Cicloturismo: los 10 puertos más bonitos de España

Se hace complicado elegir solamente los diez puertos más bonitos de España para una selección de este tipo. Hay puertos en España que brillan por su dureza, otros por las vistas que ofrecen. Los hay que son bellos por su trazado, su relación con la montaña que escalan. Estos coinciden en todos los parámetros y reparten por toda la geografía del país colosos de alta montaña que bien merecen una visita. En el norte de España se acumulan muchas subidas de interés que coparían con casi toda seguridad el ranking ellas por sí solas. Pero mejor repartir juego, que para ver las mejores montañas de la Cornisa Cantábrica ya habrá tiempo más adelante.

Aún así, se echarán algunas montañas en falta. Alguna también en tierra, como pueda ser la pista que asciende al Trobaniello, en Asturias. También la maravillosa carretera que confluye en la cima con ella, el Puerto Ventana. También los valles de Somiedo, que ascienden hasta La Farrapona, el Valle del Lago o el propio Puerto de Somiedo, Casielles en el otro extremo… Si nos vamos a la vecina Cantabria tenemos multitud de puertos que merecerían una categoría ellos solos. También en Galicia. O en País Vasco. También en Navarra. O en las sierras de La Demanda y Cameros. En el Sistema Ibérico. O en los Pirineos al completo. La preciosidad que es la vertiente española de Larrau. O la espectacular ruta que remonta el cañón del Añisclo, en las proximidades de Ordesa.

Sahún en comandilla con Trobaniello, aún en tierra. Las bellezas catalanas pirenaicas y pre-pirenaicas, el encanto de Espuña y toda la montaña levantina. También de las distintas regiones de Andalucía, Sierra Nevada y el acceso al Pico Veleta, de lo más bestia y bello que se pueda encontrar en Europa. El encanto del mar de plástico de Haza del Lino o subidas bellas con vista al mar como el Puerto del León. O las formas rocosas del Torcal de Antequera, a pocos kilómetros. El conocido Sistema Central, la maraña de montañas que supone Extremadura en conjunción con Huelva y Portugal. Un sinfín de puertos, montañas y paisajes que animan, sobre todo, a ponerse a punto para disfrutar de todos ellos de la mejor forma: encima de una bicicleta.

Este coloso cántabro no solo merece estar entre los diez puertos más bonitos de España. Sino que para muchos seguro que estaría en los puestos altos del ranking. Las altimetrías dan comienzo en Liérganes, pero sería a partir de las proximidades a San Roque de Riomera cuando empieza realmente la subida. La belleza las montañas que nos acompañan en comunión con un trazado espectacular que va colgándose de las laderas hace que Lunada sea uno de los puertos favoritos de los cicloturistas de la zona. En ciertas fases tiene cierto aire al Tourmalet, si bien las rampas no responden a tal envergadura. La combinación de puertos en la zona es espectacular. Da para una ruta durísima en pocos kilómetros.

Entre los accesos a este rincón de Burgos desde Cantabria destacan varios de gran entidad como El Escudo, La Sía o Lunada. Estos tres gozan de muy buena fama (merecida) y dejan un poco atrás a este precioso puerto que nos ocupa. Va cambiando de ladera y permite visionar el valle, coloreado de verde y con paisajes de ensueño. Una preciosidad que no todo el mundo conoce y que pasa desapercibida por todos los colosos reinantes a su alrededor. Pero es quizá la joya de Cantabria. Incluso en su lado sur es bellísimo, aunque la entidad altigráfica sea mucho menor. Recomendable para elaborar una ruta a su alrededor.

Sí, vaya descubrimiento. De sobra conocidos en toda España, los Lagos de Covadonga están entre los puertos más bellos del panorama europeo. La carretera parte desde Soto de Cangas y va calentando las piernas hasta que llegamos al desvío a la cueva de La Santina o la catedral, que observaremos entre los árboles elevarse sobre el valle que venimos recorriendo. Desde el desvío, unos 12 kilómetros de gran dureza, pero sobre todo de gran belleza. El paisaje contiene arboleda en el primer tercio, ascendiendo entre un tupido bosque protegido por quitamiedos de madera. Desde ahí, rampas, La Huesera, con quitamiedos de madera, y vista de los Picos de Europa. La llegada y visión de los lagos en la cima es de lo más icónico del turismo asturiano y español.

