Galibier y los otros dos anodinos días en el Tour de Francia

Llegaba el turno de la épica: el paso por el Galibier, uno de los mitos más incuestionables del ciclismo. Se ha subido 64 veces en el Tour de Francia, superado solo por otro mito por excelencia, el Tourmalet. Tengo que reconocer que me equivoqué al pensar que iba a ser una jornada anodina, una subida al Galibier por el lado menos exigente, sin mucho ritmo y, como mucho, algún ataque de Tadej Pogacar de cara a la galería para ganar la bonificación. Confío plena y exclusivamente en el esloveno para dar espectáculo en este Tour de Francia, pero creía que la etapa no daba para más. Sin embargo, no fue así.

La escapada, formada por ciclistas de alto nivel como Barguil, Madouas, Gregoire, Lazkano, Johanessen o el campeón del mundo Van der Poel (a quien por fin se le veía proponer algo, aunque no fuese en su terreno. Mi apuesta es que le tocaban series en Training Peaks), entre otros, no lograba una gran ventaja, ya que detrás, UAE había decidido que era el día de probar.

Tadej Pogacar lidera con puño de hierro el Tour de Francia
Imagen de LaPresse

En el Lautaret, Wellens imponía un ritmo bastante duro, con Marc Soler a rueda, y por detrás el resto de UAE, salvo Politt, fueron poniendo ritmo en perfecta armonía… o eso parecía.

A 5 km, UAE tenía cuatro corredores (corredorazos) y Visma-LAB no tenía a nadie. Estaban Almeida, Yates, Pogacar y, detrás, el «líder» Ayuso, quien da la impresión de no estar muy conforme con su labor de gregario. Almeida lo abroncó por no tirar cuando le tocaba, y aunque Matxin dijo que no había pasado nada y que se gestionaron super bien, Adam Yates no opina lo mismo y le dio un palo bastante duro después de la etapa:

«Si tengo que hacer mi trabajo antes porque alguno no está posicionado, es lo que hay. Conozco mi trabajo, conozco mi rol y estoy feliz de hacerlo. Ayer fue un buen día».

Pero aún con esos desajustes el objetivo estaba cumplido, Vingegaard estaba solo, al igual que Roglic y Carlos Rodríguez. UAE tenía tres corredores, Soudal dos, con un sólido Landa acompañando a Remco. El final de la etapa lo tenéis aquí, pero hay que hacer mención a la increíble bajada que nos dieron los corredores, todos bajando a tope. Aunque quedó claro que los Soudal tienen problemas en estas lides. Lo de Remco no es sorpresa, pero sí lo de Mikel, que es un muy buen bajador. Quizá el ser aita le hace ver los descensos de otra forma. Demostraron que las bajadas en el final son peligrosas pero muy buenas para el espectáculo. ¡Vivan los descensos!

Dylan Groenewegen holds his medal aloft on the podium after winning stage six of the 2024 Tour de France
EPA

Como dijimos, el triunfador fue UAE, que demostró ser un equipazo y estar muy unidos, salvo el verso libre de Ayuso. Sin embargo, todo lo bien que lo hicieron en este día contrasta con lo mal que lo hicieron en la sexta etapa, en la que hubo un abanico que pilló a todos los UAE detrás. Pogacar estaba absolutamente solo en un lugar que claramente era importante. Todos los equipos, prácticamente al completo, menos UAE. No puede ser eso… Y ahí les pueden buscar las cosquillas. Es el punto flaco, y donde tienen que agarrarse los holandeses del Visma.

En los sprints, Cavendish hizo el récord de etapas en el Tour, «celebrado» en la redacción de La Puncheur, y Groenewegen ganó dos años después en el Tour, merecida victoria para el gran sprinter holandés, de lo cual me alegro muchísimo. Por último, me gustaría resaltar el poco ritmo de las etapas llanas en esta edición y la falta de lucha por la escapada. Personalmente, no entiendo mucho lo que está pasando, pero desluce muchísimo las etapas llanas, en las cuales la lucha por la escapada es lo que las hace interesantes. No alcanzo a comprender esa falta de competitividad por las escapadas. Este hecho fue incluso ridiculizado por Lazkano y Ayuso, actitud que personalmente no entendí demasiado y que a Ayuso le costó otra reprimenda de su equipo.