La Volta Catalunya 2024 desde dentro: las luces de Pogacar y alguna sombra

La vida puede ser maravillosa. Si lo dudáis, preguntádselo a Pogacar, que bien lo sabe. Esta semana de “la Volta a Catalunya” ha sido una muestra de ello, tanto para él como para toda la afición ciclista, a la que ha deleitado con su actuación, día tras día, y de principio a fin. Esa misma afición se acercó a las inmediaciones de la salida y la meta durante todas las jornadas de la prueba, cercando el autobús del esloveno y congregando a una aglomeración de fans pocas veces vista.

El esloveno ha sido inmensamente superior al resto. Es un hecho constatado. Nadie lo pone en duda. Pogacar ha empezado este año tan o más fuerte que en la temporada anterior. Un nivel muy por encima de sus adversarios. Se llevó el trofeo de ganador de La Volta dando lo mejor de sí. Sonrisa, bromas y buen humor siempre incluidos en el paquete. Si bien esta semana de ciclismo catalán nos ha traído maravillas varias con protagonistas diversos. 

Uno de esos protagonistas ha sido Mikel. Nuestro Landa. Confirmando que el landismo sigue más vivo que nunca. El vasco levanta pasiones y ha demostrado haber recuperado la forma de antaño. Su actuación ha sido valiente. Ha tomado protagonismo en primera persona. Agarrado de abajo en los momentos que tenía que dar la cara. Muy estilo Landa. Y es que parece que el cambio de aires y su llegada al equipo belga Soudal Quickstep ha sido beneficioso para el de Murguía.

Hay ganas de verlo competir esta temporada. Su próxima cita será corriendo en casa la próxima semana en la Vuelta al País Vasco, Itzulia, donde compartirá protagonismo con el ex campeón del mundo, Remco Evenepoel. Estoy convencida de que somos muchos los que sentimos curiosidad por ver cómo engranarán talento y fuerzas esta pareja de ases, tanto en esta competición como en la gran cita de la temporada, el Tour de Francia. Precisamente el domingo, hablando en el aeropuerto con el jefe de prensa del Soudal Quick Step, Phil Lowe, mientras esperábamos el vuelo de regreso a casa, estuvimos comentándolo. A Landa le favorece correr al lado de un líder y campeón como Remco, quizás el no sentir esa presión de líder absoluto le hace brillar incluso más que cuando se le da ese rol. 

Otro que ha confirmado lo que hemos ido viendo en estos primeros meses, ha sido el colombiano Egan Bernal. Y es que parece que tenemos de regreso a lo más alto al Cóndor de Zipaquirá. El se muestra prudente y dice que aún le queda camino para volver a ser el de antes. Quizás la versión actual llegue a ser mejor. Quién sabe. Y es que ahora aúna experiencia, juventud y una lucha por la recuperación que curte y motiva el doble a la hora de competir. El colombiano hace soñar de nuevo y le hemos visto contento. Decía precisamente en la meta de la etapa reina de la Volta, en el Monasterio de Queralt, que había unido fuerzas con Mikel Landa en la persecución directa del marciano esloveno, Pogacar, y que se habían entendido muy bien. 

No tuvo tanta suerte el colombiano Nairo Quintana quien debutaba en Europa, tras el Tour de Colombia y haber pasado unas semanas de recuperación por enfermedad. El hijo pródigo del Movistar ayudó a su compañero Enric Mas, quien terminó en quinta posición con el mismo tiempo que el sexto clasificado, el ciclista del Jayco Alula, Chris Harper. Por delante de estos quedó el ciclista del Bora Hansgrohe, Aleksander Vlasov, quien también ha demostrado ser un ciclista muy regular en este inicio de temporada terminando en las primeras posiciones de la clasificación general de las diferentes pruebas en las que ha participado. 

Entre las caras jóvenes, destacar a Lenny Martínez. El francés del Groupama FDJ terminó el 7º de la clasificación general y 1º de la clasificación de los jóvenes. Por delante de Antonio Tiberi, del Bahrain Victorious, quien también se dejó ver en posiciones delanteras en varias de las etapas de la prueba. No tuvo tanta suerte esta vez el belga Cian Uijtdebroeks. El joven del Visma no pudo concluir la competición bajándose de la bicicleta a falta de una jornada para concluir. El belga fue un gran apoyo durante toda la semana para el líder del equipo Visma Lease a Bike, Sepp Kuss. 

Lo de Kuss es algo que no puede quedarse en el tintero. Y es que es asombroso lo querido que es el americano entre la afición catalana. Posiblemente junto a Pogacar fue el ciclista más vitoreado y animado en todos los rincones del recorrido. Cunetas llenas de pancartas con su nombre. Aplausos, vítores. El americano es ya un catalán más, cosa que no sorprende dado su carácter afable y cercano. El  ganador de la pasada Vuelta a España se mostró motivado al principio de la prueba. Había muchas expectativas puestas en él pero se acabó de desinflar en la sexta etapa de la prueba. Quizás acusó el esfuerzo y la falta de otro hombre fuerte en el equipo.¿Echarán en falta en Visma a “un Roglic”? Tema que posiblemente debatiremos pronto. 

Otro que tuvo su especial homenaje en La Volta fue Alejandro Valverde. El murciano fue campeón de la prueba en las ediciones en las que ganó la competición, en 2009, 2017 y 2018. 