De lo más bello de Asturias, de España y de Europa. Puerto largo, con 30 kilómetros desde que se deja Campomanes. Serán los últimos 18 los que sean de subida real. Pero por el camino la belleza empezará a dejarse sentir. Acompañados por el río Huerna en ese primer tramo, lo abandonamos al cruzar las vías del tren del AVE y encaramarnos a la montaña. Irá subiendo a media ladera, cruzando con vaguadas. Verde, herraduras, disfrute y sufrimiento al mismo tiempo. Con un poco más de paciencia, alcanzamos el último tercio, que gana altura sobre el paisaje y sorprende a cada paso. Las lazadas finales bien parecen un paisaje alpino. En nada los desmerece. Y eso que en el entorno hay joyas como el Gamoniteiro o algunas vertientes de La Cobertoria que merecen la pena.

Puertos como Pradell, Rassos de Peguera, Pal, Fumanyá y otros muchos están presentes en el Berguedá. Bien cerca, en el entorno de la Pobla de Lillet, está situado este coll que escala hasta superar los 1900 metros. Praderas alpinas, trazado bastante bonito y abierto en su segunda mitad que nos permitirá gozar de vistas privilegiadas sobre los primeros picos de los Pirineos. Cuanto más vamos ascendiendo, la rampa se vuelve más suave y permite disfrutar de todos los encantos que tiene, que son muchos. Creueta nunca defrauda. Más aún cuando aprovechando el viaje se puede subir de premio hasta La Molina o Toses.

Uno del sur, de Cádiz. La sierra de Grazalema permite rutas cicloturistas de gran dureza e interés a todos los niveles. Las Palomas conecta la zona alta de Grazalema y Zahara de la Sierra, junto al embalse de mismo nombre. Bastante desnivel en un puerto ya largo, con 14 kilómetros. Muchas herraduras y curvas colgadas literalmente de la ladera, con los bellos quitamiedos que protegen a quien osa ascender con su bicicleta hasta esta bonita montaña. Una atalaya que no permite ver la paleta de colores de los hermanos asturianos o cántabros, pero que merece mucho la pena. La proximidad con Ubrique y Ronda es otro valor añadido. De los más espectaculares de España.

Aunque la visita tenga más que ver con ocio de otro tipo, es muy recomendable llevarse una bicicleta a estos parajes. Cuatro vertientes totalmente diferenciables, con características que las hacen únicas. Todas una maravilla para los sentidos. La sur, la que arranca en Tejedo, es la más empinada, rectilínea y la que reúne menos encantos. Que los tiene, y muchos. Por otro lado, la de Piornedo es interminable y es entrañable a fases por las vistas, el trazado y por la abundante vegetación de algunas partes. Las caras más famosas son las que ascienden por Pan do Zarco, que viene a ser una réplica del Mortirolo italiano, o por Balouta, que en comandilla con Serra Morela conforman un perfil que se da un aire al Galibier por el Telegraphe. Por rampas, ahí ahí andan.

País Vasco es una mina de puertos. Azurki es una joya, también el Oiz, Jaizkibel, Agiña… hay mucho donde elegir. Nos quedamos con Larreder en esta ocasión por tratarse de una subida menos conocida para el gran público. Está inédita en el ciclismo profesional y eso ayuda a despistar. Pero es de lo más duro de Euskadi, también de lo más bonito. Atraviesa un bosque de grandes raíces que casi se asoman a la carretera. Puerto muy recomendable para ascender en verano por encontrarse en gran parte protegido del sol. Estando en el entorno del Gorbea y también cerca de Urkiola, las rutas que se pueden plantear son interminables y todas merecerán la pena. Está en cemento. Eso sí, en perfecto estado.

Este representante extremeño pasa también por ser el puerto de más entidad de la Comunidad. De doble vertiente, en primavera, con los almendros en flor, puede ser un espectáculo. La cara norte, que arranca en Hervás, es magnífica. En otoño, con las hojas cayéndose de los árboles, también merece la pena. Por el valle del Jerte, además de ser bonito es durísimo, un puerto Tour. En el entorno hay más montañas interesantes, con proximidad a Las Hurdes, Las Batuecas y todo el conglomerado de montañas que es Béjar.

Imposible no incluirlo. Las sierras de Los Filabres contienen variedad de puertos de más de 2000 metros y buena longitud. Este de Velefique va a ser la excepción, porque no es tan largo (14 kilómetros) ni es tan alto (1.800 metros). Eso sí, es el más escénico. Curvas de herradura consecutivas, poco arbolado para poderlo disfrutar en lo que sería el Alpe d’Huez almeriense. La cercanía con el mar garantiza buen tiempo gran parte del año. Eso sí, una ruta por la zona requiere de muchas piernas para acumular tanto desnivel.

Fotos: 1001puertos.com / Andalucía Cicloturismo / Jorge Fonseca