Entrevista a Gorka Beloki: «Ha sido un mazazo no continuar en Eolo Kometa»

Charlamos con Gorka Beloki Dorronsoro, ex ciclista de la ONCE, hermano de Joseba Beloki, tres veces podio en el Tour de Francia, y ahora ligado al ciclismo en la preparación de ciclistas junior. Hasta hace escasas fechas se le relacionaba con el equipo de dicha categoría en el Eolo Kometa, pero como él mismo comenta, se toma la decisión de dejar de contar con él. Nacido en Beasain, su familia está más de actualidad que nunca por el posible fichaje de su sobrino Markel Beloki por el Education First de Richard Carapaz.

¿Qué tal va todo?

GB: «Con muchos altibajos. Para mí iba a ser un año en lo deportivo bastante importante y he recibido hace unos días un mazazo en lo laboral. Ahora toca mirar para delante, caminar firme y encontrar otros objetivos que nos lleven a buen puerto».

Te refieres a lo que ha pasado con Eolo Kometa…

GB: «Ha sido algo bastante extraño. Diez días antes de Itzulia me citaron para una reunión y pensaba desde mi ignorancia que era para hablar de cara al año próximo: ideas, calendario, plantilla… Y me encontré con la sorpresa de que de golpe y porrazo me encuentro con que no continúo al frente del proyecto. Sus motivos tendrán, aunque a día de hoy yo todavía no los encuentro. Es bastante incomprensible, el año estaba resultando bastante bueno de cara a los corredores»

¿Te dieron alguna pista?

GB: «Que no era la imagen que ellos querían para el equipo. Excusas vanas. Al final lo que cuenta es que estoy fuera del equipo y de esta manera»

¿Cuál era tu rol dentro de la estructura?

GB: «Llevaba todo el área juvenil, junior. Ir formándoles y servir como hilo conector entre la dirección y los preparadores, etc»

Hemos empezado por el final, pero volvamos al inicio. ¿Cómo empieza Gorka Beloki en el ciclismo?

GB: «Con seis años empecé a competir en las escuelas de al lado de Vitoria. Al final fue ir quemando etapas. Empiezas a andar en bici porque ves a tu hermano en ese mundo y te hace arrancar en él. Luego vas quemando esas etapas, vas creciendo y alcanzas el sueño que tienes de niño que era ser corredor profesional. Ahora toca devolver la moneda al ciclismo después de todo lo que ha hecho por uno y todo lo que se ha aprendido de él»

¿Cómo era la relación con tu hermano? Además, era el mayor, ¿no?

GB: «Sí, cinco años mayor. La relación que Joseba y yo tenemos es de hermanos muy puros, con nuestras alegrías, con nuestros enfados. Pero creo que el uno sin el otro no podemos estar. Nos necesitamos. En nuestras vidas seguimos compartiendo muchísimas cosas y eso es algo de lo que tenemos que estar muy orgullosos. Esa unión que teníamos de pequeños ha llegado hasta nuestros días»

Tan unidos que vuestras trayectorias profesionales han ido también muy unidas…

GB: «Ahí se notaron los cinco años de diferencia. Cuando Joseba (Beloki) ficha por la ONCE, yo estaba todavía en el campo amateur. Por estar donde estaba pudimos cumplir un sueño de siempre, que era correr con él, y en la ONCE me pudo llevar con él. Y así empezamos ese camino en el profesionalismo. Éramos corredores totalmente diferentes que no teníamos nada que ver, desde la corpulencia a las maneras de competir. Cada uno teníamos un rol, también. Muy agradecido de caminar junto a mi hermano»

¿Cómo era trabajar con Manolo (Saiz)?

GB: «Sinceramente, muchas cosas de las que se dicen distan mucho de la realidad. Era un director muy disciplinado, que exigía y que estaba muy pendiente de muchísimas cosas. Pero también tenía esa parte humana hacia los corredores que mucha gente desconoce. Por supuesto, habrá gente que haya estado mejor o peor en el equipo o con él, podrán tener más o menos cosas que decir, pero gestionar un proyecto como el que tenía entre manos, visto desde la edad, no debió ser nada fácil. Para él era muy importante proteger al corredor»

Tu rol estaba claro, ¿no?

