Para algunos, nuestros primeros recuerdos de este ciclista flamenco son con la equipación del Lotto y ganando un sprint en el Tour de Francia del 90 en un marco incomparable como el que ofrece el Mont Saint-Michel del norte de Francia… posteriormente algunos descubríamos que había sido parte de aquel equipo ADR con el que un renacido LeMond pudo ganar el Tour del 89… Musseuw llegó a París… no todos los ADR podrían decir lo mismo.
Lo que apuntaba a sprínter de categoría mutaría en clasicómano histórico, sobre todo a partir de su entrada en el MG Maglificio y posteriormente en el Mapei…
El León de Flandes estuvo a punto de igualar un récord de tres victorias consecutivas de Fiorenzo Magni en 1993, 1994 y 1995, pero un exceso de confianza y el renacer de un fuoriclase como Gianni Bugno, le privaban de la victoria en 1994 por apenas unos centímetros, en sprint a cuatro con Tchmil y Ballerini.
Sus victorias ante Maassen o las logradas en solitario en 1995 y 1998, de todas formas, no borraban esa derrota ni la posterior, en el año 1999, ante uno de sus grandes rivales, Van Petegem, en un sprint en el que sería tercero y último por detrás también del fenómeno belga Frank Vandenbroucke.
Este idilio de éxito, pero también de sinsabores en De Ronde, se iba a repetir en Roubaix, donde además de dejar momentos para el recuerdo como su victoria en el 96, ya en el Mapei, entrando en el velódromo por delante de sus compañeros Bortolami y Taffi, se producía en Arenberg, en 1998, el momento más delicado de su carrera al caer en Arenberg y tener que ser operado de la rodilla… para terminar cogiendo una infección que a punto estuvo de dejarlo sin pierna… en el 2000 conseguía su segunda victoria en Roubaix, en solitario, entrando en meta con la pierna levantada en señal de revancha ante lo que había podido ser la causa de la retirada.

No sería una de sus victorias, pero ya en el DOMO, y en una edición dura meteorológicamente hablando como la de 2001, la superioridad numérica hacía que un DOMO ganara, Servais Knaven, copando cuatro de las 5 primeras posiciones en un todos contra George Hincapie, en el que Musseuw supo aceptar su rol de ciclista de equipo… 12 meses después, con el mismo DOMO, se convertía en ganador, por tercera vez como en Flandes… aunque quizás, solo quizás, la noticia de ese día era el pódium de un joven belga, espigado y elegante, que marcaría la historia de la prueba… Tom Boonen…
Y así, entre exhibiciones y decepciones, logró este ciclista pasar a la historia… sin olvidar que pocos han ganado Roubaix y mundial el mismo año, como hizo Johan en 1996, en un año en el que quizás Michele Bartoli, tercero final, podría haber acabado más arriba.
Hace ya más de 20 años, en 2004, se apagó el rugido de este fiero León, que durante casi una década, dominó las clásicas de piedras junto a su director Patrick Lefevere… hace casi 20 años que dijimos adiós a un ciclista con personalidad y carácter que abrió el camino a una de las rivalidades clasicómanas más bonitas de siempre… la de Boonen y Cancellara.

De Sevilla, Pedro García Redondo es una auténtica referencia en cuanto a historia del ciclismo se refiere. Una auténtica enciclopedia de la historia ciclista, es toda una autoridad en la materia, siendo uno de los historiadores de ciclismo más certeros y respetados. Ahora dirige la sección histórica en Le Puncheur, además de escribir artículos que nos hacen viajar a épocas pasadas y revivir las gestas de ciclistas que ya no están en activo.