Jean-Pierre Monséré, el fenómeno belga que no pudo volar. Una vida trágica en uno de los quizás más desconocidos y más brillantes ciclistas de todos los tiempos.
8 DE SEPTIEMBRE DE 1948 AL 15 DE MARZO DE 1971
Ya desde amateur, junto a su rival primero y amigo después, Roger De Vlaeminck, iban dominando la categoría y avisando a los pros de lo que se avecinaba (el propio Merckx era conocedor de que llegaban dos talentos muy precoces al profesionalismo).
No sería, sin embargo, hasta finales del año 69 cuando Monséré dio el salto (De Vlaeminck lo había hecho a principio de año y ya tenía victorias en Omloop y en el muy difícil y disputado campeonato belga) a profesionales, y curiosamente, en el que iba a ser su primer monumento disputado, el Giro de Lombardía del 69, iba a ser segundo; pero la posterior descalificación de Gerben Karstens por positivo en el control antidopaje le daba su primer monumento, y el que a la postre iba a ser el único.
La temporada 70 iba a ser la de la confirmación del joven talento belga, con victorias en Andalucía y muchos puestos de honor en clásicas, destacando buenas actuaciones en Flandes y Roubaix, y un tercer puesto en el campeonato belga, en el que colaboraba por momentos con Merckx, en el único nacional ganado por el Caníbal.
Ya no pasaba desapercibido; nunca lo había hecho, pero tras una controvertida por momentos presencia en la escuadra belga que iba a disputar el mundial de Leicester, llegaba el que iba a ser el mayor triunfo de su carrera deportiva.
Domingo 16 de agosto, en lo que iba a ser un día nuboso y con rachas de viento, y con un recorrido que no parecía el más exigente. 18 vueltas a un circuito eminentemente plano para un total de 270 km… sin duda iba a ser difícil de controlar.
Entre los favoritos: la selección belga, Rudi Altig, Cyrille Guimard y los italianos Felice Gimondi o Michele Dancelli.
Tras unas primeras vueltas de tanteo, Merckx aceleraba y empezaban los ataques y contraataques, con una selección italiana muy activa, para formarse en la 10.ª vuelta una fuga peligrosa que incluía del equipo belga a… a Monséré.
La ventaja sobre el pelotón oscilaba entre el medio minuto y los dos minutos, hasta que definitivamente, en la 13.ª vuelta, Gimondi seleccionaba la fuga y quedaba el grupo que se jugaría la victoria… y ahí Monséré se aprovechaba del trabajo del italiano, que según palabras de Monséré intentó comprarlo (Gimondi confirmaría este hecho años después), para atacar dentro de la última vuelta, sorprender y ganar… se convertía en el segundo campeón del mundo más joven de la historia… aún le quedaban días para cumplir los 22 años.
Había nacido una estrella, polémicas aparte con Gimondi, y además parte del mítico equipo Flandria… Jean-Pierre Monséré iba a lucir el arcoíris en el año 71.

Tras vencer en la Vuelta a Andalucía, Jean-Pierre Monséré se centraba en su primer gran objetivo del año, la Milán-San Remo. Y para ello iba a participar en kermesses en Bélgica… pero el 15 de marzo un accidente fatal, con un choque frontal contra un coche, acababa con su vida… complicado discernir culpables en estas carreras con tráfico abierto… el caso es que el mundo del ciclismo, y del deporte, perdía a uno de sus mayores talentos en ciernes…
Días después, en su entierro, las lágrimas de toda una afición, de muchos de sus compañeros y de todo un deporte teñían de luto el deporte que había visto crecer a Monséré.
El dicho “las desgracias nunca vienen solas” viene bien a cuento aquí, y es que en 1976 su hijo Giovanni fallecía al ir con su bicicleta (regalo de su “padrino” y amigo de su padre, Freddy Maertens), convirtiendo la historia de Jempi Monséré en una aún más triste… Maertens ganaba en Ostuni su primer mundial aquel año 76 y en el pódium dedicaba emocionado el triunfo a los Monséré…
55 años han pasado de la muerte de Jean-Pierre Monséré… un genio al que la vida no le dio todo el tiempo que merecía, un genio que dejó huella, un genio que deja claro que cada momento hay que vivirlo y dar lo mejor de uno mismo, porque aquel 15 de marzo de aquel lejano año 1971 el mundo del deporte perdió a uno de los suyos, a uno que podría haber cambiado la historia de un deporte que entiende de ídolos y de mitos… y que guarda un lugar en el panteón a este joven belga que murió de arcoíris.

De Sevilla, Pedro García Redondo es una auténtica referencia en cuanto a historia del ciclismo se refiere. Una auténtica enciclopedia de la historia ciclista, es toda una autoridad en la materia, siendo uno de los historiadores de ciclismo más certeros y respetados. Ahora dirige la sección histórica en Le Puncheur, además de escribir artículos que nos hacen viajar a épocas pasadas y revivir las gestas de ciclistas que ya no están en activo.