¿Qué pasa con Movistar y los fichajes?

De un tiempo a esta parte, el equipo Movistar se ha resentido en cuanto a bajas cada final de año y pese a que los fichajes tienen su empaque y responden a buenos ciclistas, o bien acaban por no responder a las expectativas o bien son ciclistas por hacer y con pasos por dar en cuanto a su evolución. Si tomamos la plantilla del mismo equipo en la temporada 2019, cuatro temporadas atrás, y la comparamos con la actual o con la que será el próximo año y las diferencias llaman la atención.

Si entonces los problemas venían por el exceso de líderes, en la actualidad será la ausencia de ellos (en plural) lo que destaque. Hay muy buenos ciclistas, todos lo son, que para nada es fácil llegar al World Tour y menos a una escuadra tan exigente como esta, tanto por sus objetivos como por la presión extra y la lupa que se ejerce desde fuera.

No es fácil competir en este equipo por la expectación que se genera en la prensa española. Pero ahí no vale echar balones fuera cuando se es el único conjunto en la máxima categoría y se supone que la representación institucional del ciclismo español en las mejores carreras. Todo se magnificará, tanto la victoria como la derrota, está claro. Celebrar con tanto entusiasmo en redes sociales un tercer puesto de Aranburu en una carrera bastante menor del calendario World Tour lo dice todo. La comunicación debe ser consciente del punto en el que se está, y con perspectiva.

Corredor que destaca a un nivel top, corredor que termina por salir. El comentario y la creencia general es que el ciclista que ficha por este equipo no mejora su rendimiento, y eso es cierto a medias, porque hay casos de todo tipo y clase. No ha empeorado Oier Lazkano, por ejemplo, que está empezando a explotar. Otros no han terminado de tener la oportunidad en carreras o calendarios que venían disfrutando en otras escuadras. La forma de correr es bien diferente, como estará viviendo Ruben Guerreiro, todo un combativo que ha recalado en un hogar famoso por una mentalidad bastante conservadora.

Marc Soler, Mikel Landa, Richard Carapaz, Alejandro Valverde y Nairo Quintana llegaron a coincidir en la plantilla. Sus importantes victorias han reportado los mejores días a la marca Movistar, pero poco a poco han ido saliendo, hasta alcanzar un momento de ausencia total de referentes. El único que se aproxima a esa idea es Enric Mas, que ha dado a sus directores dos segundos puestos en la Vuelta y dos victorias en el total de sus tres temporadas de azul. Bagaje un tanto escaso. Con la retirada de Valverde, se perdió un capitán que ocultaba mucho viento mediático. En 2024 serán Jorgenson y Verona dos de las bajas más significativas, aunque no las únicas, ni mucho menos.

El problema viene más por los corredores que se escapan al único conjunto español, que debería ser el destino soñado de cualquier  joven ciclista con origen en España por ser una puerta muy evidente al World Tour. Pero los grandes valores eligen otras opciones, como es el caso de Raúl García Pierna, que valoró corresponder al interés de Movistar y que finalmente ha firmado con Arkea B&B. Por no hablar de la operación fallida por Carlos Rodríguez, que ni existiendo un preacuerdo firmado va a recalar en sus filas. Azparren, del Euskaltel, se marcha al ambicioso proyecto del Q36.5. Otro joven talento que evita fichar por los telefónicos.

La pregunta que cabe hacerse es qué está pasando ahí, cuáles son las motivaciones que llevan a estos corredores a elegir otras opciones. Y es una lástima, porque bien podría haberse construido un armazón importante para ser de verdad la referencia verdadera y el faro que aglutinase la mayor parte del talento para representar el ciclismo español por todo el mundo. En cambio, no se sabe si la falta de decisión, si la falta de claridad en las instrucciones, si la mala prensa que tiene entre un alto porcentaje de aficionados o la forma que tienen de vender sus actuaciones en la prensa o las redes sociales les ha hecho daño a través de estas consecuencias.

