Hace unos días se celebró la Vuelta a Asturias, que este año, con motivo de su centenario, contó con cuatro etapas, una más que en los últimos años. El recorrido fue interesante, tras varios años repitiendo las mismas etapas, y el paisaje, como siempre, fue disfrutable, a lo que se sumó el buen tiempo.
Todo eso suena muy bien y parecen los ingredientes perfectos para una buena participación, una carrera interesante y, en definitiva, para que la Vuelta se considere un éxito. Pero con esta carrera sucede algo impensable en pleno 2025 y que no ocurre en ninguna otra prueba UCI en España: no hay televisión ni retransmisión en directo.
Sin TV ni streaming, como reconocía ayer su directora, Cristina Mendo, en una entrevista, la participación cae en picado. A los equipos no les interesa correr si su marca no se va a ver en ningún sitio ni obtienen un retorno publicitario. Eso mismo afecta a los posibles patrocinadores de la carrera y a quienes podrían estar interesados en albergar una salida o una meta.
Esto provoca que tengamos que ver equipos desconocidos incluso para los aficionados más dedicados, como el Mentorise Team CNN rumano, que apenas compite fuera de Rumanía y ni siquiera cuenta con puntos UCI, o el EuroCyclingTrips de Guam, equipos que a duras penas consiguen terminar las etapas.
Por si fuera poco, a la falta de televisión se suma el descuido absoluto por parte de la organización en sus redes sociales. El día en que empezaba la carrera, en su biografía de Twitter aún figuraban las fechas, etapas y número de edición de 2024. Era de esperar que, en una carrera sin imágenes en directo, hubiese una buena cobertura a través de redes o incluso con la ayuda de PCS para poder seguir la carrera, cosa que tampoco ocurrió.
En la primera etapa, habiendo pasado más de media hora desde la llegada del ganador, Steff Cras, aún no había ningún tipo de comunicación oficial por parte de la organización sobre quién había ganado. Lo poco que se sabía era por aficionados allí presentes.

Resulta “curioso” que, el mismo día en que una prueba UCI como la Vuelta a Asturias tiene que ser seguida a través de las publicaciones de aficionados en redes sociales, puedas ver el GP El Baruco, una carrera junior, con una excelente realización, varias motos y comentaristas.
Más curioso aún resulta esto cuando, en noviembre de 2024, un artículo publicado por La Voz de Asturias aseguraba que la gran novedad de este año sería la TV en directo, algo que, el día de la presentación (10 de abril de 2025), confirmaba la Televisión Pública Asturiana (TPA). La gran pregunta es: ¿qué pudo pasar en 14 días para pasar de tener televisión en todas las etapas a emitir solo un resumen de 20 minutos a las 10 de la noche en una cadena regional?
Por parte de la organización, ninguna explicación, simplemente silencio. Ayer, nuevas promesas para el año que viene: promesa de mantener las cuatro etapas (la etapa adicional fue concedida por la UCI de manera excepcional por el centenario de la carrera) y de conseguir televisión para el próximo año, incluso anunciando una posible retransmisión en tres canales: Eurosport, Teledeporte y TPA, al estilo de las mejores carreras del World Tour.
De momento, el aficionado se ha ganado el derecho a dudar de estas palabras, que, como otros años, pueden ser solo eso. Mientras tanto, la Vuelta a Asturias se muere: peor participación año tras año, nulo interés e irrelevancia en el mundo del ciclismo. Una pena para una vuelta histórica que ganaron corredores de la talla de Indurain, Zülle u Olano, y en una región donde el aficionado siempre ha respondido.
Si esta situación no se arregla en futuras ediciones, la carrera de la región más utilizada por la Vuelta a España en los últimos años se verá obligada a desaparecer.

Martin llega desde Asturias para unirse a Le Puncheur en su primera experiencia escribiendo sobre ciclismo. Buscara aportar su opinión y conocimientos sobre la actualidad del ciclismo mundial y español.