Sobre Eusebio Unzué, Lefevere y humanizar las Grandes Vueltas

Anda revuelto el cotarro ciclista estos días. Con razón. Estamos hablando, por supuesto, de unas declaraciones realizadas por personas con mucho poder y mucha influencia en este deporte. Para nada son unos don nadie quienes han tomado la palabra. Aunque bien pudieran tomarse esas declaraciones como meros lanzamiento de globos de sonda. Y ahora, a esperar resultados de cuánto sube o no aumenta la temperatura del debate del aficionado. Y decíamos que con razón. También. Porque esas declaraciones afectan a la esencia del ciclismo tal como hasta hoy lo hemos conocido. Eso es mucho afectar.

Efectivamente, estamos hablando de la posibilidad de introducir “sustituciones” en las alineaciones de las escuadras durante el transcurso de las carreras de tres semanas. De entrada, algunos de los argumentos de los esgrimidos por Eusebio Unzué le recuerdan a quien escribe exactamente a los mismos que se podían leer hace casi ya veinte años, cuando nació el UCI Pro Tour. Un nacimiento que no fue nada del agrado de José Miguel Echávarri. Aunque al técnico navarro no le quedó otro medio que subirse a aquel carro. Pero bueno. Aquello ahora ya son sólo meras anecdotillas que sólo sirven para certificar el aserto de cómo cambian los tiempos…

Podíamos leer a Eusebio Unzué en el diario AS: “Aquí ya vamos a entrar un poco en opiniones personales, pero si por ejemplo las actuales carreras de tres semanas fueran de quince días, todos los grandes corredores podrían hacer Giro, Tour y Vuelta el mismo año. Sería igual de competitivo y daría más calidad. Habría que reducir el número total de corredores por equipo tal vez (ahora son 30 en el World Tour) pero el espectáculo sería mayor y las grandes estrellas se enfrentarían más entre ellas”.

Entrando ya más en el meollo del asunto, el quid de la cuestión de todos estos cambios parece ser la creación del proyecto ONE Cycling, auspiciado por Richard Plugge, el manager general de Visma-Lease a Bike. Proyecto al que, según las declaraciones de Unzué efectuadas en Colombia, el manager navarro ha dado su visto bueno y al que pretende embarcarse. Asunto este del proyecto ONE Cycling sobre el que ya manifestamos nuestra opinión en un reciente artículo publicado en Le Puncheur. Básicamente, en ONE Cycling sólo vemos un medio para asegurarse mayores ingresos económicos. Pero no observamos de entrada ninguna garantía de mejorar el atractivo de las competiciones ciclistas. Más bien todo lo contrario.

Porque, según las perspectivas, ese proyecto sólo va a incrementar exponencialmente las desigualdades entre los equipos. Y esa desigualdad se va a trasladar a la carretera. Y de la carretera, al televisor desde donde los aficionados vemos la carrera. ¡Ay, amigo!

Pero en el ciclismo, ni siquiera los buenos están exentos de sufrir una caída o una enfermedad. Ni los buenos, ni los gregarios que ayudan a los buenos. Y si se cuenta con buen fondo de armario en la plantilla, y un presupuesto ilimitado que permite pagarlo, ¡qué mejor que poder utilizarlo! Incluso en carreras en las que no han llegado siquiera a tomar la salida… Todo vale para que la superioridad presupuestaria se asegure también en la carretera. ¡Incluso cambiando las normas hasta hoy conocidas! Que un golpe de realidad no estropee el guion establecido.

Unzué ha hablado de que hay que “cambiar la reglamentación, humanizar al deportista. Tal vez dejar de ser tan brutos, exageradamente animales. No tiene sentido que, tras una caída, un corredor haga sufriendo 80 kilómetros hasta meta, vaya al hospital y se confirme una rotura para que al día siguiente no salga. ¿No podemos humanizar esto? Si se cae, que vaya en ambulancia en coche donde sea, se haga pruebas y, si no tiene nada roto, poder salir al día siguiente”.

Tras las declaraciones de Unzué, ha tomado la palabra Patrick Lefevere. Por su parte, el manager de Soudal- Quick Step opta por mantener las carreras de tres semanas en su actual formato de duración. Y en un alarde de “buenrrollismo”, de profesionales que se conocen desde hace décadas, ha dicho que Unzué “a veces es muy blando”. En declaraciones también recogidas en la web del diario AS, el técnico belga afirmó que “por desgracia las caídas y las enfermedades son parte de la carrera. Gran parte del éxito de un equipo es ser resiliente y cambiar a un plan B. Es en esos momentos en los que los grandes campeones se levantan de nuevo tras un revés, y eso es lo que quiere ver la gente. El ciclismo es como el boxeo: que estés contra las cuerdas en un momento determinado no quiere decir que pierdas el combate”.

La introducción de las “sustituciones” en las carreras de tres semanas es contraria a la esencia del ciclismo tal y como hasta hoy lo hemos conocido. Con esta breve frase bastaría. Punto final. Todo lo demás sobraría. Son adornos y se acabaría el debate. Pero es que, además, la aplicación de esta medida daría lugar a innumerables controversias, salvo que fuera a decisión libre de los técnicos, como se hace en otros deportes. Pero si se hace por “humanizar” el ciclismo, tal y como dice Unzué, las pillerías, las triquiñuelas, las decisiones controvertidas… van a sembrar de más polémica a las pruebas de tres semanas. Por la sencilla razón de que la casuística sería infinita. En otro alarde de sorna, Lefevere decía que el comité que decida estos casos “será imparcial y lo formarán sin duda médicos franceses”.

Para finalizar. Sí, ya sé que Unzué habla de humanizar. De modernizar el ciclismo. Pero ya es casualidad que, siempre que se utilizan estos términos, las medidas que se acompañan no suelen gustar a un sector de la afición en el que me incluyo. En una semejanza con los derechos sociales, solemos observar estas medidas como un menoscabo a unos “derechos adquiridos” que tuviéramos como espectadores. Que nunca nos aportan nada nuevo positivo y sí que nos restan esos derechos como espectadores que, en otras épocas sí que los tuvimos.

Como que nunca nos dan y siempre nos quitan.

Fotos: ASO / Yusada / Movistar