Todo aficionado relativamente enterado de nuestro deporte asocia el Tour del Porvenir con los próximos candidatos al Tour de Francia pero, ¿cómo de lejos se está realmente? ¿Cuántos ciclistas llegan a lo más alto desde el Tour del Porvenir? ¿Es el éxito de ciclistas fuera de filiales una epopeya en el ciclismo actual? A esto y a mucho más respondo en este artículo.
Análisis de resultados pasados

En este primer gráfico vemos un pequeño análisis de la categoría de los equipos de cada uno de los ciclistas que ha estado entre los 15 mejores ciclistas de la clasificación general del Tour del Porvenir en cada una de sus ediciones desde 2013. Aunque la muestra no es suficientemente grande para sacar conclusiones, podemos ver desde 2021 una clara tendencia a la baja de los equipos de tercera división o amateurs ajenos a los equipos profesionales. La norma en la década de los 2010 había sido una mayoría de ciclistas sobre todo de equipos Continentales pero esto parece estar cambiando desde después de la pandemia con el auge, aunque ya existieran con relativa importancia, de los equipos filiales. Aunque hemos visto el rara avis de Isaac del Toro con el AR Monex amateur, el dominio en los últimos años ha sido de los equipos filiales y lo lógico sería verlo en aumento en el futuro más próximo. En la última edición hemos visto el récord con 10 de los 15 (67%) primeros provenientes de equipos de desarrollo.
Esta tendencia, además de otras circunstancias más profundas que abordamos en un extenso estudio el pasado año [Análisis de la formación en el ciclismo profesional], implica de forma directa la profesionalización extrema de la carrera tanto desde el punto de vista de la preparación física como del seguimiento mediático. Evidentemente esto influye en el acercamiento de la carrera a la élite absoluta representada en el Tour de Francia. Tenemos, por ejemplo, al ganador del año pasado corriendo la presente edición del Tour de Francia.
El ascenso de los filiales va más allá de los números. Hagamos una comparación entre las ediciones de 2014 (6 ciclistas de filiales en el top15) y 2022 (8 ciclistas de filiales en el top15). En aquella edición de 2014, con dos grandes encadenados de montaña, el ganador fue un Miguel Ángel López que por entonces seguía en Colombia con el Lotería de Boyacá. Su inmediato perseguidor, Robert Power, fue uno de aquellos australianos voladores que había en el equipo de desarrollo conjunto del actual Jayco con el Instituto Australiano de Deporte (AIS) pero, a pesar de ser uno de los ciclistas más destacados de la categoría, no subió al WorldTour hasta 2016 y su primera gran vuelta llegó en 2019. El australiano era sub23 de primer año y apenas había corrido carreras sub23 y 2.2. En 2022 el panorama ya era radicalmente distinto: Cian Uijtdebroeks, también de primer año, estaba ya en el WorldTour y había completado ya tres carreras 2.Pro. Mirando a los que le siguieron en un top4 formado exclusivamente por ciclistas del Visma, tanto Johannes Staune-Mittet como Michel Hessmann se habían enfundado ya el maillot del primer equipo (Hessmann venía de correr Polonia dos semanas antes).
Hablemos de equipos de desarrollo o no, lo cierto es que en su gran mayoría los ciclistas que disputan los primeros puestos en el Tour del Porvenir actualmente son profesionales del más alto nivel. En 2021 Filippo Zana (3º) había corrido ya 2 Giros de Italia y aquel Porvenir fue la única carrera sub23 en toda la trayectoria de Carlos Rodríguez (2º); en 2023 Matthew Riccitello (4º) fue 56º en el Giro de Italia esa misma temporada; en 2024 Joe Blackmore acabó 10º en la Arctic Race of Norway diez días antes del Porvenir. Aunque sea difícil volver a ver casos de ciclistas con grandes vueltas en las piernas por la idiosincrasia actual del ciclismo de formación (grandes talentos fichan por filiales y no pueden disputar carreras WorldTour con el primer equipo), sí parece evidente que un porcentaje significativo de los participantes en cada edición va a tener experiencia a nivel .Pro o, por lo menos, con un equipo de primera o segunda división. La consecuencia directa de una clase media más preparada es el aumento del nivel competitivo y, consecuentemente, un acercamiento al ciclismo de la más absoluta élite.