Por otro lado, y hablando de temas extradeportivos de La Volta, quería aprovechar para comentar varios aspectos de la prueba, positivos y negativos, que se pueden apreciar cuando estás allí.  

Posiblemente el hecho de que el año pasado se convocasen elecciones para la Presidencia de La Volta, en Junio de 2023, empujó al equipo de la organización a ponerse las pilas en cuanto a la propuesta de recorrido para esta edición. Un toque que le dio un aspecto renovado y diferente. Fue un acierto por parte de la misma añadir una etapa como la sexta jornada con la ascensión a Coll de Pradell, donde vimos a los ciclistas retorciéndose ante el Coloso catalán y a una afición que dio lo mejor de sí.

Una afición que animó y apoyó al pelotón con fervor, aportando un plus inconmensurable a la prueba. Al subir en un vehículo que la organización dispuso para los medios pudimos apreciar el ambiente inigualable de la última ascensión. Ambiente que recordaba a lo que se vive en el Tour de Francia. Un pequeño Alpe d’Huez con la misma atmósfera festiva. Sin todo el público que acudió a la prueba, esta no hubiera brillado de la misma manera. 

Otro de los aspectos que me llamó la atención fue la gestión de la organización de la competición y el trato a los medios de comunicación. Está claro que debe haber una estructura regulada, y más cuando se trata de una prueba que reúne a tanto público alrededor. Los protocolos son necesarios para que haya cierto orden, si bien creo que la organización debería replantearse la poca flexibilidad que concede a los profesionales de los diferentes medios, especialmente en lo que se refiere a la libertad de movimientos. Se acotan tanto las zonas de estancia y actividad para los periodistas que es difícil llevar a cabo cierto tipo de trabajos. 

Las necesidades en cuanto a la tarea que realizar no son las mismas que puedan derivarse de unos medios de comunicación como los televisivos o de formato escrito que otros que trabajan ofreciendo más contenido digital de carácter audiovisual. Para medios humildes como el nuestro, donde intentamos diferenciar y diversificar un poco el tipo de contenido que exponemos y ofrecemos al público, es difícil en ciertos momentos poder acceder a este tipo de contenido. 

Que la acreditación de prensa sólo te de acceso a una zona cercada en un lado del podio para entrevistar a los ciclistas que se requieran previa petición, sin poder acercarse a ellos, posicionarse delante del podio  o capturar los momentos que se viven en el control de firmas frente al stand de presentación, en la llegada a meta en zonas cerca de los auxiliares o de los fotógrafos, no ayuda nada. He tenido la impresión de que el contenido digital de la prueba ha sido totalmente monopolizado por la gente trabajando para la misma organización. Trato muy distinto para los profesionales de comunicación de medios externos. 

Que el hecho de pedir una acreditación de prensa o de fotografía pueda diferenciar tanto las áreas de acceso a los ciclistas le hace a uno replantearse el tipo de acreditación que se precisa en competiciones como la de La Volta. Situaciones así no pasan en carreras más humildes, donde la libertad de movimientos a los medios acreditados dista mucho del protocolo establecido en carreras como la catalana. Que es un tema de organización condicionado por la dimensión de la prueba… quizás, pero eso no quita que se pueda avisar a los medios de estas restricciones con antelación. De todo se aprende, está claro. Lo apuntamos para la próxima ocasión. 

Agradezco que la organización disponga de una sala de prensa con todo lo necesario para que los medios puedan trabajar cómodamente, tentempiés y bebidas. Pero algunos nos desplazamos a las pruebas no para trabajar precisamente en salas de prensa, sino para trabajar en la creación de contenido digital, para redes sociales y plataformas digitales o para el reporterismo más desenfadado, acción que requiere unas condiciones distintas. Así que si no se entiende el concepto, es difícil que se puedan solventar las necesidades que puedan derivarse de esta actividad. Quizás no nos quedará más remedio que conformarnos con lo que se nos ofrece. 

Por último quería comentar dos posturas totalmente opuestas que me encontré en estos días en la carrera que va más en lo personal. Por un lado, agradecer la atención y ayuda de diversas personas de la organización, que me orientaron y facilitaron el trabajo en todo lo posible de forma educada y agradable. Gracias a Sergi, de Universo Cycling, por su amabilidad siempre. Gracias a Albert y su compañera de la sala de prensa.

Incluso agradecer al Presidente de La Volta por mostrarse amable y saludarnos. Con gente así da gusto coincidir. Por el lado contrario, debo exponer que me fastidió encontrar otra no tan amable. El personal de seguridad contratado desde la organización fue bastante desagradable en ciertos momentos. Entiendo que cada uno hace su trabajo, pero hay formas y formas de hacerlo. No cuesta nada hablar con tranquilidad, buenos modales, educadamente y explicando las cosas si es necesario.

Al final muchas veces por desconocimiento de protocolo uno intenta moverse o situarse en lugares que cree conveniente sin saber bien si se permite o no hacerlo. Cada carrera y organización varía en ciertos aspectos. Y si se acude a una carrera una o dos jornadas sueltas es más difícil orientarse y entender el contexto organizativo. Incluso entre personal de la misma organización a momentos se contradecían en cuestión de segundos. Se dio el caso de encontrar cierto personal de seguridad que trabajaba a base de empujones y gritos. Personalmente no tolero según qué tipo de conductas y decidí marchar sin ver el momento de podio de la última jornada ante tal algarabía. Ser educado no cuesta nada y cambia un mundo.

Fotos: Volta Catalunya / Laura M. Taberner