sin ceder, aunque Indurain ya parecía ceder menos, y Olano se colocaba segundo.
Poco a poco, las referencias de Boardman respecto a Indurain se acortaban, pasando la segunda vuelta con solo 3 segundos sobre el navarro, mientras Olano, tercero, mantenía las diferencias. Sería en la referencia de las 2,5 vueltas cuando Indurain ya se colocaba primero, remontando a Boardman.

Emoción a raudales en una crono con pocas diferencias, en la que parecía que poco a poco Indurain volaba hacia el oro y en la que Olano iba a tener que esperar a la última vuelta —a los últimos 6 km, en particular— para hacerse con la plata, con un Boardman que se venía abajo, aunque conservaba el bronce. Oro y plata, como en la contrarreloj de Duitama del Mundial del 95. Éxito para una delegación española que no estaba teniendo unos JJ. OO. muy positivos.
Clasificación
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Miguel Indurain — 1 h 04 min 05 s
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Abraham Olano — 1 h 04 min 17 s
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Chris Boardman — 1 h 04 min 36 s
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Maurizio Fondriest — 1 h 05 min 01 s
Triunfo que iba a ser el último de Miguel Indurain. Después vendría cómo el navarro era obligado a participar en la Vuelta a España, previa participación en la Vuelta a Burgos. Una Vuelta en la que abandonaba camino de los Lagos de Covadonga.
Meses después, en enero, el mejor ciclista y uno de los mejores deportistas españoles de la historia decía adiós. Se retiraba. Se nos iba un campeón humilde y caballero, un dominador como pocas veces hemos tenido y todo con aquel último y sufrido triunfo en tierras americanas, en Atlanta.
Hace poco más de 30 años… ¿Quién le iba a decir a Miguel que su disciplina contra el reloj iba a estar hoy día bajo mínimos? Él, que la elevó en el ciclismo como nunca antes. Pero bueno, esa es otra historia que será contada en otro momento.
Gracias por tanto, Miguel.

De Sevilla, Pedro García Redondo es una auténtica referencia en cuanto a historia del ciclismo se refiere. Una auténtica enciclopedia de la historia ciclista, es toda una autoridad en la materia, siendo uno de los historiadores de ciclismo más certeros y respetados. Ahora dirige la sección histórica en Le Puncheur, además de escribir artículos que nos hacen viajar a épocas pasadas y revivir las gestas de ciclistas que ya no están en activo.