GB: «Sí. En estos equipos tan grandes se hacían las cosas pensando en los grandes objetivos. En la ONCE se miraba por el Tour, por la Vuelta y la gente joven iba más encarada a afrontar el Giro, por ejemplo. El resto, como era mi caso, a aprender con las vueltas más pequeñas, con las clásicas, etc. Al final a mí me tocó bregar en competiciones un poco menos importantes, pero eso también te da muchas tablas. Yo medía 1,80, tenía mis condiciones y no todo el mundo tiene que valer para ganar ni para estar delante, porque no estás preparado física o psicológicamente. A mí todo el tema de trabajar para otros me apasionaba»

No debutas en ninguna Grande, pero sí lo haces en Roubaix y Flandes. ¿Cómo fue la experiencia?

GB: «Entrar en el equipo de la ONCE del Tour o la Vuelta era un imposible por la categoría de corredores que teníamos. Yo, por lo menos lo sentía así, estaba muy lejos de esos ciclistas. Correr esas clásicas o vueltas más cortas como Critérium Internacional y cosas así son también experiencias que te llevas. Ver desde dentro lo que otros soñarían y tú también has soñado es algo muy especial. Es algo que se te queda en la retina para toda la vida»

¿Cuál es el momento más especial que recuerdas en ellas?

GB: «Más que con haber competido en una u otra carrera, me quedo con esos momentos en los que estaba con gente que antes veía por la televisión. Todavía con alguno de ellos mantengo relación. Estar en la salida de Roubaix con Van Pettegem o Flecha, por ejemplo, es muy emocionante. Son puntos y momentos bonitos que en cada carrera vives»

Desaparece la ONCE y tanto Joseba como tú os marcháis a La Boulangère.

GB: «Fue el año de la caída famosa de Joseba (Beloki). Mi hermano quería que siguiésemos juntos e intentamos la aventura allí. Fue una experiencia en ciertos momentos poco agradable por muchas circunstancias. Joseba se marchó a mitad de temporada (a Saunier Duval). Yo me quedé hasta final de temporada junto a Unai Yus. Nos reunimos con Jean-René Bernaudeau y yo decido romper mi contrato y buscar otras opciones que no sabía si iban a existir o no. Pero había cosas que no cuadraban conmigo y no me planteaba seguir allí»

¿Como cuáles?

GB: «Las maneras de pensar y de actuar en ciertos casos fueron diferentes y era complejo. En una etapa de Bizikleta Vasca me tienen que ingresar en el hospital porque soy asmático y no puedo respirar. El médico del equipo no me dejaba medicarme por si había que pasar controles. Al final te ves en una camilla con oxígeno puesto, que no sube la saturación, estás jodido y en ese tipo de casos se vio la fricción. Por muchas cosas, decido que mi camino a seguir no es ese y me marcho de allí»

Al final sí que hubo opción para ti y en 2005 corriste en el Andalucía Paul Versal…

GB: «Estuve un año con contrato, pero casi ni pude competir. En diciembre de 2004 tenía casi todas las opciones desechadas y Cabello y su gente me hicieron un hueco en el equipo. Víspera de viajar a Mallorca a primeros de año tuve una caída muy importante en la que me rompí el esternón, una pierna que después durante todo el año me dio muchos problemas porque se me dormía en carrera, y prácticamente no pude competir en todo el año. Probamos en Portugal (G.P. Internacional do Oeste RTP), pero ya allí vi que no iba a poder ser. Muy agradecido a Cabello y a Martínez Oliver por haberme dado la oportunidad, pero no pude dar el nivel»

Hablando de caídas, ¿cómo viviste aquella caída de Joseba en el Tour?

