Marco Pantani bate el récord de Alpe d’Huez

Cuando se juntan dos apellidos míticos del ciclismo como Pantani y Huez, el resultado sólo puede ser una gran tarde de ciclismo para la historia. No todo van a ser vuelcos a la clasificación general como cuando a escasos kilómetros le arrebató el amarillo a Jan Ullrich (Deux Alpes) o el Giro a Pavel Tonkov o Alex Zulle (Selva di Val Gardena). Alpe d’Huez no ha visto al escalador de Cesenatico reventar ninguna general, hacer saltar la banca o generar una etapa de la que se esté hablando durante décadas por su desarrollo, aunque sí por sus números en la subida.

El italiano ha escalado hasta esta mítica cumbre en tres ocasiones (1994, 1995 y 1997) y curiosamente todas ellas han resultado ser hasta la fecha las ascensiones más rápidas de la historia. Marco tenía las veintiuna curvas domadas hasta tal punto que en dos ocasiones consiguió vencer en la etapa más famosa del Tour, empatando con Gianni Bugno, Joop Zoetemelk y Peter Winnen en lo alto del ranking. Dos curvas para el ‘Pirata’ que bien podrían haber sido tres de no haber mediado una escapada en su debut en esta montaña, en 1994. Entonces la victoria fue a parar a Roberto Conti, quien formaría parte de la guardia pretoriana de Pantani entre 1997 y 1999.

La victoria en 1995 no sorprendió a nadie. Pantani ya era considerado uno de los mejores escaladores del mundo tras sus exhibiciones de 1994, Mortirolo y Tour mediante. Fue el día después de La Plagne, donde se vivió un recital de Miguel Induráin. El italiano no pudo seguir la rueda del español, que se encaminaba a su quinto entorchado en París. Esperaba una etapa con tres HC: Madeleine, Glandon y Alpe d’Huez en poco más de 160 kilómetros y con más de 4500 metros de desnivel. La etapa reina del Tour.

La atención estaba centrada en el duelo que vivirían Alex Zulle y Miguel Induráin después del intenso día anterior, con el suizo escapado durante gran parte de la etapa y el navarro recuperando terreno de forma espectacular y dejando al resto de favoritos descartados. Una vez iniciaron las rampas pasado Bourg d’Oisans, el líder del Carrera lanzó su órdago. Por delante iban varios escapados, con Richard Virenque, Alberto Elli, Fernando Escartín, Laurent Jalabert, Laurent Dufaux e Ivan Gotti como mayores exponentes. Pantani les daría alcance y de ahí a la cima fue una auténtica contrarreloj en lucha consigo mismo.

Banesto ponía ritmo de control y endurecimiento para su líder, que apenas sufriría en esta ocasión. Pantani se coronaba como ganador de etapa y se hacía con su primera conquista en el Tour de Francia. Volvería a ganar en esa edición y en total se llevaría ocho triunfos de la ronda gala. Ningún mal registro para cinco participaciones. Pocos tienen un promedio de victoria en el Tour mejor que el transalpino. Tras la caída que le costó la temporada 1996, regresó a Francia un año más tarde, con un nuevo final de etapa en Alpe d’Huez esperando.

Esta vez se encontraría entre los favoritos al podio, con un Festina sublime y Jan Ullrich, con quien escribiría páginas de historia doce meses más tarde, dominando la general desde que se coronase en Andorra. Los Alpes fueron su terreno, como casi siempre. Seis de esas ocho victorias han tenido lugar en esta cordillera, no puede ser casualidad. La primera de las etapas alpinas de 1997 consistía en un único puerto, el final, como no podía ser de otra forma, en Alpe d’Huez. El mito volvía a encontrarse con su anterior vencedor.

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Sin ninguna dificultad montañosa por el camino, parecían mejores condiciones para batir su propio récord. El esquema sería similar, con los favoritos luchando por el maillot amarillo y uno de ellos anticipándose a todos, atacando desde la base y presentándose en la línea de meta a sólo cuatro segundos de batir los registros que había dejado en esa misma meta dos años antes. Ganó la etapa y se postuló como candidato a batir a los Festina en la carrera por pisar el cajón en París. El italiano lo conseguiría, gracias también a una de las ediciones del Tour más duras en montaña que se recuerda.

El ciclista ahora de Mercatone regresaría al Tour de Francia en 1998, con victoria absoluta después de noquear al hasta entonces maillot amarillo Jan Ullrich, quien no volvería si quiera a lucirlo sobre sus hombros. Pantani giró la historia, pero no regresó a su cima fetiche, que pese a que el primer pensamiento puede llevar a engaño, no se trataba del Mortirolo o La Marmolada, sino el coloso francés, donde ha ubicado tiempos de ascensión que no han podido ser superados ni siquiera en formato contrarreloj.

Dos curvas conservan su nombre, en la cúspide también de los vencedores en una de las mecas del ciclismo profesional, uno de esos nombres que sólo con mencionarlo rompe en sabor a tardes del Tour de Francia. Pero Pantani es otro de esos nombres que recuerdan a gestas que se pueden haber manchado por todos los sucesos con una época altamente relacionada con el dopaje, pero que nunca se irán, pese a ello, de la memoria.

Foto de portada: Sirotti / Datos: El País