El Grupo Eulen-Amenabar echa a rodar

Son las 19:01 del viernes 13 de marzo y se acaba de dar inicio al acto de presentación de Eulen-Amenábar en el acuario de San Sebastián. No es el escenario que uno esperaría para un evento de estas características pero si se unen puntos uno puede darle sentido y zambullirse en la idea de que el Jira Bira sigue nadando mientras que a su alrededor otras criaturas más grandes centran la atención. Quizás soy yo con una sobredosis de romanticismo. Es posible que la única metáfora venga de los tonos celestes del maillot y el aroma a mar que se respira por la capital guipuzcoana.

En lo relativo a la carretera, podríamos seguir con la analogía del océano para decir que encaran 2026 lejos de los flashes que se llevan las ballenas y delfines que se alzan en la superficie pero con los dientes afilados para saltar a por aquellos peces que se muestren débiles. El nivel de competitividad del ciclismo amateur bien podría ser el más cruel de los ecosistemas del mundo animal y solo el hecho de plantearse mirar a los ojos a los más grandes de la cadena alimenticia es un éxito. Aunque desde el equipo prefieran la tranquilidad del fondo marino, la humilde opinión de quien escribe coloca la plantilla actual entre las más estimulantes del ciclismo nacional.

Por muchas cosas que cambien, Eulen siempre será sinónimo de desarrollo a fuego lento de ciclismo vasco. Encabezados por el deseado (pero no cazado) Igor Iriarte, la cuadrilla que forman junto a él Unax Betelu, Asier Arteaga y Unai Zurita merece mención. Este último, procedente del Miribilla, se ha centrado tarde en la carretera y las referencias que se tienen de él son buenas.

No son vascos con ocho apellidos pero se puede adoptar a los tres franceses: Mateo Vierge, Quentin Ospital y Lohann Vulliez. Los dos primeros son más experimentados mientras que Lohann afronta la que es apenas su segunda temporada sub23. El lector puede esperar encontrarse de forma habitual con Mateo Vierge en las hojas de resultados de las carreras más duras del calendario. Mención especial también para el neerlandés Sam Koop, que bien podría contarse como francés. Él es el único de los debutantes en esta plantilla tras una trayectoria junior al más alto nivel nacional español.

Por supuesto, no puede olvidarse uno de Marc Torres. Este ibicenco de último año sub23 procedente del Cortizo llega como vigente ganador de la Vuelta al Bidasoa para elevar el techo de la escuadra guipuzcoana.

Y, aunque en un acuario sería aburrido ir buscando peces divertidos y encontrar salmones, ha resultado que yo he visto a dos muy grandes en el escenario. Los noruegos Vetle Eskedal y Magnus Wæhre ponen la nota exótica a la plantilla de Eulen-Amenábar. Ambos tienen experiencia a nivel UCI (Wæhre viene del Coop) y serán dos nombres a seguir muy de cerca durante la temporada. Lo digo ya y responderé ante ello: Vetle Eskedal es uno de los máximos favoritos a la victoria en el Trofeo Balenciaga.

En cuanto a la más exitosa de las plantillas del Jira Bira, la femenina, tuvo protagonismo la recientemente retirada Ane Santesteban con un vídeo de la protagonista y un premio conmemorativo entregado a su padre, Nico, por su también extensa trayectoria.

La continuidad de Maite Urteaga es, de forma evidente, la razón principal por la que Eulen-Amenabar aspira a todo. La recientemente proclamada campeona de Euskadi ha demostrado un ascenso exponencial desde que empezó a dedicarse al ciclismo hace apenas 2 temporadas y su paso a un equipo UCI es cuestión de tiempo. Junto a ella, Aroa Gorostiza y una revitalizada Claudia San Justo forman una tricefalia difícil de igualar a este nivel.

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