Los 5 reyes de los Pirineos

Los Pirineos son una cordillera que ofrece mucha variedad de subidas. En el lado español casi todas las montañas son bastante leves en sus porcentajes y ofrecen, por lo general, buenas carreteras. En Francia tenemos valles más profundos y carreteras más cicloturistas. Es cierto que con más volumen de tráfico, pero más preparadas para mimetizarse con el entorno. Más curvas, más estrechas, más propensas a ser disfrutadas por el usuario de la bicicleta. En España, al ser una zona densamente despoblada, las carreteras, que gozan de mejor señalización, piso e incluso iluminación reflectante, son menos cicloturistas, pero al tiempo menos transitadas.

Andorra, que es un híbrido entre ambos conceptos, tiene muy buenas carreteras con trazados motivantes para los cicloturistas. El problema viene más por el tráfico que sus carreteras soportan. Algo a lo que los usuarios tanto de vehículos a motor como de bicicleta están acostumbrados. Con excepciones, como en todos los sitios. En el Principado hay además una buena colonia de ciclistas profesionales que ejercen buena presencia en sus carreteras a diario. Por tanto, la imagen de personas montando en bicicleta es bastante habitual.

Si nos remitimos a los cinco puertos que hemos elegido en esta ocasión, tres se encontrarán en suelo francés (Tourmalet, Larrau y Pailheres), uno en España (Pradell) y otro en Andorra (La Gallina). Todos son puertos de paso, solamente uno es fronterizo (Larrau) y todos ellos superan con creces los requisitos que pensaríamos para un puerto de categoría especial. Duros, más o menos largos, y diferentes entre sí. Los ‘Big Five’ son así:

  • Tourmalet

Coronado a 2115 metros de altitud, el Col du Tourmalet es considerado unánimente el puerto por excelencia de los Pirineos. Su fama viene añadida a su valor como paso histórico en el Tour de Francia. El cicloturismo se ha apoderado de él, a excepción de los días en que la competición visita el coloso, algo que sucede prácticamente todos los años. Durísimo por sus dos vertientes y objeto de deseo de cualquiera que monte en bicicleta. La vía Laurent Fignon está también disponible para bicicletas, eliminando el tráfico que soporta la cima. Una variante muy interesante, pese a que en ocasiones nos encontremos carteles de «ruta con barreras» que después no se cumplen.

  • Larrau

Es un ‘recién’ llegado. Puede que más duro y espectacular que el Tourmalet. O’Rey Larrau admite una visita de largo alcance, ideal para las caravanas y disfrutar de varios días de cicloturismo por la zona. Una mina de puertos que hace frontera con Navarra, por donde también es un buen puerto de primera, aunque varios puntos por debajo de la cara gala. Profundos valles, carretera imposible remontando cada colina, paisaje para enamorarse y un reto como ningún otro. Quien vuelve, repite.

  • La Gallina

Andorra ofrece puertos altos (Envalira, Arcalís, Cabús), pero también puertos muy duros (Cortals d’Encamp, Rabassa). En altitud nos quedamos a medio camino (unos 1900 metros), pero en dureza no. La Gallina constituye el puerto de paso más duro del Principado y una oportunidad única de degustar sus dos caras. La carretera es estrecha (más en la vertiente sur) y ofrece grandes rampas y un trazado espectacular. Merece la pena verlo in situ y las vistas, dominando todo Andorra desde la cima. Espectacular. Lo mejor de todo es que es combinable con varios puertos del entorno. Y que a nivel de tráfico es de los menos transitados con mucha diferencia.

  • Pradell

El rey de los Pirineos de lado español. Catalán, es la cima más ansiada por los amantes del ciclismo profesional. Tiene dos variantes durísimas que coinciden en la zona dura y que afrontan rampas por encima del 20%. No es alto, no llega a los 1800 metros, por lo que la nieve no debería ser un impedimento habitual. El tráfico no es elevado y el piso, salvo un tramo de hormigón en la zona más difícil, no reviste mayor dificultad. El dominio de la comarca desde lo alto de su carretera es sinónimo del reinado de Pradell sobre el resto de los puertos pirenaicos del lado sur de la frontera.

  • Pailhères

No es de los más conocidos, y debería. De relativamente reciente reparación, es uno de los puertos más duros. En este caso, Pailhères es la referencia de la vertiente oriental de los Pirineos franceses. Carretera estrecha, rampas duras, siempre en el 10% y un trazado espectacular garantizan que el viaje hasta este coloso merezca la pena. La cara norte es más bonita que la sur, aunque en dureza andan en términos parecidos. Combinable con otras montañas del entorno para realizar un recorrido espectacular de alta montaña. Muy recomendable.

Fotos: 1001puertos.com