Aficionado en el pelotón profesional

Cuando llegan las Grandes Vueltas y vemos una etapa de transición totalmente llana, con llegada al sprint, en la que no ocurren acontecimientos importantes, casi siempre surge el mismo debate.  Ya sea con los amigos en algún grupo de WhatsApp o en Twitter (“menuda fumada de etapa”, “cualquier aficionado un poco entrenado terminaría la etapa en el pelotón sin problema”, “solo han sacado 3v/kg de media” etc).

Nos guste el formato de etapa más o menos, estas etapas tienen que existir. Y las etapas al sprint son para que los velocistas esprinten. Sabiendo esto, es difícil que un corredor fuerte busque la fuga, esto se hace en días que la fuga tenga opciones de llegar a meta. Por lo tanto, el guion de la etapa está marcado: fuga de corredores de los equipos modestos para tener su cuota de publicidad, marcheta del equipo del líder y en los últimos 50 km los equipos de los sprinters aceleran para coger a los fugados, llevar a sus líderes colocados y lanzar el sprint.

Lo primero, quiero diferenciar la palabra aficionado de cicloturista. Aficionado originariamente siempre se le llamaba al ciclista del pelotón élite/sub23 y cicloturista a alguien que anda en bici más por hobby. Metidos a analizar esto, sin contar que las etapas anteriores un cicloturista no las hubiera pasado. Y no hubiera llegado a esa etapa de transición. ¿Podría terminar una de estas etapas, en la que se fuman la mitad del recorrido? Sí que la podría terminar, pero no en el seno del pelotón.

Tengo amigos de grupeta que andan muy bien. Y les he visto mover más de 5,5v/kg en 20 minutos. Compiten en máster y en marchas. Y las disputan. Pero esto no tiene nada que ver, los espacios dentro del pelotón son mucho más grandes y los látigos no duran mucho más de un minuto.

Para aguantar dentro del pelotón los últimos 40 kilómetros no solo hay que andar mucho, sino que hay que tener una buena técnica dentro del pelotón. Los espacios en el pelotón son muy pequeños. Los equipos van en bloque y es muy difícil mantener una buena posición. Le añadimos los ruidos del público, coches, motos, helicóptero o pinganillo… Todas estas cosas que el TSS (Training Stress Score) del TrainingPeaks no miden, pero lo convierten en muy estresante.

Con el tiempo tienes que aprender a no dejar de dar pedales dentro de las rotondas o arrancar lo antes posible para no perder ni un centímetro con la rueda del corredor que llevas delante. Y así comerte el menor látigo posible. O no tocar el freno en una curva y apoyar el cuerpo en otro corredor para frenar. Por lo tanto, un cicloturista o uno de mis colegas de grupeta de entreno no llegaría dentro del pelotón, porque no posen estas habilidades y se quedaría cortado en la salida de algún pueblo o rotonda. Pero sí podría terminar la etapa dentro del control.

Voy a poner el ejemplo de dos etapas que he vivido. La primera, de alta montaña es la cuarta etapa del GP Beiras e Serra da Estrela del año 2023. Y la segunda es la primera etapa del Turul Romaniei del año 2022, etapa llana con llegada al sprint. Mentalmente la etapa de montaña fue mucho más fácil para mí. Solo tenía que ir concentrado en mí y en controlar el esfuerzo. Mientras que la etapa al sprint, si analizas los datos, fue un día muy fácil. Pero la sensación de fatiga en el pelotón (y más la que siente un aficionado) y la percepción de esfuerzo fue mucho más alta por todo esto que os describía antes. La tensión de los últimos kilómetros no la medimos, ¡pero está en el cuerpo!