Cicloturismo: Pico del Inglés, lo más duro al norte de Tenerife (Canarias)

Estamos en un entramado de carreteras y montañas que cubre el extremo norte de la isla de Tenerife, en las islas Canarias. Para despistados, estamos en los alrededores de Santa Cruz, capital de la isla. Salimos de la ciudad por la costa, dirección norte. Pasamos por los muelles, el Club Náutico y entre polígonos vamos acercándonos a la localidad de San Andrés. Si seguimos la TF-11 (TF-12 a partir del pueblo), dejaremos a mano derecha la playa de Las Teresitas, bastante recomendable para un chapuzón. Ahí empezará la gloria o el calvario, según se mire. Empezamos a subir, a prácticamente cero metros sobre el nivel del mar.

En algún cartel aparece la indicación Taganana. Si es así, vas por el camino correcto. Vamos remontando el Barranco de las Huertas poco a poco. La pendiente se va a establecer entre el seis y el siete por ciento, salvo algunos centenares de metros donde la rampa permitirá un leve descanso. Durante 12 kilómetros, el puerto será bastante constante, nos ubicaremos ya a unos 720 metros de altitud (y de altura), y habremos superado una primera mitad entre curveo constante para pasar a una segunda de herraduras y un trazado y unas vistas absolutamente espectaculares.

Iremos dejando el mar bien atrás, ya casi perdido en nuestro horizonte, a nuestra espalda. Desde la parte alta podemos ver, ya que el trazado carece de arbolado en gran parte de él, cómo la carretera va recorriendo los pliegues del paisaje y cómo se encarama a rocas para superarlas y conformar un puerto absolutamente bello y que merece la pena. Pasaremos de largo del desvío a Taganana, a mano derecha, y seguiremos en todo momento hacia La Laguna. Sí, estamos dando toda la vuelta a esta montaña a través de esta serpenteante y vertiginosa carretera.

Llegamos al cruce del Bailadero. En breve encontraremos un mirador en lo alto de una piedra con los escalones esculpidos en ella que permite ver la costa opuesta. También se ven carreteras que no querremos coger, ya que parecen de gran pendiente y dejaremos para una próxima ocasión. Pasamos la zona más dura de la subida, con alguna rampa al 11% y una zona precedida por un pequeño descenso que no permite descanso. Esta parte de la ruta está repleta de miradores, si bien en la anterior los miradores eran naturales con solo girar el cuello en nuestro discurrir en bicicleta.

El cactus, tan típico en la isla, nos irá acompañando. Esta vez habrá más árboles, puesto que la altitud no es exagerada (en ningún momento se tocan los 1000 metros). Pasamos junto a numerosas ventas que, llegado el caso, nos pueden servir para reponer fuerzas. Estamos en el Parque Natural de Anaga y hay posibilidad de encontrar algún animal suelto. Mucho verdor que no te esperas encontrar en la isla del Teide. Muchas rutas senderistas parten de esta parte del ascenso a Pico del Inglés. Después de un descenso de tres kilómetros, volvemos a subir en la parte final.

Llevamos ya más de 20 kilómetros desde que empezáramos en San Andrés, al nivel del mar. Recordemos que pese a los muchos cruces, seguiremos siempre dirección La Laguna hasta que un cruce hacia la izquierda nos indique que debemos desviarnos para acceder a la cima del Pico del Inglés. Cuando llegamos a ese punto, la pendiente remitirá en unos cientos de metros y el final será totalmente llano. En el cruce apenas nos quedan escasos metros para llegar a la antena y a un magnífico mirador que nos permitirá ver el mar, las montañas como si fuesen de juguete y bien al fondo el Teide dominando la isla. Ha merecido la pena.

La carretera permite bajar a La Laguna en apenas nueve kilómetros más, casi todos de descenso. Por allí la ruta es más directa, pero no tiene tanto atractivo como por los barrancos y los valles que atravesamos desde San Andrés. Hay más puertos para subir, como el mencionado de Taganana desde la costa norte. Eso sí, no esperes que los puertos hagan amigos contigo en esta zona, son todos durísimos.

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Fotos: 1001puertos.com