Ahora vamos a fijarnos en esta gráfica para visualizar, en términos anglosajones, la imagen grande. Esta gráfica está sesgada por lo reciente de las últimas ediciones pero analizando el histórico podemos establecer en aproximadamente un tercio (5 de 15) los ciclistas del top15 de la clasificación general que en sus carreras deportivas acaban consiguiendo un top10 en una gran vuelta «de los mayores». A este dato podemos añadir otro más demoledor: desde su primera edición en 1961, solo 7 ciclistas han ganado el Tour del Porvenir y una gran vuelta. La lista, para que juzguen mis lectores, es la siguiente: Felice Gimondi (1964), Joop Zoetemelk (1969), Greg LeMond (1982), Miguel Indurain (1986), Laurent Fignon (1988), Egan Bernal (2017) y Tadej Pogacar (2018). Visto de forma matemática para que quede aún más claro, el porcentaje de ganadores con victorias finales en grandes vueltas es de apenas el 11%.
De este número, aunque solo sean números, podemos concluir que sacar del maillot amarillo del Tour del Porvenir un ganador del Tour de Francia es ligeramente menos probable que tirar una moneda tres veces y que no te salga cara en alguna de las tiradas (12.5%). Entonces uno puede deducir que el Tour del Porvenir no es para nada parecido al Tour de Francia. Sin embargo, yo veo más un gris que un blanco o un negro. Tomando como ejemplo extremo la edición de 2018, puede haber ediciones con un talento descomunal. En aquella edición podemos encontrar entre los 15 primeros de la clasificación general a ciclistas como Tadej Pogacar, Thymen Arensman, Gino Mäder, Aleksandr Vlasov, João Almeida, Eddie Dunbar, Tobias Foss y Felix Gall. Estos 8 han estado en el top10 de, al menos, una gran vuelta, en lo que generalmente catalogamos como el Tour del Porvenir de mayor nivel en la época contemporánea. Aquella edición contaba con una etapa de montaña de 35 kilómetros que al lector puede hacerle levantar una ceja pero debemos recordar que ese mismo año hubo una etapa de 65 kilómetros en el Tour de Francia. Sumado a esto, la etapa final cuyo perfil original con Iseran, Chaussy y Glandon tenía un kilometraje mayor que dos de las seis etapas de alta montaña de aquel Tour de Francia.
Recorrido 2025
Miren, señoras y señores, no voy a ser yo el que defienda una etapa de 41 kilómetros pero sí me parece interesante hacer una etapa de este kilometraje con 2300 metros de desnivel positivo (55m/km) como parte de un sector matinal con una cronoescalada a La Rosière por la tarde. Unido a un encadenado pornográfico de Saisies-Roselend-Montée des Moulins-Tignes 2100, queda una edición extremadamente dura de la carrera francesa. Vamos a entrar en detalle en las comparaciones.
Puertos (ranking unificado)

Estamos de acuerdo en que una carrera de 7 etapas no tiene comparación en cuanto a recorrido con una carrera de 21 etapas pero, obviando ese detalle importante, si miramos puerto por puerto la comparación es llamativa. El paso por Cormet de Roseland se situaría como el 6º puerto más duro de esta edición del Tour de Francia y en la misma etapa se pasará también por Tignes 2100, que sería el 9º no muy lejos de puertos míticos como Hautacam y Glandon.
Etapa reina

Como venimos comentando, la etapa 5 del Tour del Porvenir (inspirada en la etapa 19 del Tour de Francia) es una auténtica barbaridad. Sus 3864 metros de desnivel positivo no están lejos de los 4480 de su homóloga en la Grande Boucle en un kilometraje casi idéntico. Sería la 5ª etapa de esta edición del Tour de Francia con más metros de desnivel positivo y, en nuestra opinión, podríamos catalogarla como la 4ª más dura si se incluyera en este Tour.
Conclusión
La propia naturaleza de la carrera hace que sea evidente la distancia entre el Tour del Porvenir y el Tour de Francia. El objetivo de este artículo no es igualar una carrera de formación con la carrera ciclista más importante del mundo pero sí espero que el lector tenga en mente la reducción en la distancia actual entre las categorías de formación y la élite. Lo importante además, creo yo, es que esta distancia seguirá disminuyendo.
A veces Alex, a veces ZipiZapismo. Durante gran parte de mi tiempo soy estudiante de informática, pero aquí escribo sobre chavales que montan en bicicleta. Tengo un blog, una cuenta de Twitter, alguna idea interesante y, sobre todo, una vida caótica. ¿Qué puede salir mal en una sección que dirige una persona de 22 años a la que nadie ha enseñado a escribir?