GB: «Imagínate. Entiendes el riesgo que tiene competir en el Tour de Francia. Fue duro de ver, pero también lo fue el seguimiento. Se te cae el mundo encima, ves cómo se ha trabajado y en cosa de nada se va todo. No queda otra que mirar para delante y seguir trabajando. Fue un palo muy duro. Entre los dos nos apoyamos mucho y no nos dio mucho tiempo a pensar en lo que había pasado. Nos pusimos a trabajar. Es el deporte, sabes que estas cosas pueden pasar y tienes que seguir»

¿Quiénes fueron tus ídolos de pequeño?

GB: «En casa siempre se fue muy de Jokin Mujika. Dormíamos en una habitación con fotos suyas, de LeMond, el póster de Seat Orbea. Personalmente no tenía un corredor particular al que pudiera llamar ídolo. Sí que desde crío ha habido un corredor muy especial como Álvaro González de Galdeano. Ha marcado muchas cosas en mi vida porque al final vivíamos al lado, siempre estuvo muy pendiente de mí cuando era cadete, siempre me llamaba. Hemos tenido siempre una relación muy especial, ha sido mi ídolo o mi icono desde pequeño»

¿También te contaba (Álvaro González de Galdeano) chistes malos?

GB: «(Risas). Desde muy pequeño se portó conmigo muy bien. Después llegamos a trabajar juntos, a entrenar juntos… fue un ciclista muy especial para mí»

Sois una familia muy ciclista y tienes al sobrino (Markel Beloki) de actualidad por el paso al World Tour…

GB: «Vamos a ver qué pasa. Hay flecos que hay que cerrar, pero yo creo que lo importante es que el ciclista esté trabajando bien, que tenga ilusión y tenga esa valía, que lo está demostrando. Es verdad que el ciclismo ha cambiado mucho e igual que Markel hay muchísimos otros que están ahí en el campo junior y creo que muchos de ellos van a tener cabida en el mundo profesional en un plazo de tiempo bastante breve. Estoy contento por ver que él lo está. Para él y para todos los que estamos con él es importante verle correr un Mundial». (La entrevista se realiza antes del abandono de Markel Beloki en la prueba en ruta por problemas estomacales)

¿Qué destacarías de él?

GB: «Como persona es muy dicharachero, es muy extrovertido, muy rápido de mente, bastante gracioso. Me recuerda a mi manera de ser en ese aspecto. El corredor está todavía por hacer. Es un corredor que tiene bastante pasión por la contrarreloj, que es bastante completo. Le falta un punto de velocidad, pero es un crío que se mantiene muy bien en los puertos largos, que hace bien las cronos y va a ser un corredor bastante completo si sigue con esta trayectoria. Creo que si sigue así va a dar qué hablar»

El ciclismo es muy diferente, como dices. ¿Qué cosas cambiarías del ciclismo?

GB: «Lo que cambiaría es la mentalidad. Es muy arcaica en nuestro caso. En el ciclismo se está produciendo una evolución que otros deportes han vivido en otro momento y que se está viviendo ahora. La mentalidad que tenemos que tener es la de ahora, adaptarnos. Debemos preparar a los corredores junior como si fuesen sub 23 porque sabemos que los equipos World Tour están creando esos equipos de formación y están echando el ojo a esas edades (16-18 años) y lo que cambia es la velocidad de muchos procesos, tanto de preparación como en la mentalidad.

Vemos en el Tour de l’Ain (Valromey) una crono por equipos de 40 kilómetros y una etapa con final en el Grand Colombier y eso ya dice mucho del cambio que estamos viviendo. Nosotros todavía a día de hoy en la mayoría de carreras junior vemos todavía etapas de 80-90 kilómetros. Igual que en amateur. Lo que cambiaría quizá es eso, el kilometraje de esas etapas. Pero sobre todo mentalizarnos de que esto está cambiando y que no es ni mejor ni peor, es diferente, es una realidad. El tiempo nos dirá si el camino ha sido bueno o no. El camino es evolucionar»

Foto de portada: YouTube / Interiores: Twitter / Eolo Kometa