Que un líder y corredor reputado como Enric Mas aparezca en Marca diciendo que es más importante «ser tercero en el podio que ganar en el Angliru» o que no harán que los Jumbo «se lleven mal y se compliquen la vida» son declaraciones que no hacen ganar aficionados de su lado. Los mensajes que se perciben de forma directa y los que se intuyen provocan ese cada vez más mayor distanciamiento con la gente, que les ve como un grupo con una mentalidad bastante conservadora y alejada de los postulados que generan la épica que tanto gusta. O al menos el intento.

La serie ya extinta y finalizada que nos mostraba sus entresijos a través de Netflix tampoco ha ayudado a generar buenas críticas hacia Team Movistar, ya que sus polémicas internas confirman lo que se intuía, que era un grupo de grandes ciclistas confundidos, sin un rumbo claro y presos de decisiones cuanto menos cuestionables. Ver a los directores criticar de forma directa a sus ciclistas como en el episodio del enfado de Marc Soler en Andorra por tener que esperar a Nairo Quintana y renunciar así a sus opciones en la etapa. O llamando a sus ciclistas «equipo de verano».

O que las instrucciones de sus directores hagan que sus ciclistas pierdan las opciones de victoria, como con Einer Rubio en el Giro de Italia («deja que otros vayan a por De Gendt») o con Carlos Verona en el Tour. Casi siempre a la expectativa, casi siempre con el miedo a ganar que tan poco gusta. Cuando lo han dejado a un lado y han empezado a funcionar a la altura de su calidad, que es mucha, las críticas se han desvanecido.

El Giro y la Vuelta de 2019 fueron buenos ejemplos. El equipo corrió ambas con bastante buen tino y se llevó el primer y cuarto lugar de la italiana y el segundo y cuarto puesto de la española. La entidad de la plantilla era bien diferente, claro. Cuando el caos y el desastre aparecen, como en la subida a Val Thorens del Tour de esa misma temporada, las críticas afloran, como es lógico.

Lo que no se puede pretender es que todos debamos aplaudir una actuación ciclista que no responde a las expectativas o que no responde a ninguna lógica. Cuando esta etapa del Tour 2019, con Valverde, Landa, Soler y Quintana haciendo la guerra por su cuenta, apareció en el documental y se vieron los entresijos de las decisiones de ese día, la opinión no puede ser positiva en ningún caso. La imagen que se proyecta es un tanto cuestionable.

Que un ex ciclista tan influyente en la opinión pública como Alberto Contador, que evitó en activo formar parte de Movistar, declare que «la renovación de Carlos Rodríguez por Ineos es una buena noticia para el ciclismo español» es bastante elocuente. Que corredores como Ion Izagirre, Jesús Herrada o tantos otros estén triunfando lejos de sus filas tras haber pasado por ellas ofrece un interesante debate sobre qué parecen evitar los ciclistas, de qué parecen huir. Terminar en malos términos con uno de sus ex directores (Arrieta) cuando es padre de una de las joyas del ciclismo español tampoco parece una gestión recomendable.

La respuesta a todas estas cuestiones por parte de personas afines a él suele incidir en la culpa de los mensajeros y en la necesidad de un apoyo incondicional al único equipo español en el World Tour. En lugar de plantearse qué se está haciendo mal o reconocer los errores con la boca pequeña para seguir haciendo exactamente lo mismo que les ha traído hasta aquí. En la versión femenina ha salvado que Van Vleuten ha sido una de las mejores ciclistas de la historia, pero tras su retirada veremos también cómo se gestiona esa facción del equipo y qué resultados se obtienen. Por lo pronto, tienen un problema parecido.

Los resultados no son para tirar cohetes, tampoco la actitud que se desprende lo es. Y el hecho de que muchos ciclistas que podrían estar en el radar o que lo han estado terminan fichando por otros equipos es una cuestión que merecería un análisis interno profundo y sincero. Vamos a ver qué pasa con las renovaciones de cara a 2024, ya que sólo ocho ciclistas parecen tener contrato, al menos que haya trascendido. Ya se rumorea con la confirmación de alguna marcha más. Cuando acabe la temporada sabremos más. O no.

Fotos: Getty Sport / Movistar