Lo que sabemos del recorrido del Tour de Francia 2025

Todavía quedan muchas incógnitas por resolver, muchas salidas y metas por confirmar de forma oficial, si bien es cierto que hasta el próximo 29 de octubre nada se debería dar por hecho. Esta es la reconstrucción de los rumores que han aparecido en prensa y con algunos añadidos que se han recopilado en foros especializados. El recorrido de la próxima edición del Tour de Francia está en la rampa de salida, ultimando los últimos flecos antes de ver la luz, aunque a grandes rasgos se conocen cuáles serán las características de sus tres semanas de competición. No es ninguna novedad hablar de etapas de montaña de corto kilometraje, tampoco de escasez de kilómetros contra el crono. Tampoco debería serlo el final del viaje, con destino París, ciudad que regresa después de un año de ausencia por la celebración de los Juegos Olímpicos en sus sedes.

Desde Lille, ciudad norteña que linda con Roubaix y Bélgica, donde tendrá lugar el famoso Grand Départ. Hasta París serán tres semanas de intensidad creciente y bloques de competición, intercalando dos días de descanso y se espera que pocos traslados de gran importancia. En primer lugar, será un Tour de corte más clásico en cuanto a su dibujo, desarrollando gran parte de su primera mitad en el norte, con el añadido de mal tiempo y repechos que suele conllevar.

Después de dos ediciones que han dado algo de lado a la Francia del norte para centrarse en las montañas del centro, sur y este del país, volverá el pelotón a las carreteras de estas regiones. Boulogne-sur-Mer y Dunkerque acogerán las metas de las jornadas dos y tres, porque la primera, el sábado 5 de julio, discurrirá por los alrededores de Lille. En ningún caso se pisa suelo belga, pese a la cercanía.

Antes de salir desde Amiens en su cuarta etapa, todo habrán sido llanuras y repechos cortos, con posibilidad de que alguna etapa contenga algún final trampa. Wout Van Aert se impuso en una etapa de ese estilo en 2022 con salida en Dunkerque y meta en Calais, precisamente. La caravana tomará dirección a Normandía. Allí, está casi confirmada una contrarreloj (veremos si individual o por escuadras) en la bonita ciudad de Caen. Parece que también habrá hueco para Bretaña, región que anhela el paso del Tour desde que en 2021 se iniciase la carrera en Brest. Pogacar ha sido el primer ciclista en la historia en volver a ganar un Tour después de haber ganado un Tour con salida en Bretaña. Habrá que modificar la maldición.

La dirección, contraria a las agujas del reloj, implica que el primer macizo de importancia serán los Pirineos. Sin embargo, se prevé que con anterioridad se desarrollen algunas etapas en el Macizo Central. Una de las etapas podría acabar en el inédito Mont Dore o en Super Besse, montaña que el Tour ha visitado en un par de ocasiones. Quedaría descartado, salvo sorpresa mayúscula, el regreso del Puy de Dôme. Desde ahí y con paso por Toulouse, antes o después, llegarán los Pirineos. Si no hay muchas certezas es porque ni siquiera se conoce el número de etapas a celebrar en la cordillera. Parece que será el año del regreso de Superbagnères, ausente desde 1989, con el Port de Balès como acompañante de baile. Veremos si la pareja se convierte en trío o en orgía de puertos.

Existe también un rumor bastante fiable de la celebración de una cronoescalada con meta en Peyragudes que afrontaría el Peyresourde al completo y por su lado duro. No sería muy larga, pero sería el regreso de la especialidad tras la crono mixta de 2020 con meta en Planche des Belles Filles. Esto ha sido lo más parecido desde que Alpe d’Huez, en cronoescalada pura, coronase a Armstrong en 2004 como séxtuple campeón del Tour. Después ha habido algún invento raro, como en 2013, que se ha quedado a medio camino entre una contrarreloj llana y una en subida.

Sea como fuere, es posible que sean dos las etapas pirenaicas, donde se descarta una meta en España y casi al 100% en Andorra, si bien todo puede dar un giro en las últimas semanas de elaboración. Desde este primer gran bloque de alta montaña el Tour se dirige al Mediterráneo para afrontar allí la subida al temido Mont Ventoux, parece que con meta en su cima. Esto no sucedía desde 2016, cuando Froome hizo carrera a pie y una moto tiró a los favoritos debido a la acumulación de público. Se canceló la parte alta, la pelada y más icónica, por acumulación de viento. Tras el ‘Gigante de la Provenza’ nos aproximaremos a los Alpes, donde habrá al menos tres etapas de alta montaña.

AFP

Parece que la primera ubicará su meta en la cima del Alpe d’Huez. Las 21 curvas más conocidas del ciclismo esperan un nuevo rey desde 2022, cuando Tom Pidcock aprovechó una tregua del duelo Vingegaard-Pogacar. Parece que la mítica cima alpina regresará a la ruta en una etapa sin excesivas dificultades, aunque los recorridos intermedios son un aspecto aún más misterioso que la propia confección de salidas y llegadas.

Tras Bourg d’Oisans, el pelotón disputará la etapa reina, con salida en Albertville y meta en La Plagne. Se espera que sean varios los colosos, entre los que es probable que se incluya Roselend, pero no La Madeleine. Existen ciertas dudas sobre si existirá una segunda etapa en el valle de Moutiers con Courchevel-Loze en algún formato. También se rumorea una etapa con llegada en Morzine, puede que en alguna estación del entorno como Samoëns o Avoriaz, aunque aún está por ver.

Terminados los Alpes, donde parece descartado el paso a Italia para ascender hasta Finestre, que debería subirse en el Giro 2025, se presentan algunas dudas. Pontarlier suena como final de etapa, con la duda de si será una contrarreloj previa a la llegada a París o si la cronometrada tendrá lugar en París. Únicamente el prólogo de 2003 y la famosa contrarreloj final de 1989 los únicos antecedentes de esa modalidad en la capital parisina. Hablamos del Tour de Francia, evidentemente.

Por tanto, un Tour que parece irá de menos a más, con una primera parte más llana de lo habitual, aunque con sorpresas, y con una montaña que se promete dura, como siempre. Regresan algunas llegadas míticas y puede que las cronoescaladas, con la posibilidad de incluir una o dos cronos llanas adicionales. Un buen botín para hombres como Remco Evenepoel, quien tendrá en Francia su objetivo fundamental de 2025. Así como Pogacar y Vingegaard, de quien existe la duda de una eventual participación en el Giro de Italia del próximo año. Podio al completo para dar brillo a una edición que recupera ciertos parámetros del Tour, como el final en París, la semana predominante de llano al comienzo y cimas muy importantes en la historia de la carrera gala.

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