El duelo entre Roberto Heras e Isidro Nozal en Abantos (Vuelta 2003)

Mucha gente recuerda a Isidro Nozal y la remontada de Roberto Heras hace ya 20 años. No fue la mejor edición de la Vuelta por su participación, la verdad. Joseba Beloki se acababa de destrozar medio esqueleto contra el suelo de aquella bajada criminal del Tour 2003. Iban Mayo y Haimar Zubeldia se ausentaron sin mucha explicación, aunque entre homenajes y con la temporada ya cumplida, descansaron, y con algún otro como Ángel Casero fuera de forma. Lo que se preveía como un duelo entre Igor González de Galdeano y el escalador salmantino acabó siendo un duelo de este último y un sorprendente Isidro Nozal.

El cántabro se había aupado al liderato con una escapada camino de Burgos. La ventaja no fue excesiva, pero le dio alas en la contrarreloj de Zaragoza, donde arrasó, y afrontó los Pirineos con una fuerza extraordinaria. El escalador del US Postal acudía con un equipo mejor que otras ocasiones, con Floyd Landis, Manuel Beltrán y Chechu Rubiera como apoyos de lujo. Sus ataques no terminaron de surtir efecto y se alcanzó la crono de Albacete con el duelo en ciernes. Nozal volvió a destrozar a sus rivales, y Heras firmó una contrarreloj espectacular para ser un escalador.

El paso por Andalucía se cumplía con dos etapas unipuerto made in Vuelta a La Pandera y Sierra Nevada por la carretera fácil. Minuto a minuto, Heras fue recortando distancias, pero eran cinco los minutos que debía recortar en un recorrido que no era especialmente montañoso. Sí explosivo, y de haber mantenido el nivel del cántabro, Roberto no hubiese ganado la Vuelta ni en el mejor de sus sueños. Llegó la Sierra y en Navacerrada la ofensiva fue de cajón, con una escapada que incluía a Floyd Landis y Heras que no perdonó en la subida. Ambos se reunieron en la cima y se lanzaron hacia la meta de Collado Villalba.

1’55» era la renta que el ciclista de la ONCE iba a defender ante Roberto Heras. Se trata de una cronoescalada de apenas 11 kilómetros y zonas muy exigentes. Nada más salir, esas rampas de La Cañada Nueva, con puntas cercanas al 30%. Una barbaridad que pesó a Nozal y benefició a un escalador ligero y en forma como el de Béjar, que superó al antiguo líder por medio minuto en la clasificación general final. No fue un buen día para la ONCE, con Igor perdiendo su plaza de podio en favor de un jovencísimo Alejandro Valverde, que se llevó dos etapas en esa edición.

Roberto Heras ganaría así su segunda Vuelta tras haber perdido la anterior en la última contrarreloj, celebrada el último día de carrera con meta en el Santiago Bernabéu. Con esta victoria se resarciría un tanto de esos malos recuerdos y comenzó ahí una serie de ediciones ganadas que le ubicarían a la cabeza de ganadores en la historia de la Vuelta a España y que aún perdura. Todo comenzó ahí, en esa subida a Abantos que tan sólo regresaría a escena en 2004 como puerto de paso camino de Collado Villalba y en 2007 con meta de una etapa que fue a parar al ovetense Samuel Sánchez y que terminó de coronar a Denis Menchov.

El mal estado de la carretera ya no hace viable el ascenso en competición ni casi en bicicleta de carretera. Y no tiene visos de cambiar, por lo que esta aventura de Heras en 2003 podría ser el último gran episodio del Alto de Abantos, que vivió un periodo de corto de existencia en la Vuelta, con un par de inclusiones en los finales de la década de los 80 y esas cuatro ascensiones como final de etapa entre 1999 y 2007.

Foto de portada: EFE