Los dichosos selfis sobre la bicicleta

Vamos a hablar no solo de ciclismo. Vamos a hablar de la vida, de las redes sociales… Vivimos en el mundo de las apariencias, de Instagram, de los selfis, de tener que documentar y grabar todo lo que hacemos. He hablado varias veces de él, ya que es uno de mis grandes referentes, pero Gorka Urbizu, al lanzar su disco, lo hizo escapando del marketing tradicional, como videos o adelantos. Simplemente lanzó el disco de un día para otro y en una entrevista dijo lo siguiente:

“Es un disco que tiene su visión del mundo actual. Pero también tiene algo de evasión. Hay una frase en la que digo que estamos cegados por la vista. Ahora parece que escuchamos la música por los ojos. Aquí hay un fotógrafo. Voy a las radios y hay cámaras. Voy a los periódicos y me hacen grabaciones… ¿Y esto de grabarlo todo? Vale ya, por favor… El disco tiene dos cosas: parte de evasión y parte de realidad”

Después de esta publicidad no pagada, diré que estoy muy, muy de acuerdo con esto que dice. Aunque a mí me gusta muchísimo la información escrita, no estoy en contra del contenido audiovisual: también lo consumo. Sin embargo, considero que hay una sobreexplotación de ese contenido en las redes sociales. Nadie escribe un texto para explicar que estuvo en un sitio. Pero sí sacamos (me incluyo) fotos o videos. Fotos o videos a los que la mayor parte de las veces no les damos ningún tipo de emoción, es contenido fast-food, un contenido dirigido (no conscientemente) solo a generar envidia (y problemas de autoestima) en tus seguidores.

En este mundo, en el que muchas veces sale a colación la necesidad de tener una slow life, de hacer meditación, las RRSS van en el sentido contrario. Hay gente más preocupada por “influir” (me gusta este verbo que me he inventado) que por estar disfrutándolo. Ander, un amigo con el que da gusto hablar, me definió esto como fast-live, esa imposibilidad que tenemos de concentrarnos en una sola cosa a la vez. Miramos el móvil mientras vemos la TV, hacemos deporte mientras escuchamos música… Y hemos asumido que es sagrado el ocio, hay que hacer muchos planes, ocupar tu tiempo. Si hoy te proponen comer, no puedes hasta dentro de dos meses, y eso crea mucha ansiedad.

En la pandemia, hablé con Ander de esto, de lo bien que me sentía sin hacer tantos planes, y me dijo: paradójicamente el tiempo libre te estresa. Pero, claro, ¿de qué sirve hacer tantos planes si no se lo cuentas a nadie? Ese es el quid de la cuestión que nos ocupa…

Y esto va por un tema polémico del que queríamos escribir… ¡Los selfis encima de la bicicleta! Un tema del cual viven muchas cuentas de Twitter que no tienen otra cosa que ofrecer que esa polémica. Faltas de respeto aplaudidas por sus seguidores, que les parece algo graciosísimo al parecer… Eso sí, nunca se ríen de Van der Poel, de Pogačar u otros tantos ciclistas que hacen selfis; siempre los dardos van a los mismos…

Seguro que son personas que hacen todo a la perfección y no cometen imprudencias. Son perfectos ciudadanos al servicio de los vigilantes de la ley. Seguro que cuando tienen dolor de espalda no sueltan las manos del manillar para estirarse, o para tomar las barritas, etc. Y seguro que todos llevan guantes, cosa que no es ilegal, pero es una de las cosas más sencillas e importantes que podemos hacer por nuestra seguridad.

Vamos, que yo no estoy nada de acuerdo con los selfis en la bici, los considero innecesarios, pero aún con todo me parece más necesario un selfi de Aleix Espargaró que cualquiera de esas cuentas. Como he dicho, no soy partidario de los selfis, no así de las fotos en general. Me gusta sacarme fotos en los puertos, en el “hamaiketako”, en carreras, e incluso en ocasiones mi pareja me ha sacado fotos encima de la bici, pero no veo el punto interesante de los selfis. Pero, como en todo, hay opiniones para todos los gustos. Y tampoco nadie ha hecho esa pregunta que me parece muy importante:

«¿Para qué te haces selfis en la bici? ¿Qué quieres lograr con esas fotos? ¿Qué valor aporta a tu imagen personal?»

Quizá con esto podamos sacar algo positivo de todo esto en vez de dedicarnos a insultar (anónimamente, cómo no) a quienes lo hacen (no a todos, solo a los que nos caen mal). Pero, claro, es mucho más rentable insultar a Carlos Verona (y luego quejarnos de que no nos da entrevistas), que preguntar por qué lo hace… 

Mi opinión es muy clara al respecto: la bici es lo suficientemente atractiva en sí misma como para tener que disfrutar luego de generar envidia en los demás. Pero, ojo, yo también lo hago (aunque no sean selfis): en mi Strava tengo muchas fotos, algunas de las cuales simplemente tienen como objetivo dar envidia a mis colegas. Quizá es algo que debería revisar y aprender de ello. 

Personalmente, creo que colgar algunas de esas fotos en Strava no fue correcto porque al final llegan a gente cuyo estado de ánimo no controlo. Y puedo estar influyendo negativamente en ellos, pero del mismo modo, sí considero que compartirlas en un ámbito de confianza genera ciertas situaciones, bromas que molan mucho y crean unidad. A mí me parece todo esto un debate muy necesario y del que se pueden sacar muchísimos aprendizajes. Pero claro… ¿quién es capaz de proponer un debate constructivo en la época del insulto y del grito?