Pulmón de acero: La reconversión hacia lo natural

Hemos hablado de algunas marchas en esta web, todas marchas que nos han marcado o han sido especiales, pero esta vez vamos a hablar de una marcha por segunda vez. Y no, no es porque nos paguen; no tengo que poner #publicidad, ya que lo escribo porque realmente es especial para mí y es un ejemplo de trabajo. Ya escribimos de ella el año pasado y hablamos de sus bondades, pero esta vez quiero hablar de cómo puedes disfrutar del recorrido: por qué sitios pasa, en qué preciosos paisajes fijarte o dónde soltar los frenos para disfrutar de sus vertiginosas bajadas.

Hablamos de la marcha Pulmón de Acero, nombre que nos evoca el pasado industrial de la margen izquierda (concretamente en Barakaldo), zona en la que se desarrolla la prueba, pero que cuenta con una impresionante naturaleza que nos da un recorrido muy variado y divertido que ahora desgranaremos. Este año, para mí, además, se ha mejorado el recorrido añadiendo el Pico de La Cruz, que ya estuvo presente en anteriores ediciones y que, no me arriesgo lo más mínimo al decirlo, es una de las zonas más bonitas que podéis transitar en bicicleta de monte. Quiero creer que la chapa que le he dado a Rubén, una de las cabezas visibles de la marcha, para meter de nuevo el Pico de La Cruz ha influido. Soy así de ególatra.

Gracias a añadir el Pico de La Cruz, la prueba sube en distancia y en desnivel, así que podéis darme las gracias por el regalo que os he hecho. Ahora cuenta con 70 km y 2.400 metros, y la media maratón 39 km y 1.300 metros. Voy a centrar el artículo en la larga, ya que la corta prácticamente comparte todo el recorrido con la larga, pero cabe decir que la corta es perfecta si quieres hacer un gran recorrido con una subida exigente y luego unos tramos técnicos muy divertidos; hasta el kilómetro 35 son iguales.

La prueba empieza en Barakaldo por la carretera a Santa Águeda, desviándonos para subir al cordal de Sasiburu, donde empieza la cronoescalada al Eretza: 10 km en los que pasaremos por las faldas de Sasiburu, Peñas Blancas, Apuko y Eretza. No coronaremos ninguna de las subidas, pero nos dejarán unas vistas preciosas del Ganeko, la ensenada del Abra, los montes de Triano… Os recomiendo venir otro día a subir andando a cualquiera de estas cimas, no os defraudarán, sobre todo el cordal de Sasiburu. Una vez en el cortafuegos del Eretza, tenéis dos opciones: parar rápidamente a avituallaros y seguir compitiendo, o deteneros y disfrutar del avituallamiento donde os agasajarán con tocino, chorizo… y, bueno, también geles y cosas de profesionales para los campeones de bidegorri.

Tras esos 10 km de subida, con unas vistas preciosas y algún tramo técnico que no reviste dificultad, y después del avituallamiento, empezamos con lo divertido. Una trialera cortita y divertida nos saca a una pista que nos remonta hasta otra trialera que nos baja a unas pistas que nos van a llevar al Pico de La Cruz. El Pico de La Cruz es lo mejor, os lo garantizo: una subida en zetas muy, muy bonita nos lleva a un último sendero de subida a Gasteran, técnico, duro y divertido, que una vez coronado nos regalará unas vistas de la Sierra Salvada, Montes de Ordunte y Montes de Enkarterri inigualables. Pero aquí no acaba la diversión: empieza la bajada del Chaparral, donde piedras y raíces nos salen a nuestro paso, haciendo que el pinar que atravesemos sea el primer tramo de cierta dificultad (yo la primera vez me bajé).

De ahí, todo para abajo a conectar con la primera de las míticas bajadas al Regato por Burtzako (más tarde los de la larga tendrán ocasión de experimentar otra bajada paralela a esta), que significará el final de la prueba para la media maratón. Para los valientes que hagan la larga, les queda lo peor de la marcha. Lo siento: 3 km de remonte por asfalto. Pero es que, amigos y amigas, estamos en Bizkaia y en esta tierra no hay montes altos, pero sí muchísimo monte, así que para disfrutar hay que sufrir; y si no queréis sufrir, id a jugar al pádel.

Iremos hacia la preciosa zona de Peñas Negras, con tramos duros y técnicos, para subir a la zona del Hospital Minero. Para mí, la otra zona más espectacular de la marcha, que nos lleva por las antiguas explotaciones mineras. Os recomiendo venir otro día sin prisa y que podáis visitar con calma esta zona, en especial la cueva de la Magdalena. Desde ahí volvemos a la zona del Tojo, donde empieza la última bajada, que tiene en la mítica Calavera su primer sector. Es una maravilla esta zona de senderos que nos dejarán de nuevo en el Regato, para bordear su embalse y llegar a comer en la meta.

No, no exactamente. En la línea de meta, en el parque de Gorostiza, existe un circuito XCO del cual haremos un buen cacho que hará que odiemos y amemos a la organización a partes iguales. El circuito es una maravilla, así que procurad relajar músculos y poneros de pie para atacar los preciosos peraltes de la maravilla barakaldesa. Y ahora sí: meta, fotos, abrazos a los amigos y amigas… ¡y a comer!

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