Iván Romeo (Movistar): ¿qué clase de corredor puede llegar a ser?

Mes de enero. Empieza la segunda temporada de Iván Romeo en el profesionalismo. En consecuencia, el segundo año también de Iván Romeo en Movistar. El vallisoletano no solo ha arrancado bien 2024, en buena forma, sino que ha mutado a un corredor que se encuentra en un escalón superior al que se marchó de vacaciones en 2023. Si se clasificó 25º en la general final del Tour de l’Avenir, considerado un buen resultado entonces, ahora se está aproximando a esa posición en la categoría élite. Y todo con varios capos del ciclismo internacional en liza. Los top ten brillaron por su ausencia en la temporada de su debut. Y es normal, no todos los ciclistas van a ganar el Tour a la primera.

El ya no neoprofesional español ha defendido siempre su predilección por las carreras de un día. El pavés mejor que la alta montaña, Roubaix antes que un Giro de Italia, aunque llegado el punto, como han demostrado los monstruos que dominan el ciclismo en la actualidad, una cosa no quita la otra. Romeo tiene gran estatura, es un rodador más que solvente y tiene mucho sentido que tanto él mismo como su equipo quieran orientar el tiro en esa dirección. El (bendito) problema es la evolución del ciclista, que está superando barreras día tras día.

4 top ten en apenas 18 días de competición. Un bagaje prometedor para un ciclista de 20 años. Mucho más esperanzador que los resultados es el cómo. Se observa a un ciclista más seguro, con mucho aplomo, como si llevase toda una vida en la profesión. Ese oficio, bien aprendido de los fuera de serie con los que ha compartido autobús, lucha contra los sectores más críticos al paso de juniors directamente al profesionalismo. Humildad en cada declaración, pies al suelo: el espíritu perfecto para crecer dentro de cualquier deporte profesional. Verle entre los diez primeros de AlUla Tour o en la etapa reina de la Challenge de Mallorca da esperanzas de ver al gran ciclista que lleva dentro. Del que cada vez existen más certezas.

Esos indicadores, en etapas donde la fase de ascensión ha tenido el mayor peso, apuntan hacia el Movistar Iván Romeo como un corredor que también se puede desempeñar en ese terreno. Al menos y por el momento en la media montaña, en los finales duros y empinados. Escenarios, por otra parte, donde se juegan muchas victorias en pruebas de un día o de varios. Movistar ha abierto una sucursal de peleones en clásicas, es cierto. Pero la aún mentalidad predominante tira más de la cuerda hacia el lado de vueltas de tres semanas. Algo inconsciente, que sucede por mera inercia en esta estructura. Lazkano también ha sido víctima de esa obcecación por el ciclismo por etapas. Aún así, parece que 2024 ha traído más apertura y agresividad en la búsqueda de más horizontes, como las victorias parciales. No todo van a ser puntos.

El tipo de corredor que Iván Romeo puede llegar a ser lo dirá el tiempo, está claro. Pero un rodador capaz de mantener el tipo con bastante dignidad ante los uphill finishers en AlUla Tour o batirse en duelos con ciclistas mucho más experimentados y aptos que él para lucir en ese terreno. Síntomas de que puede haber evolución en esos aspectos. Lo que nos llevaría a incluir más colores en la paleta que Romeo está dispuesto a presentar en sociedad. Es difícil pensar que el español se enfrente en un cara a cara ante Tadej Pogačar o Mathieu Van der Poel en un muro del Tour de Flandes. Pero sí puede batirse con los mortales y, por qué no, compensar esa supuesto desventaja.

En la casa que vio nacer a Induráin, todo es posible. Será complicado que el pucelano acabe desarrollando los mismos fuertes que tenía el navarro. Pero tampoco sería descartable que un corredor tan joven y con tanto talento empiece a evolucionar en un camino que nadie, hasta ahora, se haya planteado con él. Existen dudas sobre el debut en una gran vuelta. Es probable que, de producirse, tenga lugar en la Vuelta a España. Aunque también existe la opción de que dicho debut se retrase hasta 2025. El cuidado de los pasos que el joven necesita dar en su formación pesará más que la necesidad del equipo. A quien, por cierto, no vendría nada mal un ciclista de las prestaciones de Iván Romeo toda vez que gente como Erviti ya no están en la plantilla de Movistar.

Fotos: Getty / Movistar