Reflexiones sobre el fichaje de Markel Beloki por EF

Markel Beloki, uno de los corredores más prometedores de la escena juvenil en lo que al ciclismo español se refiere, ha saltado al primer plano de la actualidad debido a la confirmación del interés de fichaje por un equipo World Tour como el estadounidense Education First. El acuerdo, aún por confirmar a espera de los últimos flecos, parece que tendrá duración por tres temporadas y que los planes serán bastante progresivos, esperando en primer lugar una buena adaptación a la categoría, algo que es fundamental para después ir construyendo el gran ciclista que parece llegará a ser.

Como los lectores pueden imaginar, se trata del hijo de Joseba Beloki, ex ciclista de equipos tan importantes como ONCE o Festina. A sus 18 años pasará de la categoría juvenil a la élite del ciclismo. Un paso que se está convirtiendo en habitual, como ya hemos visto en casos bien conocidos como los de Tadej Pogačar, Juan Ayuso o Carlos Rodríguez, todos ellos triunfantes en el World Tour después de una trayectoria bastante prometedora en categorías inferiores. El eterno debate sobre la omisión de pasos intermedios encima de la mesa una vez más.

Se ha comentado que es una lástima que, dada la situación del ciclismo español, el corredor alavés haya tenido que dar el salto a una estructura americana. No deja de ser cierto, pero no es el fin del mundo. Es más, tiene muchas ventajas para ayudar al crecimiento personal y profesional del ciclista. La alternativa sería firmar por un equipo del Pro Series, que le daría un buen salto intermedio, no cabe duda, pero tardaría en ser un habitual del calendario World Tour, que, teniendo la posibilidad, es un objetivo más apropiado para una gran promesa como Markel.

La única opción española hubiese sido Movistar, pero no parece que los ejemplos recientes animen a fichar por el conjunto telefónico con planes de crecer. Por ello, lo menos alejado a un clima demasiado diferente es un equipo como éste, con la columna vertebral hispana y espacio sobrado para ir creciendo poco a poco. Alejado del clima de tensión que puede perseguirle una vez compita en un equipo de España, la prioridad en su caso debe ser aprender el oficio. Y en EF tiene buenos mentores. Tampoco quiere decir que vaya a emplear toda su carrera con los de Jonathan Vaughters.

El mejor ejemplo que habrá encontrado es su propio padre. Joseba Beloki se lanzó a la aventura del Festina en el año 2000, después de haber crecido en el Euskaltel Euskadi. Visto en perspectiva, permanecer en la escuadra vasca no hubiese sido una mala opción. Pero de ese modo pudo emplear un año en correr como líder, ganarse el puesto y después firmar por un equipo top español que de otro modo a lo mejor no le hubiese dado la oportunidad. Al haber triunfado, y para eso hay que tener en primer lugar espacio, las puertas de casa se abren más fácilmente.

Otro ejemplo claro es el de Juan Ayuso y Carlos Rodríguez. El primero continúa en la estructura del UAE ganando peso y experiencia a base de competir en carreras de primer nivel. Ya anduvo cerca de ganar un Tour de Suiza y subió al podio de la Vuelta a España, casi nada. El segundo está entre quedarse en su equipo, el Ineos Grenadiers, en el que ha crecido de forma exponencial y ha explotado en la élite, y el Movistar. Después de varios años en un equipo foráneo, el granadino puede elegir la opción de regresar a España con un bagaje que le permita poner sus galones encima de la mesa.

Qué decir de Óscar Freire o Juan Antonio Flecha. O Carlos Sastre, quien dejó la ONCE para irse al arriesgado proyecto del CSC con el que terminó por ganar el Tour de Francia. Lo que sí se debe tener meridianamente claro es que Markel Beloki no es Ayuso, no es Carlos, no es Sastre. Por tanto, las comparaciones serán odiosas y lo que el vasco logre. O deje de lograr llegará de una forma distinta a como mucha gente pueda esperar. Él es un escalador de resistencia y seguirá quizá un camino lento y progresivo. O no. Lo veremos. Paciencia, suerte, trabajo duro y a por todas, Beloki.

Foto de portada: RFEC