Mencionar el nombre de Carlos Verona Quintanilla nunca provoca indiferencia, ya que es uno de esos corredores que siempre se muestran sinceros. De los que no se muerden la lengua. Y, para bien o para mal, eso siempre provoca que se hable de él. Hay quien en pleno 2024 todavía pone en duda la calidad de Carlos. Siempre se han discutido sus méritos desde su llegada al profesionalismo. Un ejemplo: llegó a soportar la acusación de pagar por correr en Burgos cuando fichó con tan solo 18 años (cosa que se acabó desmintiendo). Pero la realidad nos demuestra lo contrario, y es que a sus 31 años ya posee en sus piernas 13 grandes vueltas, de las cuales ha finalizado 12. Y ha disputado 14 clásicas, habiendo finalizado todas ellas.
Puede parecer un dato banal, pero no muchos corredores pueden presumir de estos números a la hora de llegar a la meta, y es el claro ejemplo de cómo se debe dignificar el deporte, la profesión de ciclista y la labor del gregario incansable, en la que Carlos siempre ha destacado.
Este último año el nombre de Carlos ha sido noticia desde que se empezó a rumorear su salida de Movistar. Primero rumbo a Ineos, cosa que no acabó dándose, y posteriormente a Lidl-Trek. Lo cual sí que acabó fructificando y es por lo que a partir de este año lo veremos con el variopinto maillot del equipo americano. No es casualidad este fichaje, ya que como decíamos anteriormente, Verona siempre ha destacado por su gran labor trabajando para el equipo siendo uno de los mejores gregarios.
Estos últimos 5 años con Movistar Team solía ser un fijo en las grandes vueltas de 3 semanas y siempre ha sido ese último acompañante cuando la carretera empezaba a sumar desnivel. Su condición física cenceña junto con su ya probada resistencia le convertían en un gran fondista, siendo un punto a favor para que siempre que sus líderes lo necesitasen, estuviera allí.

Hubo un momento, en 2022, en el que Carlos parecía estar dando un salto de calidad importante, ganando su primera etapa como profesional en toda una prueba WT como el Critérium du Dauphiné. También siendo líder del equipo en pruebas como UAE Tour, Catalunya y Romandía, pruebas en las que luchó por el top 10. Ese año, el madrileño estuvo muy cerca de los grandes escaladores del momento en La Vuelta y especialmente en el Tour, donde se le vio con los mejores en Galibier y Alpe d´Huez. Era el año de la retirada de Alejandro Valverde. También el año de las tres caídas de Enric Mas, y parecía que quedaba libre el hueco de colíder del equipo. Las redes sociales empezaban a hablar de dar más responsabilidad y libertad al corredor. E incluso un sector de la afición pedía que compartiera galones con el mallorquín.
Una vez llegó el 2023 parecía que le costaba entrar en carrera. Se le dio libertad y fue al Giro en lugar de al Tour. En el Giro, la carrera que debería adaptarse a sus condiciones especialmente por su abrupta montaña, no se vio al corredor de antaño. En aquel momento ya se rumoreaba que saldría del equipo telefónico. Y no se sabe si esto pudo influir para no tener la cabeza 100% centrada en competir, o si se debió al cambio de calendario.
Lo cierto es que nos quedamos con ganas de ver al Carlos que debería haber aprovechado el momento para echarse el equipo a la espalda. Cierto es que siguió cumpliendo su función con creces aunque ya no era lo mismo, algo pasaba. Al final todo suma, y tiene cierta lógica que todas estas circunstancias externas afecten al deportista. Y lo que es seguro es que no era el ciclista que años atrás había demostrado.
La gota que parecía colmar el vaso fue su no inclusión a pocos días de empezar La Vuelta en el 8 del equipo. Se dijo que podría tratarse de un castigo por no haber renovado, el morbo estaba ahí. Pero enseguida el propio deportista lo desmintió con la elegancia que le caracteriza, confirmando que sufría un problema físico y esto hizo que el equipo optara, por precaución, por dejarlo fuera. Parece que el corredor se marchase un poco por la puerta de atrás tanto por las formas. Las cuales han sido criticadas por algún fanático del equipo navarro, como por su rendimiento más reciente. Pero no olvidemos que no deja de ser un corredor de 31 años que puede que sus resultados en 2023 sean algo puntual y lo veamos renacer como un Carlos 2.0.

En Lidl-Trek le esperan corredores como Mads Pedersen, que ha empezado 2024 ganando todo lo que ha corrido. Y demostrando que este año olímpico va a por todas. Es el líder claro para las grandes clásicas y el «corredor franquicia» si nos vamos a términos más americanos. Además, el recién incorporado Jonathan Milan parece que será dueño y señor de las volatas. Sumémosle un trio que debe ser la punta de lanza en Grandes Vueltas como son Tao Geoghegan Hart, recientemente fichado de Ineos como corredor para la generales. Y los ya conocidos Mattias Skjelmose y Giulio Ciccone.
A ellos podemos añadir varios nombres destacables. Gente como Andrea Bagioli, Tom Skujins, Sam Oomen, Thibau Nys o Quinn Simmons, que ya han demostrado que están un peldaño por detrás. Pero que a nada que exploten van a dar muchas alegrías a los de la marca del supermercado. Por último, y no menos importante, allí se encontrará con su compatriota, el sevillano Juanpe López, quien puede aprender bastante de Carlos. Ya que ambos son corredores de características muy similares y que pueden asumir un rol bastante parecido.
Se abren nuevos horizontes y objetivos para Verona. Ahora con este nuevo curso ciclista, ya en marcha, las esperanzas del corredor residen en aprovechar la falta de una referencia para las generales (Tao debería serlo, pero es una incógnita todavía). Y así gozar de la libertad suficiente, consiguiendo una victoria de etapa en alguna de las tres Grandes Vueltas. Con las opciones que tendrá, quién sabe si puede que volvamos a ver la mejor versión de Carlos y este año sea el de su explosión definitiva como algo más que un gregario. Si por el contrario se queda todo en una quimera y estamos hablando por encima de las posibilidades del madrileño, no tenemos duda alguna de que Lidl-Trek se lleva a uno de los mejores corredores en equipo del mundo. La carretera le pondrá en su sitio.
Fotos: Carlos Verona / Lidl Trek

Alberto Rodríguez «Carreritas» aterrizó en Le Puncheur para escribir sobre ciclismo y a los pocos meses fue nombrado director de contenido de este proyecto. Actualmente, compagina esta labor con la de colaborador en el podcast de El Maillot. Antes de llegar aquí, dirigió otro rincón de atletismo «DesdeLosTacos». En lo deportivo se dedica a la marcha atlética, pero es un apasionado del ciclismo desde que tiene uso de razón. Este Toledano viene a darnos su punto de vista siempre desde el lado mas objetivo posible.